“Indian Horse: Un Espíritu Indomable”, larga búsqueda de paz interior

Indian Horse: Un Espíritu Indomable. Foto: Especial Indian Horse: Un Espíritu Indomable. Foto: Especial

MONTERREY, N.L. (apro).- Es difícil imaginar una vida más difícil que la del niño indígena Saúl, quien crece en la segunda mitad del siglo XX en Canadá, donde impera el racismo y los nativo-americanos son tratados como animales.

El pequeño pasa por injusticias terribles y es enviado a un orfanato que le asigna el gobierno para que le extirpen sus tradiciones y le impongan la decencia y las costumbres de la civilización. Lo correcto es ser católico, es un pecado hablar la lengua originaria, le dicen en el cruel lavado de cerebro.

Es en ese improbable lugar donde el muchacho descubre el hockey, un deporte que lo apasionará y le ayudará a buscar una salida a lo que parece ser una agonía interminable.

Indian Horse: Un Espíritu Indomable (Indian Horse, 2018), es el doloroso viaje circular de un ser humano que es arrancado del seno familiar con el propósito de ser incluido en la sociedad, un lugar en el que encontrará los padecimientos espirituales que no tenía en el bosque.

El director Stephen S. Campanelli observa con profunda simpatía y compasión a Saúl, quien representa un aborrecible episodio histórico que Canadá quiere superar, mediante repetidas ceremonias públicas de perdón por las atrocidades que fueron cometidas en el nombre del egoísmo del hombre blanco, que se consideraba el amo del universo.

La historia es contada en tres etapas y con tres actores diferentes, cada uno con su propia intensidad, pero manteniendo una asombrosa coherencia del personaje, en la niñez, adolescencia y adultez.

En el internado, el niño descubre el deporte que lo apasionará por el resto de su vida. Sin embargo, es en ese lugar de supuesta protección infantil donde deberá enfrentar los peores abusos de religiosos, hombres y mujeres mayores, quienes detentaban un poder monstruoso en el nombre de Dios. Una monja, que constantemente invoca a Cristo, es un verdadero diablo de crueldad. Un bondadoso padre tal vez no es tan bien intencionado como dice ser.

En su formación juvenil, Saúl comienza a desarrollar su gusto por el deporte nacional, pero los demonios que lo han atormentado en el pasado no le permiten avanzar. El jugador ha llamado la atención de los buscadores de talentos, porque tiene cualidades superiores, una habilidad nata para esquivar rivales sobre el hielo. Está listo para jugar como profesional. Pero la presión social de los aficionados, que lo ven como una rareza, y sus propios temores e inseguridades, hacen que peligre su desarrollo como súper atleta.

La etapa adulta contiene un epílogo melancólico. La historia oscura de un país es una carga pesada para el individuo. Los sufrimientos de la niñez dejan cicatrices que duelen por el resto de la vida. A nadie se le puede acusar de falta de carácter si pasa por las mil penalidades que vivió el chico. Confusión, traición, muerte, tortura, separación, han generado en él una sensación permanente de desorientación, difícil de soportar.

Indian Horse: Un Espíritu Indomable, es triste, aunque ofrece esperanza. Saul emprendió un viaje largo de amarguras, para encontrar la paz consigo mismo.

Es cine mundial intenso.

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