Bachelet, “horrorizada” por el trato inhumano a migrantes y refugiados en EU

Michelle Bachelet. Foto: Twitter @GlobalGoalsUN Michelle Bachelet. Foto: Twitter @GlobalGoalsUN

GINEBRA (apro).- La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, dijo estar “horrorizada” por las condiciones en que los migrantes y los refugiados –niños y adultos– se encuentran en centros de detención en Estados Unidos en la frontera con México, hizo hincapié en que los niños nunca deben ser detenidos o separados de sus familias, práctica a la que de acuerdo al derecho internacional podría calificarse de “trato inhumano, cruel o degradante”.

“Como pediatra, sino también como una madre y exjefe de Estado, estoy profundamente consternada al ver que los niños se ven obligados a dormir en el suelo en condiciones de hacinamiento, sin acceso a la asistencia sanitaria o una alimentación adecuada, y con malas condiciones de saneamiento”, afirmó Bachelet en un mensaje dirigido a la prensa en Ginebra.

La Alta Comisionada remarcó que varios órganos de derechos humanos de la ONU han encontrado que “la detención de niños migrantes puede constituir un trato cruel, inhumano o degradante que está prohibido por el derecho internacional”.

Esta práctica está en clara violación de la Convención contra la Tortura de la que Estados Unidos es parte, dijo a Proceso Ravina Shamdasani.

Bachelet afirmó que la detención de un niño nunca será en el mejor interés del menor y que incluso esta medida por periodos cortos de tiempo, incluso en buenas condiciones, puede tener un grave impacto en su salud y desarrollo.

La expresidenta chilena hizo hincapié en el daño que se le hace a los niños “permitiendo que esta alarmante situación continúe”.

Tomando nota del informe preocupante elaborado por el Departamento de la Oficina del Inspector General de Seguridad Nacional de EU sobre las condiciones en los centros de migrantes en la frontera sur, Bachelet instó a las autoridades a buscar alternativas no privativas de libertad para niños migrantes y refugiados – y adultos.

“Toda privación de libertad de los migrantes y refugiados adultos debe ser una medida de último recurso”, afirmó Bachelet.

Si la detención tiene lugar, la Alta Comisionada enfatizó, que debería ser por un periodo corto de tiempo, con las debidas garantías procesales y en condiciones que cumplan plenamente todas las normas internacionales pertinentes de derechos humanos.

“Los Estados tienen la prerrogativa soberana para decidir sobre las condiciones de entrada y estancia de extranjeros. Pero está claro que las medidas de gestión de fronteras deben cumplir con las obligaciones de derechos humanos del Estado y no deben basarse en políticas estrechas dirigidas sólo a detectar, detener y deportar a los inmigrantes irregulares”, añadió.

Bachelet consideró que en la mayoría de estos casos, los migrantes y los refugiados se han embarcado en peligrosos viajes con sus hijos en busca de protección y dignidad y lejos de la violencia y el hambre. Cuando por fin se creen que han llegado a cielos más seguros, con lo que se encuentran es con la separación de sus seres queridos y con el encierro en condiciones indignas.

“Esto no debería ocurrir en ningún lugar”, urgió.

Por otra parte, la Alta Comisionada reveló que su Oficina de Derechos Humanos de la ONU en México y América Central han documentado numerosas violaciones de los derechos humanos y abusos contra los migrantes y refugiados en tránsito, incluso el uso excesivo de la fuerza, la privación arbitraria de la libertad, la separación familiar, la denegación de acceso a los servicios, devolución y expulsiones arbitrarias.

Al cuestionar a la portavoz del ACNUDH sobre el aumento de violencia contra migrantes en México, Shamdasani dijo a Proceso “que el aumento del número de personas que mueren en las fronteras norte y sur de México es preocupante”.

Además, consideró que el enfoque cada vez más restrictivo de las autoridades basado en la detección, detención y deportación, está causando que los migrantes cambien su recorrido por rutas migratorias alternativas más peligrosas que los someten a un aumento del riesgo e intensifica el nivel de violencia a la que son vulnerables.

Shamdasani, al igual que otros actores internacionales del sistema de derechos humanos, expresó su preocupación por las condiciones en muchos centros de detención de migrantes y recordó que el mismo Instituto Nacional de Migración ha reconocido que la situación actual es superior a la capacidad del gobierno, lo que sugiere que muchas de las personas que lleguen a estos centros tengan que alojarse en tiendas de campaña, exponiéndolos a otros peligros.

La Alta Comisionada urgió a los estados involucrados, incluyendo México, a trabajar juntos para hacer frente a las causas fundamentales que orillan a los migrantes a dejar sus hogares mediante la implementación de políticas transversales que tengan en cuenta las complejas causas de la migración. Estos incluyen la violencia basada en el género, inseguridad, violencia sexual, discriminación, pobreza, los efectos adversos del cambio climático y la degradación del medio ambiente.

Finalmente, Bachelet rindió homenaje a los individuos y las organizaciones de la sociedad civil que han estado proporcionando los migrantes con el más básico de los derechos, como los derechos al agua, alimentación, salud, vivienda adecuada y otro tipo de asistencia.

“La provisión de asistencia vital es un imperativo de derechos humanos que deben ser respetados en todo momento y para todas las personas que lo necesitan – es inconcebible que los que tratan de proporcionar ese apoyo corren el riesgo de enfrentar cargos criminales”, concluyó Bachelet en clara referencia al profesor universitario estadounidense Scott Warren, quien podría enfrentar hasta 20 años de cárcel en el estado de Arizona.

Precariedad extrema

El pasado 2 de julio, la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional estadunidense (OIG) elaboró el informe en el cual documentó las condiciones de precariedad extrema que enfrentan los menores de edad en los centros de detención: falta de acceso a baños o a ropa limpia, a alimentos –en dos centros no hubo siquiera comida más que unos sándwiches–, y a un espacio suficiente.

Durante una inspección sorpresa en cinco centros de detención migratoria diseminados en la frontera sur de Estados Unidos, el OIG observó condiciones de “hacinamiento peligroso” y de “detención prolongada” de niños no acompañados y familias, y equiparó la situación a una “bomba de tiempo”.

Entre los pasados meses de octubre y mayo, las autoridades estadunidenses detuvieron a 593 mil 507 personas migrantes en su frontera sur, entre ellos 56 mil 278 niños no acompañados y 332 mil 981 personas que viajaron en familia.

El informe del OIG estuvo acompañado con fotografías en las que se observan decenas de mujeres, niños y hombres hacinados en jaulas instaladas en espacios cerrados, tirados en el piso, algunos de ellos debajo de coberturas térmicas.

“Cuando los detenidos nos vieron, se aglutinaron en las ventanas de sus celdas, gritaron, pegaron cartulinas en la ventana donde indicaban su tiempo en custodia, y hacían gestos para evidenciar su tiempo de detención (nos enseñaron sus barbas)”, planteó el informe.

“El 31% de los dos mil 669 niños en aquellos centros han sido retenidos más de 72 horas”, se alarmó el OIG, que resaltó el caso de 50 niños menores de 7 años que estuvieron detenidos más de una semana.

Ante estas condiciones, el OIG reportó varios incidentes de detenidos que taparon los baños con calcetines y sábanas, para ganarse la oportunidad de salir de sus celdas durante el mantenimiento, y deploró que “la mayor parte de los adultos no pudo bañarse en el centro de detención a pesar de que varios de ellos estuvieron detenidos hasta un mes”.

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