“Trattarìa d’improvizzo”: Cocina teatral en vivo

Los integrantes de la obra. Foto: Especial Los integrantes de la obra. Foto: Especial

CIUDAD DE MEXIC (apro).- El teatro suele tener largos procesos de preparación lejos del público: texto, ensayos, infinitas repeticiones…

No así la Trattarìa d’improvizzo. En este espectáculo todo se prepara al momento, ante los ojos de los espectadores y con ayuda de sus propias experiencias, bajo la dirección de Fernando Bonilla.

Se trata de una obra de la LIMI (Liga Mexicana de Improvisación) que comenzó hace 18 años, y ahora regresa con más experiencia y ganas. La intención de estos creadores repentinos es que nadie –ni ellos ni el público– sepan lo que va a pasar. Ni siquiera saben los ingredientes que tendrán a la mano. Todo se va construyendo al momento, con lo que hay.

Los chefs salen de un enorme refrigerador “para mantener sus ideas frescas” hacia el escenario, que es una cocina al descubierto. Los intérpretes se pasean entre el público y les hacen preguntas de todo tipo, desde “¿Qué hiciste en la mañana?”, hasta “¿A qué se dedicaban tus abuelos?”

La obra comienza. El comensal –Alberto Lomnitz– explica la dinámica: cuatro chefs (en esta ocasión Juan Carlos Medellín, Carmen Mastache, Ángel Enciso y Ricardo Esquerra) van cocinando el menú de cinco tiempos. Les ayudan dos chefs más: uno en la iluminación y otro en la música.

Lomnitz nos acompaña haciendo intervenciones entre cada sketch. Sin embargo, estos momentos rompen con la sazón ágil y picosita que las divertidas improvisaciones habían creado. Sobra explicar la dinámica a ejecutar, pues mientras va sucediendo se aclara.

Resulta maravilloso poder meterse hasta la cocina de las tramas. Hay desde pequeñísimos dramas hasta una mini-obra completa que se reproduce luego en distintos géneros elegidos por el mismo público. El combo de actor, dramaturgo y director en viene en paquete.

Todo está aparentemente a la deriva. La creatividad y espontaneidad de tantas cabezas funcionan al mismo tiempo para ir creando los deliciosos platillos. Pero cabe aclarar que la improvisación es todo un arte que se estudia y se marina con el tiempo. No cualquiera puede hacerlo.

Las carcajadas abundan, tanto en escena como fuera de ella. Y siempre queda el buen sabor de boca al saber que todos pusieron su granito de sal para que las cosas sucedan ahí y así. Es una construcción colectiva que lleva un poquito del alma de cada uno.

Ni el menú ni la preparación son nunca los mismos, lo que da al espectador la oportunidad de revivir la experiencia en varias ocasiones. Desde la primera visita comienzan a acumularse descuentos con una tarjeta que se adquiere al inicio de las funciones.

Las delicias culinarias de la Trattorìa d’Improvizzo se pueden degustar hasta el 19 de agosto, los jueves a las 20:30 horas en el Teatro La Gruta del Centro Cultural Helénico (Av. Revolución 1500, col. Guadalupe Inn).

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