Dispositivos de Aire Fresco, respuesta a la contaminación

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A raíz de la alta contaminación en los años noventa en el Distrito Federal, el ingeniero y luchador social Heberto Castillo ideó unos túneles ecológicos; también apoyó la tecnología de los ventiladores creados por el doctor Nicolás Grijalva. Desde entonces, éste los ha perfeccionado, y ahora, asegura, su sistema de resistencias eléctricas combatiría al 100% la polución atmosférica en la Ciudad de México. Así lo expone a Proceso.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Es un invento 100% mexicano que sólo requiere de algunas pruebas y que, en mancuerna con inversión privada y gubernamental, podría aplicarse para erradicar la contaminación atmosférica en cualquier urbe, si bien fue pensado originalmente para la Ciudad de México.

En los años noventa se conoció como “Ventiladores ecológicos” y se atribuyó erróneamente al ingeniero Heberto Castillo Martínez (1928-1997). Sin embargo, su inventor es el doctor en física, matemática y geofísica Nicolás Grijalva y Ortiz (DF, 1935), quien lo diseñó y ahora lo perfeccionó con el nombre de “Dispositivos de Aire Fresco”.

Tras la primera contingencia ambiental alarmante ocurrida en 1992 en el entonces Distrito Federal, sus autoridades estudiaron la posibilidad de implantar los ventiladores ecológicos, pero el proyecto se consideró “inviable” debido a la utilización de gas.

El investigador y científico, radicado actualmente en Puebla, quien fue apoyado en esa época por su maestro y colega Heberto Castillo –a quien algunos medios todavía le adjudican la autoría de los ventiladores–, es avalado en la entrevista por el hijo del líder social, el arquitecto y músico de jazz Heberto Castillo Juárez (1954), quien fuera delegado en Coyoacán:

“Hay que dar el mérito y correcto crédito del invento a quien corresponde, que es el ingeniero Nicolás Grijalva, reconocido también por mi padre. Conozco este proyecto ecológico desde hace mucho tiempo y está en perfecta armonía con el medio ambiente; no se contrapone a las disposiciones urbanas, y está planteado con respeto a las normas ambientales.

“¿Por qué lo promovió mi padre en su momento? Porque era un proyecto integral que se complementaba con los ‘túneles ecológicos’ –esos sí de su invención–, cuya idea era que se perforaran horizontalmente para sacar agua y de ahí crear electricidad para traer el líquido a la Ciudad de México, y por ahí mismo descontaminar.”

El funcionamiento

Grijalva y Ortiz sintetiza para Proceso su invento:

“La propuesta está diseñada para aplicarse en un predio de aproximadamente 10 x 10 metros, y es un dispositivo que consiste en un sistema de ventiladores que jala el aire de la superficie y lo hace circular, llevándolo a una cámara de calentamiento para luego ascender, formando un remolino de viento para alcanzar una altura conveniente y perforar una ventana en la capa de inversión, saliendo por este conducto aire contaminado y permitiendo entrar aire limpio”.

Indudablemente, tendrían que aplicarse múltiples dispositivos en la urbe, y en las condiciones explicadas, uno en cada manzana escogida. El científico también comenta que la actualización del proyecto –que llamó originalmente en 1982 “Mini Huracanes de Energía Controlable”–, funciona con base en resistencias eléctricas, y ya no de gas como se propuso en los noventa. Esas resistencias lo hacen 100% ecológico, no contaminante y listo para ser estudiado por el actual gobierno, si éste así lo requiriera.

Nicolás Grijalva. Invento mexicano. Foto: J. Raúl Pérez
Nicolás Grijalva. Invento mexicano. Foto: J. Raúl Pérez

Explica:

“El gobierno metropolitano está tomando acciones de cultura y política ambiental para que todos los sectores de la sociedad participen, y eso está bien, porque este proyecto no se contrapone a las medidas que propone el gobierno, más bien se integra a ellas y a las que han surgido, pero me atrevo a afirmar que no hay otra igual, porque el dispositivo purifica el aire y no deja residuos de contaminación.

“No hay ningún componente químico en su uso que no sea atmosférico. Si tuviéramos que colocarlo en una metáfora, sería el equivalente a la medicina homeopática.”

Futuro sustentable

La propuesta del ingeniero Grijalva que recoge ahora Proceso se da a conocer tras el lanzamiento del Programa Ambiental y de Cambio Climático para la CDMX 2019-2024, presentado apenas por la jefa de gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, como respuesta a la dura contingencia ambiental a la que estuvo sometida la capital del país durante la penúltima semana de mayo.

En esas fechas se registraron hasta 143 puntos en el índice, con énfasis en la generación de partículas PM 10 y PM 2.5 relacionadas con diversas enfermedades en las vías respiratorias, incluso cáncer. La medida oficial busca disminuir el mal atmosférico en un 30%, y hasta en 10% las emisiones de dióxido de carbono en los próximos seis años.

Su inversión será de 145 mil millones de pesos.

Según Sheinbaum, se trata de “uno de los programas ambientales más ambiciosos de cualquiera de las ciudades del mundo, equiparable a los de las ciudades europeas”, y consta de siete ejes principales; por ejemplo, se reduciría la circulación de autotransportes a placas foráneas –con excepción del Estado de México– en horarios clave como de 6 a las 10 horas en días hábiles. A decir del investigador:

“Hay muchos problemas que no se dan a conocer para no causar preocupación en la población, enfermos y muertes a raíz de la contaminación; de ahí la confianza que tengo en este dispositivo.”

