Textos-Textiles (III)

Estela maya y fondo con imagen de reja diseñada por Toledo Estela maya y fondo con imagen de reja diseñada por Toledo

El textil ha influido en algunos diseños que he hecho de herrería. Al pedirme el Centro Cultural San Pablo una reja se me ocurrió copiar el detalle de un traje maya que está grabado en una estela; este diseño se pudo realizar gracias a Trine Ellitsgaard, mi actual compañera, que encontró la forma de cómo estaba tejida la flor en el traje de la princesa maya. El diseño se le entregó a los herreros para que pudieran tejerlo con el metal y así realizar la reja.

Otro de los diseños recientes en textil fue el tapiz que realicé para la biblioteca personal de Carlos Monsiváis que se encuentra dentro de la Biblioteca de México “José Vasconcelos”, así empecé a trabajar con fieltro, junto con Jesús Martínez. Otro diseño para la biblioteca fue tejido por Román Gutiérrez, de Teotitlán del Valle, hicimos un gato porque Monsiváis era gran amante de los gatos.

Gracias a este pedido se creó un taller de Afelpado en San Agustín Etla, donde Jesús Martínez ha realizado diseños de artistas como Francisco Castro Leñero, Demián Flores, Trine Ellitsgaard, Sabino Guisu, Guillermo Olguín, Irma Palacios y Paloma Torres, entre otros; yo realicé el Elote transgénico para la campaña en contra del maíz transgénico y en defensa del maíz nativo.

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El pañuelo rojo

A principios del siglo dieciocho, los textiles rojos hubieran sido prohibitivamente caros para para alguien de las clases bajas del espectro social en Inglaterra, las colonias americanas o África. Pero en 1857 un cambio significativo tuvo lugar en la circulación del color rojo con la invención de un tinte rojo sintético. El rojo, y muchos otros colores, podían ahora ser obtenidos mucho más baratos de lo que había sido posible previamente, incluso después de que la producción de cochinilla se había extendido a lo largo de las Américas, y las exportaciones habían alcanzado millones de toneladas al año. Para finales del siglo diecinueve, los textiles de color, incluído el rojo, se habían vuelto mucho más accesibles incluso para gente con medios limitados. El color era barato.

Sin embargo, para algunos afroamericanos, la disponibilidad del color rojo no borró sus vínculos con la trata de esclavos. Algunos relacionan el color a la pérdida de su patria y su libertad. El motivo de un pañuelo rojo figura frecuentemente en la historia oral y los testimonios de cómo los africanos llegaron a los Estados Unidos.

En una entrevista, la exesclava Mariah Callaway explicó: “Mi abuelo vino directamente de África y nunca olvidaré la historia que nos contó sobre cómo él y otros nativos fueron engañados para subir a bordo de un barco por los blancos comerciantes de esclavos utilizando pañuelos rojos como un incentivo. Cuando llegaron a América, multitudes de ellos fueron puestos a subasta y vendidos a gente por todos los Estados Unidos”.

Elote diseñado por Francisco Toledo para la campaña contra el maíz transgénico
Elote diseñado por Francisco Toledo para la campaña contra el maíz transgénico

Shack Thomas, un centenario que vivía en Florida al momento de su entrevista, describió un padre que era “nativo de la Costa Oeste de África”. Thomas contó: “cuando [mi padre era] un hombre bastante joven, fue atraído un día a un barco grande que acababa de llegar cerca de su casa. Junto con muchos otros fue atraído a bordo por pañuelos de un rojo intenso, chales y otros artículos en las manos de los marineros. Poco después, estaba bien sujeto al interior de la nave, para ser vendido posteriormente en algún lugar de América”.

Naturalmente, algunos historiadores académicos disputarían estos testimonios de esclavización así como la sugestión de que los africanos fueron simplemente engañados para ser sometidos por el encanto de una tela roja. Particularmente estos testimonios orales no tratan, por ejemplo, las dinámicas de poder, las complejidades sociales y la violencia que convirtió a la gente en esclavos, todos los cuales jugaron papeles críticamente importantes en la producción de esclavos destinados a las Américas. En un nivel más abstracto, sin embargo, estas narrativas transmiten una verdad fundamental sobre el poder seductor de la tela roja en el sentido en el que reflejan cómo el deseo de las élites africanas por los tejidos rojos importados, los mejores de los cuales deben haber sido hechos con cochinilla americana, ayudaron a generar y sostener el tráfico de esclavos a través del Atlántico. Incluso si hombres y mujeres del Oeste de África no hubieran sido atraídos hacia los barcos de esclavos por estandartes de tela roja, los textiles rojos innegablemente ayudaron a lubricar los tratos comerciales entre los líderes africanos y las élites europeas. A este respecto, el motivo de la tela roja sirve para representar la esclavización de cientos de miles de africanos.

