Migrante extraditado se reúne con su familia en Guanajuato 11 meses después

La familia de Joel Arrona se reencontró en Guanajuato. Foto: Especial La familia de Joel Arrona se reencontró en Guanajuato. Foto: Especial

LEÓN, Gto.- Joel Arrona Lara posa para la foto con sus hijos y su esposa María del Carmen. Atrás han quedado 12 años de construir una vida en Estados Unidos y la pesadilla de haber sido detenido en una calle de San Bernardino, en California, cuando llevaba a su esposa a dar a luz a un hospital, para ser extraditado a Guanajuato por una acusación de homicidio de la que resultó inocente.

Su detención ocurrió hace ya casi un año, a mediados de agosto del 2018. Ahora su familia está reunida de nuevo, pero de este lado, en una casa en esta ciudad.

“Es algo que no le deseo a nadie”, es el recuerdo que le quedó a María del Carmen. En los brazos de Joel está el más pequeño de los hijos de la pareja, el mismo que iba a nacer esa mañana del 15 de agosto del 2018, cuando al entrar a una gasolinera con la camioneta en la que llevaba a su esposa al hospital, fue interceptado por agentes de inmigración.

María del Carmen llevaba sus documentos, pero Joel no. Los agentes lo obligaron a bajar del auto, lo revisaron, lo esposaron y lo detuvieron.

Aunque la mujer tuvo que manejar e irse sola al hospital y parió a su hijo sin la presencia de su esposo, lo peor no había pasado todavía.

Unas horas después se informó que Joel debía ser deportado a México, y específicamente a Guanajuato, donde la entonces Procuraduría de Justicia lo buscaba por una presunta acusación de ser responsable de un homicidio cometido en el 2007.

Joel arribó a Guanajuato y fue encarcelado.

A mediados de septiembre, fue presentado ante un juez y se le negó la libertad bajo fianza.

Pero tres meses después, en diciembre, el migrante leonés fanático del equipo León de futbol quedó libre, al aclararse que sólo había sido testigo de un homicidio y que fue señalado por personas a las que conocía y que habían participado en la riña que originó el asesinato.

“El asesinato sucedió en la esquina de mi casa; en ese momento yo estaba viendo; fui señalado (pero) me estaban confundiendo por estar en el momento equivocado y en el lugar equivocado”, dice Joel, quien además en ese año decidió cruzar la frontera a los Estados Unidos, sin documentos.

Al salir de prisión, el hombre ya no quiso volver a EU, y convenció a María del Carmen de regresarse a México con sus hijos y reunirse en el lugar de donde él había salido 12 años atrás.

“Me dijo: quiero que nos demos la oportunidad de que venga toda la familia, verás que también aquí vamos a salir adelante –contó María del Carmen-; es muy triste estar como yo, con mis hijos allá sola, mis hijos dijeron que sí y así nos venimos”.

Resuelta su situación legal, libre de la acusación que pesaba sobre él y quizás a manera de “usted disculpe”, Joel Arrona y su familia recibieron del gobierno del estado, a través de la Secretaría del Migrante creada en este sexenio por el gobernador Diego Sinhue Rodríguez un apoyo para crear una empresa que elabora y renta juegos inflables.

Lo vivido, dice María del Carmen, “lo vamos a sobrellevar, pero no lo vamos a poder borrar”.

 

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