En el postulado del doctor:

“Existen más de 5 millones de automóviles que transitan en el área metropolitana del Valle de México que cada día gastan 10 litros de gasolina, en promedio 25 millones de litros que, en combustión, se convierten en contaminantes. Un litro de gasolina equivale a 4 mols, que al transformarse en vapor son 2.8235 x 10(8) metros cúbicos, cantidad parecida a la que se obtuvo en el año de 1992.”

En el documento de presentación del Dispositivo, se explica:

“Esta tecnología contribuye al beneficio social de todos los sectores de la población, aporta con responsabilidad una solución con conciencia, y adicionalmente generará beneficios económicos como empleos, compañías ‘verdes’, así como impulso a la industria ecológica nacional, al tiempo que se formará y entrenará a los jóvenes de la 4T para el futuro sustentable de México.”

¿Qué contamina más?

A decir del científico –quien a su vez fue fundador y director general del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior (CICESE) de Ensenada, Baja California, de 1973 a 1975–, el programa que Sheinbaum dio a conocer ayuda a reducir los gases contaminantes, regula la circulación de autos foráneos, pero no ataca otros factores:
“Los camiones del propio gobierno (que no verifican), las tintorerías, los baños rusos, los negocios de fritangas en los mercados… eso es de lo que más contamina, y para eso no hay ninguna medida, son los automovilistas los que pagan por ellos.”

Alta contaminación en la CDMX. Foto: Octavio Gómez
Alta contaminación en la CDMX. Foto: Octavio Gómez

–¿Todo esto contamina más que los coches?

–Sí, por insólito que suene, hay contaminación de gas y de aceite, como el que se quema al aire libre en los negocios o mercados. Es decir, las medidas que está tomando el gobierno de la Ciudad de México son buenas, pero no atacan de manera directa a la contaminación, no van a la raíz del problema.

Incluso el mismo Heberto Castillo Martínez hizo referencia sobre esto último en una carta enviada a Proceso en abril de 1992 (con el título Ozono: no se vale alarmar), a raíz de la contingencia ambiental en el DF:

“Ahora no se sabe qué hacer con la contaminación, las medidas tomadas no resuelven el problema, el ozono sigue sobre niveles que rebasan con mucho la norma internacional. A pesar de que desde hace 17 días –escribo el 2 de abril de 1992– no puede circular el doble de los automóviles que con el programa Hoy no circula no transitaban y de que se ha limitado la operación al 30% en las plantas fabriles que existen en la cuenca, la contaminación en la gran zona metropolitana no cede.

“Se dice que esta realidad demuestra que no son los automóviles los que contaminan, que las condiciones atmosféricas han sido especiales y por ello no se despejan los tóxicos, que no hay vientos adecuados. Se dicen muchas cosas. Nadie las cree.

“Para resolver la situación de inmediato no se ocurre nada. El mal tiene raíces profundas. Ni siquiera los ventiladores ecológicos que hemos propuesto pueden resolver el problema de inmediato. Hay que diseñarlos, pues la propuesta de Grijalva y Girault de hace tres años no contiene un sistema desarrollado, se trata de una idea que hay que trabajar. Usar los principios que rigen la formación de huracanes es una excelente idea…”

Se le cuestiona a Grijalva qué costo tendría un dispositivo de aire fresco:

–Hoy en día un coche está en un costo de 200-300 mil pesos. La idea es que uno de estos dispositivos llegara a costar algo similar, quizá menos según el tipo que se requiriera, para uso industrial, urbano y/o agrícola.

“Tan importante sería el dispositivo de aire que la idea es que fuera atractivo también a la industria privada y se pudiera vender a otras grandes urbes del mundo que sufren por la contaminación.”

–Es decir, ¿habría dispositivos por zonas?

–Sí, la idea sería que según el tipo de suelo se colocara un ventilador agrícola, industrial o urbano, pues incluso en la misma Ciudad de México hay zonas que concentran mayor polución que otras.

–¿Ha buscado acercamiento con el gobierno?

–Por el momento no, pero estoy en la disposición. Si me dijeran que sí, sólo requeriría un tiempo para hacer mediciones y pruebas, digamos tres meses. La ingeniería y la física es la ciencia de las mediciones; sin mediciones no se pueden sacar conclusiones.

El científico, quien también es miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York, Estados Unidos, aporta otro dato:

“México ocupa el tercer lugar en energía geotérmica (energía renovable que se obtiene del calor interno de la tierra), aún sin explotarse, y la geotermia es el futuro de la energía en el mundo que haría que dejáramos de depender de la gasolina y los estragos que causa. De Jalisco a Veracruz se encuentra el Cinturón Volcánico Transmexicano, y la Ciudad de México tiene los datos; incluso la Facultad de ingeniería de la UNAM”.

Este texto se publicó el 23 de junio de 2019 en la edición 2225 de la revista Proceso

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Licenciada en Ciencias de la Comunicación (2005) con Diplomado en Relaciones Públicas (2014), habla inglés y francés, amante del cine y los idiomas. Se inició como reportera de deportes en su natal Veracruz, y luego en publicaciones de la Editorial Vía Satélite de la Ciudad de México. Forma parte de la Sección de Cultura y Espectáculos de Proceso desde 2007.

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