Esta perspectiva sobre el color rojo explica el por qué el padre de Thomas, que atribuía su captividad a la atracción de los “pañuelos rojo vivo”, no podían tolerar portar nada de un tono escarlata. Como su hijo explicó, él “odiaba verlo”. El rojo debe haberse vuelto barato para principios del siglo veinte, pero entre por lo menos algunos afroamericanos, el color no ha perdido su sombría asociación con la captividad, la esclavitud y la pérdida de su patria.
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Del libro A Red like No Other–How Cochineal Colored the World, por Carmella Padilla y Barbara Anderson (Traducción por Neftalí García Fernández del Campo).

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Historia de la invención del fieltro

Un cuento popular de los fabricantes de fieltro namad de Irán habla sobre el hijo de Hazrat Sulaiman (El Rey Salomón), quien era un pastor y había intentado durante mucho tiempo utilizar la lana de las ovejas para hacer una tela sin hilar ni tejer. Después de varios intentos fallidos, golpeó la lana en frustración, en un llanto amargo. Las lágrimas calientes y saladas y la acción de golpear la lana la transformó en fieltro y, según la historia, este evento marcó la primera vez que se hizo fieltro. Su memoria vive aún el día de hoy como el santo patrono de los productores de fieltro en el norte de Irán.

Una segunda leyenda cuenta sobre cómo San Clemente, el santo patrono de los sombrereros de fieltro en Francia, una vez puso lana cruda en sus sandalias para proteger sus pies del roce. La cálida humedad de sus pies y la fricción de él caminando convirtió la lana en fieltro.

Muchos de nosotros hemos inintencionalmente hecho fieltro de una manera similar. La experiencia que mucha gente ha tenido de encoger su suéter favorito de lana en la lavadora es una manera de hacer fieltro. Todos estos testimonios usan las mismas propiedades de la lana para transformar lana en tela –agua tibia, fricción y en algunas ocasiones el uso adicional de sustancias alcalinas.

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El fieltro en la naturaleza

Los humanos no son las únicas criaturas en haber descubierto cómo hacer fieltro. Jorie Johnson describe cómo el pájaro Oranshovo de Mongolia hace nidos de fieltro blanco de lana en árboles de la campiña mongola. El pájaro utiliza la lana de las ovejas para hacer un fieltro extremadamente fuerte para su nido, al cual una vez terminado regresará año tras año, poniendo tres o cuatro huevos cada vez. Estos nidos son considerados como poseedores de propiedades mágicas y curativas y son altamente respetados por la gente mongola, quienes raramente los quitan de sus árboles. Las mujeres propensas a un aborto suelen recibir uno en secreto y su auspiciosa presencia en el ger es muy apreciada. Gente que ha tenido experiencias horribles pueden contar su historia en la apertura del nido para prevenir que la experiencia los atormente. Como el nido sólo tiene una entrada, el evento no puede regresar a ellos. Algunos pájaros europeos, incluyendo el Carbonero Común, también en ocasiones hacen nidos de fieltro a partir de lana.

Pieza elaborada en el taller de afelpado del CaSa, por Jesús Martínez en colaboración con Francisco Toledo
Pieza elaborada en el taller de afelpado del CaSa, por Jesús Martínez en colaboración con Francisco Toledo

Menos agradable es la fabricación de bolas de pelo, causada cuando los animales lamen su pelaje en el proceso haciendo fieltro y tragándoselo. Estas bolas de pelo gradualmente se acumulan en el estómago del animal y seguido se pueden encontrar en los estómagos de camellos, así como en becerros de ternera, los cuales, al ser enjaulados desde muy pequeños y sin la presencia de sus madres, se lamen constantemente, ocasionando la formación de bolas de pelo. Estos objetos de fieltro naturales pueden haber ilustrado la formación del fieltro a la gente del pasado.
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Del libro Nomadic Felts de Stephanie Bunn. Traducción por Neftali García Fernández del Campo.

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Penélope

Así, pues, ni a los huéspedes puedo atender ni a los pobres suplicantes ni a aquellos heraldos que sirven al pueblo; sólo a Ulises añoro y en ello consumo mi alma; ellos quieren conmigo casar y yo tramo engañifas.

