Embarcación asegurada por la Semar será utilizada para combatir el sargazo en el Caribe mexicano 

El barco sarguero Kesltar en ensenada, en agosto de 2015. Foto: @JC Leñero El barco sarguero Kesltar en ensenada, en agosto de 2015. Foto: @JC Leñero

ENSENADA, B.C. (apro).- Para detectar con exactitud el desplazamiento de los bancos de sargazo pelágico que desde 2010 se originan en la parte norte del delta del río Amazonas, la Secretaría de Marina (Semar) utilizará un sistema de radares que desde 2012 monitorean la superficie marina en casi una tercera parte de la península de Baja California, y que está en proceso de instalación en el Golfo de México.

Además tomará como base el diseño de un barco sargacero del consorcio multinacional CP Kelco, líder mundial en producción de hidrocoloides como la carragenina, una sustancia que se extrae de algas marinas rojas para la industria alimentaria como espesante, gelificante, agente de suspensión y estabilizante, y que hoy está bajo embargo de la Aduana Marítima de Ensenada.

Se trata del buque Kelstar, un navío que originalmente se diseñó para pesca comercial y que Kelco adaptó para el dragado de algas industriales.

Dicha embarcación se construyó en 1977 en el astillero Bae Systems San Diego Ship Repair, y antes de llegar al puerto de Ensenada, a principios del 2013,  para realizar estudios de exploración de los bosques de sargazo en el norte del Pacífico bajacaliforniano, su sede de operaciones era San Diego, California.

De acuerdo con los portales vesselfinder.com y marinetraffic.com que Apro consultó, tiene un arqueo de 195 toneladas brutas y mide 55.3 metros de eslora y 10.39 de manga.

Posee el número de registro IMO: 7523831 –activo al momento de la consulta– y navega con la bandera estadunidense, aun cuando no se tiene información de su última navegación.

Aparentemente llegó a Ensenada en compañía de una embarcación similar de nombre Kelsol, la cual tenía el mismo propósito de prospección de algas para CP Kelco.

De esta segunda nave, en Ensenada y las páginas especializadas en tráfico marítimo no existe registro de su actual paradero, aunque se obtuvieron versiones no confirmadas de que presuntamente se usó para transportar chatarra de Isla de Cedros a Ensenada, al tener el consorcio multinacional problemas para sostener su estancia en México.

De acuerdo con esa versión extraoficial, Kelsol también se construyó en San Diego, pero en el año 1964, y tenía el objetivo específico de dragar los bosques de sargazo gigante que abundan en la corriente de agua fría de California, en donde sirven de sostén a múltiples especies marinas, incluidas nutrias, y son objeto de explotación comercial por empresas transnacionales como Agarmex, en Ensenada, desde los años 50 del siglo pasado.

Ahora, de acuerdo con la versión del secretario de Marina, Rafael Ojeda Durán, una de estas dos embarcaciones –el oficial naval la identificó con el nombre de “Kelsol”-, con reporte de embargo de la Aduana Marítima de Ensenada y que se entregará a la Armada México en el puerto de Manzanillo para su envío final a Quintana Roo, servirá de modelo para la construcción de al menos otra nave similar y recoger el sargazo pelágico en camino al estado caribeño mexicano.

El gobierno federal invertirá en los próximos 6 meses 90 millones de pesos en la reparación del “Kelsol” y otros 210 millones en la construcción de un buque similar que se entregará en ocho meses más.

El Almirante Rafael Ojeda también informó el 24 de junio último en Quintana Roo, que se invertirá un millón de pesos del presupuesto de la Secretaría de Turismo para comprar e instalar “unos aparatos que se llaman escatenómetros, que son una especie de radares”, que la “Universidad de Baja California” ya probó “en el lado del Pacífico, por ahí por Ensenada, que sirven para detectar la mancha del sargazo que se viene hacia las costas. Esto nos puede servir como una cuestión de prevención.”

En realidad, se trataría del inicio de la segunda etapa de un proyecto que desde 2010 creó e impulsa Xavier Flores Vidal, investigador del Instituto de Investigaciones Oceanológicas (IOO) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), con sede en Ensenada.

El experto y su grupo de investigación crearon en 2012 el Observatorio Oceanográfico Regional Costero (OORCo) que funciona exitosamente en tiempo real.

Se localiza en la Bahía de Todos Santos en península de Baja California y es operado por la UABC, en colaboración con la Universidad de Hawaii y el Scripps Institution of Oceanography de Estados Unidos.

El programa genera y despliega datos en tiempo real (https://oorco.ens.uabc.mx), medidos con radares de alta frecuencia (HFR) o radio escaterómetros oceanográficos, los cuales proveen información de corrientes en la superficie oceánica con alta resolución espacio-temporal (metros y minutos).

En julio de 2017, el científico declaró a la Agencia Informativa del Conacyt, que el nuevo gobierno federal desapareció en febrero de este año, que se habían construido e instalado 25 radares y antenas de cinco metros de altura con capacidad de medir a una distancia de hasta 200 kilómetros mar adentro.

“Con estos aparatos, lo que estamos cubriendo es casi una tercera parte de la península de Baja California (…) Tienen un costo de 800 mil pesos que serían ocho millones de pesos si los importáramos de los Estados Unidos”.

Con el éxito de esa tecnología 100% mexicana que surgió a raíz de un diseño de “fuente abierta”, la Alianza del Golfo de México (GOMA), el Consorcio Universitario Colaborativo de Investigación del Golfo (GOMURC), y el Consorcio de Investigación del Golfo de México (CIGoM), invitaron a Xavier Flores y a su grupo a desarrollar, desde 2016, el proyecto “Red de Observación del Golfo de México y el Caribe.”

Tienen un financiamiento a cinco años del fondo sectorial Secretaría de Energía-Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) Hidrocarburos, con el cual crearán la Red Nacional de Radio Escaterómetros Oceanográficos (denominados radares Dopler).

Esta red permitirá hacer monitoreo en tiempo real de corrientes marinas para ayudar a la toma de decisiones en casos de contingencias, como derrames petroleros, dispersión y destino de contaminantes, o de personas y navíos extraviados.

El proyecto consiste instalar un total de 20 radares en diversos puntos del Golfo de México, los que cada 30 minutos enviarán información al Observatorio para la toma oportuna de decisiones.

Ahora, por la contingencia del sargazo pelágico que arriba masivamente a las costas de Quintana Roo, se aplicará de emergencia a ese litoral del Mar Caribe mexicano.

 

 

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