La crisis laboral en el INAH

Protesta por contrataciones en el INAH bajo el Capítulo 3000. Foto: Octavio Gómez Protesta por contrataciones en el INAH bajo el Capítulo 3000. Foto: Octavio Gómez

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Hace tiempo que continua la disminución del presupuesto al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), situación que lo ha puesto al borde de una crisis, y hasta de una quiebra.

Durante la mesa “La problemática laboral en el sector cultura”, realizada por el Seminario Patrimonio Cultural. Antropología, Historia y legislación. Políticas públicas y cultura, coordinado por el antropólogo y especialista en legislación cultural Bolfy Cottom –en la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del instituto–, se expresaron nuevamente los conflictos presupuestarios, laborales y de protección del patrimonio que aquejan a la institución que cumple ochenta años de existencia.

El arqueólogo Joel Santos recordó que antes de la creación, en 2015, de la Secretaría de Cultura (SC), dependían de la Secretaría de Educación Pública (SEP), que en más de una ocasión salió al rescate del instituto. Pero “en 2016 se encontró con un déficit de 80 millones de pesos que le impedía pagar a sus trabajadores e incluso estuvo a punto de declararse en quiebra, la situación se agudiza porque la SC no tiene los recursos para solventar lo que el instituto necesita para funcionar”.

De manera resumida explicó el problema de los trabajadores de los capítulos 1000 y 3000: En 2017 el 70% de los contratados por el capítulo 1000 (que es por honorarios) fue obligado a renunciar, para ser recontratado por el capítulo 3000, en el cual los empleados tienen “las peores condiciones” laborales, “toda vez que ni siquiera son considerados como investigadores”, con el mismo contrato que se otorga a servicios de limpieza o jardinería.

El director general del INAH, narró Santos, les prometió que sería por única vez, pero llegaron al 2018 con el mismo sistema de contratación, y en la última reunión que sostuvieron con la secretaria administrativa Maribel Núñez, se les informó que ese sistema de contratación “llegó para quedarse”, por lo cual rompieron negociaciones.

El problema no sólo persiste, añade el arqueólogo, sino que se ha ido complicando. En diciembre del 2018 el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, les aseguró en una reunión que si la Secretaría de Cultura solicitaba presupuesto para la solución de estos conflictos, él contribuiría para que se autorizaran.

No supieron qué pasó entonces. Pero sí que, desde la llegada de la nueva secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, han quedado sin trabajo más de 200 trabajadores eventuales para “lograr los ajustes” requeridos por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público:

“Lo que no logró el neoliberalismo, lo está haciendo la 4T: desaparecer a la burocracia”.

Encrucijada

El panorama se antoja desolador. Ya el arqueólogo Leonardo López Lujan advirtió en los medios hace unos días que la incertidumbre laboral inédita, aunada al recorte de los gastos operativos tiene al Proyecto del Templo Mayor, considerado uno de los más emblemáticos trabajos de exploración e investigación arqueológicos del INAH, en “el filo de la navaja”.

Por lo cual señaló que si despiden a alguien o bajan aún más los recursos el proyecto no será viable. Y narró cómo la administración del INAH le envió la lista de sus colaboradores para que eligiera quiénes no son indispensables y despedirlos. Lo cual no aceptó, pues más bien requiere de al menos 20 especialistas más.

Santos contó en la mesa de análisis en la DEH que en una reunión Frausto se molestó con ellos por hablar de “despidos masivos” y trató de aclarar que se trata de la “no renovación de contratos”, a lo cual él le respondió que podía llamarlos entonces –si así quería– “no renovación masiva de contratos”.

Añadió que el ahora tristemente famoso Memorándum de Austeridad , dado a conocer por el exsecretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa, y Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública, el 3 de mayo pasado, los ha conducido a una encrucijada:

“Los trabajadores necesitamos participar en la recuperación del INAH, no la Secretaría de Cultura, no Hacienda, porque además hay otras situaciones como la Reforma Laboral y la democratización de los sindicatos, que en realidad es el control del Estado desde la toma de nota y la parte fiscal con su incorporación al SAT”.

Pérdidas

El diagnóstico del arquitecto Alejandro Villalobos no es mejor que el de sus compañeros en la mesa de análisis organizada en la DEH. Señaló

“La historia del INAH en los últimos años, ha sido una historia de pérdidas constantes. Hemos perdido ascendencia moral, hemos perdido aportar a los libros de texto, hemos perdido el sector de servicios generales y entró Lava Tap, hemos perdido vigilancia y entró la Policía Auxiliar”.

Habló también de cómo han sido impactadas las tareas sustantivas del instituto:

“Hemos perdido el ejercicio sobre la defensa del patrimonio y han entrado empresas de restauradores egresados de la ENCRyM (Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía “Manuel del Castillo Negrete”) o de egresados de las escuelas de arquitectos que han sido alumnos nuestros y no les interesa entrar al INAH porque las investigaciones y las restauraciones son más lentas que la historia, y hay que ‘agilizar estas cosas’”.

El arquitecto, perito del INAH e investigador del Centro de Investigaciones en Arquitectura, Urbanismo y Paisaje de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México, hizo un llamado a la reflexión:

“Estamos sentados sobre el cofre del tesoro más grande que tiene este país, que es la memoria colectiva, que es el recurso intelectual más importante, materializado en los bienes del patrimonio cultural cuya pérdida es irreversible, equivale a la vida humana: una vez que se ha perdido el dato, la fuente, el registro, el edificio, eso no regresa. De ahí el compromiso que como sectores representativos de la base debemos asumir aquí y ahora”.

Consideró que los sindicatos no son responsables de la crisis financiera que impide pagar los salarios por trabajos e investigación. Y advirtió lo que podría suceder si no se pone atención y se soluciona la grave situación, al recordar que el huachicoleo comenzó en Pemex cuando, ante la disminución cuotas a los sindicatos, “los trabajadores comenzaron a tomar por su cuenta el uso y usufructo del petróleo”. Dijo:

“Tarde o temprano, la materia de trabajo del instituto puede convertirse en usufructo de gente que ni conocemos, que se está promoviendo su existencia a partir de la pérdida de las aportaciones salariales y de la apertura de nuevas plazas y nuevas oportunidades”.

Al respecto recordó que los trabajos de intervención de los edificios dañados por los sismos de 2017, realizados con recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) y de las aseguradoras, no están siendo hechos por personal de base sino por contratados, con lo cual se deja la responsabilidad en personas “que apenas tienen conocimiento sobre la arquitectura histórica o con interés artístico”.

En el encuentro participaron también Francisco Galván, secretario general del recién creado Sindicato Nacional de Trabajadores Administrativos, y la arqueóloga Noemí Castillo, profesora emérita del instituto.

El próximo 5 de agosto se llevará a cabo una segunda mesa de análisis sobre el tema laboral en el sector cultura, en el cual se espera la participación de trabajadores de las organizaciones #YaPágameINAH y #YaPágameINBA, entre otros.

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