Al principio algún dios un ardid me inspiró en las entrañas. Del telar supendiendo una urdimbre bien larga, tejía una tela suave y extensa y decíales a un tiempo:
“Pretendientes que así me asediáis, pues ha muerto Ulises, no tengaís tanta prisa en casar, esperad a que acabe yo la tela que estoy trabajando, no pierda estos hilos. La mortaja será del insigne Laertes el día que le tome la parca fatal de la muerte penosa; que ninguna mujer entre el pueblo me lance reproches por faltarle un sudario teniendo tamañas riquezas”.

Tal les dije; quedó persuadido su espíritu altivo; yo, entretanto, tejía mi gran tela en las horas del día y volvía a destejerla de noche a la luz de las hachas.

Por tres años mantuve el ardid, convencí a los argivos, mas corriendo ya el cuarto, al volver la estación del comienzo y tornarse, en la fuga del tiempo, más largos los días, por mis siervas, las perras que en nada reparan, lograron sorprenderme y alzaron su voz increpándome a una: de este modo forzoso me fue terminar el tejido. Y ahora ya ni me puedo negar a esas bodas ni alcanzo a idear nueva traza, a casar me dan prisa mis padres y mi hijo se irrita de ver que destrozan su hacienda.
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Del libro Odisea, de Homero.

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Si los hombres son capaces de jugarse bromas de mal gusto, ¿por qué los animales no harían lo mismo? Es sin duda lo que piensan los Uro-Cipangas de Bolivia, a quienes debemos en siguiente cuento:

El abrigo del armadillo

El señor Kirkinchu (el Armadillo) se preparaba para la gran fiesta de su pueblo. Él era el consejero jefe municipal y debía presentarse con una elegancia sin precedente.

Es así como una mañana fresca, a pesar del viento permanente de la montaña, se instaló en medio del río y comenzó a tejer el abrigo que portaría el día de la gran fiesta.

En el momento en el que se encontraba más ocupado y mientras urdía con imaginación tramas espléndidas para la tela de su abrigo, pasó la zorra que huía trayendo consigo el producto de algún hurto.

–¡Hola! Amigo Kirkinchu, ¿cómo te va? ¿y tu mujer? ¿y tus hijos?

–¡Ay! No lo sé…

–¿Estás de mal humor Kinkinchu?

–No me hables zorra, estoy trabajando en una cosa muy urgente.

–¿Qué haces con tanta prisa? Yo también tengo prisa, vengo de visitar a una amiga que vive en la vertiente opuesta. Me detuve por pura amistad, para saludarte…

–Bueno, gracias. Continúa tu camino…

–Pero, querido amigo, dime: ¿qué haces? Yo podría tal vez darte algún consejo. Sabes que yo… como amigo…

–¿Consejos?, ¿tú? El más desordenado de los seres… ni me hables, me haces perder el tiempo. Estoy tejiendo con gran apuro mi abrigo para la gran fiesta que viene. Mira: esta tela no tendrá igual. Ningún consejero ha tenido un abrigo con una trama tan elegante y tan fina como este… debe ser inimitable, realeza…

–¿Para la fiesta de tu pueblo dices?

–Sí, sí, no me hables más…

–Qué inocente! ¡La gran fiesta es mañana! ¿Cómo vas a terminar a tiempo?…

Kirkinchu se volteó bruscamente a la mitad del río y por poco se desmaya.

–¿Mañana?

–Sí claro, mañana…

–¡Cielos! ¡Ay mi pueblo! ¡Ay mi abrigo! ¡De verdad es mañana!

Dímelo, te lo suplico, hermano zorro, no tengo calendario… ¿Qué voy a hacer ahora que mi abrigo apenas está tejido a la mitad?

Pero la zorra ya no podía responderle porque ya estaba lejos, lejos, riendo a carcajadas de haber dejado esa nota de amargura en el corazón ligero de Kirkinchu que se había mostrado arisco y desconfiado…

En esta situación, Kinkinchu tuvo que tejer tan rápido como su habilidad le permitía. Ya no era magnífico ni inimitable…
Pero como el tiempo volaba, debió emplear hilo más grueso, hacer tramas más largas…

¿Qué hacer? Si la gran fiesta era mañana… y él… el consejero jefe del pueblo… debía presentarse vestido con su abrigo… Y él se apuró tanto que las tramas de su abrigo quedaron desiguales, más entalladas al principio y más holgadas después…

Los Urus dicen que el armadillo tiene una concha desigual por esta razón: más entallada en el cuello, con grandes escamas en la espalda. ¡Y todo esto a causa de la malicia de la zorra!…
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A. Métraux: Journal de la Société des Américanistes de Paris, nouvelle série, t. XXVI. Tomado del libro Anthologie des mythes, légendes et contes populaires d´Amérique de Benjamin Péret. (Traducción por Neftali García Fernández del Campo).

Les llevo el evangelio de la esperanza… la rueca

En el Congreso de Belgaum, el presidente electo Gandhi se dirigió a sus “Hermanos y hermanas” primero en hindi, luego en inglés. Había aceptado la “honrosa carga” de presidir el Congreso durante el año siguiente sólo después de “muchas dudas”. La “no violencia pasiva que nacía de la impotencia” era la causa principal del fracaso del movimiento en los últimos años. El resultado era una erupción de intolorerancia en lugar del “boicot de la violencia”. Gandhi hizo ahora un llamamiento a favor de la “no violencia inteligente de la inventiva”, de la continuación del boicot de los tejidos extranjeros y del uso universal de la rueca en toda la India. “La unidad hindú-musulmana no es menos importante que la rueda. Es el aliento de nuestra vida.” Finalmente, habló de la necesidad de eliminar la intocabilidad, como “penitencia que los hindúes de casa deben al hinduismo y a sí mismos”. Pronto dirigiría toda la intensidad de su pasión contra aquel antiguo prejuicio hindú.

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Más adelante dijo a una norteamericana que visitó su ashram: “Mi mensaje a Norteamérica es sencillamente el zumbido de esta rueca. Para mí sustituye el poder de las armas de fuego. Porque trae el mensaje de confianza en uno mismo y esperanza para los millones de personas de la India… Hace un siglo, cada choza podía reponer sus recursos por medio de la rueca… Pero ahora prácticamente ha desaparecido.” Había dejado de concentrarse en lograr cambios revolucionarios rápidos mediante presiones políticas o incluso satyagrahas victoriosas y en su lugar prefería los cambios socioeconómicos lentos, cotidianos e incrementales que cada campesino podía obrar en su vida y aportar al Swaraj final de la India por medio de las horas dedicadas a hilar a mano. “La madre está agobiada por la pobreza –continuó Gandhi para explicar por qué se sentía obligado tan apasionadamente a desviar su atención del panorama mundial y nacional para dirigir hacia la casa del campesino más podre–. No tiene leche… ¿Qué debo pedirles que hagan a estos millones de personas? ¿Que maten a sus bebés?… Les llevo el evangelio de la esperanza… la rueca”.

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Gandhi abandonó su lecho de enfermo para inaugurar la exposición nacional de Khadi (tela hilada y tejida a mano) en Bangalore el 3 de julio de 1927. “Comparezco ante vosotros como representante autoelegido de los millones de seres mudos y semifamélicos de la India –dijo a los miles de ricos que se habían congregado ante los bonitos tenderetes donde se exponía una rica variedad de artículos de fabricación casera–. Cada pice que aportéis en apoyo del khadi, cada metro de khadi que compréis, es una muestra de simpatía concreta… por dichos millones… Cincuenta mil hilanderas trabajaron durante el año… Estas hilanderas, antes de dedicarse a hilar a mano, no tenían otras ganancias ni ocupación… El hecho mismo de que cincuenta mil mujeres ansiaran hacer este trabajo por un salario que a nosotros puede parecernos mísero debería ser una demostración suficiente de que hilar a mano no es antieconómico, algo que no da beneficios… Si Dios quiere, en un momento no lejano veremos cómo nuestras aldeas, que en este momento parecen desmoronarse, se convierten en colmenas de honrada y paciente laboriosidad… En la labor de Dios, y me aventuro a sugerir que esto lo es, la cosecha es en verdad rica.” Nunca se cansaba de hilar ni de reclutar hilanderos, ricos y pobres, campesinos y reyes.
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Del libro Gandhi, de Stanley Wolpert.

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La bandera de la India

Bandera no oficial de la India adoptada en 1921, con el chakrá entre las tres bandas.

Bandera de la India propuesta en 1931
Bandera de la India propuesta en 1931
Bandera independentista de la India en 1931, cuando el territorio aún se encontraba bajo dominación británica
Bandera independentista de la India en 1931, cuando el territorio aún se encontraba bajo dominación británica

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