Salinas Pliego, el magnate que movió los hilos en la estafa Pemex-Fertinal

El empresario Salinas Pliego. Foto: Miguel Dimayuga El empresario Salinas Pliego. Foto: Miguel Dimayuga

Documentos consultados por Proceso muestran que el empresario Ricardo Salinas Pliego participó en la oscura trama de la venta de Grupo Fertinal, pero no sólo como acreedor, como ya se sabe. Mediante una complicada madeja de empresas fachada y testaferros, el magnate del Ajusco se hizo socio de la compañía de fertilizantes comprada por Pemex el sexenio pasado y fue uno de los principales promotores y beneficiarios de esa operación de compra-venta.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Gracias a sociedades fachada constituidas en Suecia, Ricardo Salinas Pliego se hizo socio de Grupo Fertinal a finales de 2015, cuando Pemex compró esa compañía por 635 millones de dólares en una transacción que incluyó el reparto de un polémico dividendo de 51 millones de dólares, pese a que dicha empresa estaba en quiebra.

Actas del registro del comercio de Suecia y de Luxemburgo consultadas por Proceso revelan que NPK Holding AB –una de las sociedades fachada suecas que detentaba formalmente las acciones de Grupo Fertinal en el momento de la venta a Pemex– también tuvo inversiones en dos empresas de Estados Unidos: Sezmi Corporation y Skyfiber Corporation, ambas ligadas al Grupo Salinas.

Además, este semanario consultó centenares de documentos corporativos internos de Grupo Fertinal y confirmó que entre 2006 y 2016 Salinas Pliego tuvo una serie de operadores en puestos clave de la compañía productora de fertilizantes, pese a que Fabio Massimo Covarrubias Piffer, entonces director general, era su rostro visible.

El pasado 18 de junio el diario El Universal reveló que un “informante” interpuso una denuncia ante la SEC (la comisión estadunidense de valores) y el Departamento de Justicia, en la cual señaló que el expresidente Enrique Peña Nieto autorizó la compra de Fertinal a cambio de un soborno de 50 millones de dólares –monto equivalente al del dividendo mencionado– y afirmó que ese dinero se repartió por medio del fideicomiso F470 de Banco Azteca.

Salinas Pliego siempre negó ser socio de Fertinal. Se limitó a reconocer que entre 2008 y 2015 Banco Azteca y Arrendadora Internacional Azteca –del Grupo Salinas– prestaron 406 millones de dólares a la empresa. A cambio, se quedaron con todos los bienes y las acciones de Covarrubias en prenda y se convirtieron en la “tesorería” de Fertinal, según los documentos consultados.

En 2008, por ejemplo, cuatro abogados directamente vinculados con Salinas Pliego –Guillermo Ricárdez Pacheco, Felipe Fernández Barrera, Raúl Maldonado Parra y José Luis Rodríguez Cervantes– podían operar en 51 cuentas bancarias que Grupo Fertinal tenía en Banco Azteca, Banco del Bajío, Ixe, Afirme, HSBC y BBVA.

Cuando Pemex adquirió la empresa, NPK Holding AB y una sociedad fachada constituida en Bélgica –Base Rock, BVBA– controlaban 28.92% de las acciones de Grupo Fertinal. Ambas estaban vinculadas a una misma cuenta bancaria abierta en el banco suizo Bank von Roll AG, de Zúrich, con intermediaciones del Bank of New York Mellon y de Credit Suisse.

Covarrubias, quien dirigió Fertinal entre 1992 y 2016, detentaba el 71% restante. Algunas acciones estaban a su nombre; otras, detrás de una empresa mexicana y una sociedad fachada creada en Londres, y algunas más a través de una red de familiares y allegados.

Covarrubias disponía de una cuenta en el Integrity Bank, de Houston.

La operación de compra-venta de Grupo Fertinal, bautizada Proyecto Kimora, se llevó a cabo en 2015, durante la gestión de Emilio Lozoya Austin al frente de Pemex.

Pirámide de papel

Desde su primer año de operación, entre julio de 2008 y diciembre de 2009, NPK Holding AB reportó que detentaba acciones en cuatro sociedades belgas, todas implicadas en la compra de Fertinal. También informó que tenía una inversión de 137 millones 249 mil coronas suecas (14 millones 627 mil dólares) en Sezmi Corporation.

En aquel entonces Iusacell –de Salinas Pliego– era cliente de Sezmi, y Grupo Salinas estaba en negociaciones para comprar la empresa, con el objetivo de armar un servicio de videos por streaming.

En noviembre de 2012 Grupo Salinas anunció el arranque formal de su plataforma Totalmovie, que resultó posible “gracias a que adquirió Sezmi”, según afirmó Samer Salameh, entonces director de la empresa de streaming. Precisamente entre 2008 y 2011 NPK Holding AB tenía inversiones millonarias en Sezmi, hasta que en 2012 se quedó con una parte muy marginal de capital.

La misma empresa sueca también reportó,­ en sus sucesivos informes financieros de 2009 a 2014, que detentaba 25% de las acciones de la estadunidense Skyfiber Corporation.

Durante el mismo periodo el vicepresidente de Skyfiber era Adrian Steckel, uno de los principales operadores de Salinas Pliego: a la par, era director general de Iusacell, la entonces compañía de telefonía celular de Grupo Salinas, y director general de Azteca América, la filial de TV Azteca en Estados Unidos.

Las distintas sociedades europeas involucradas en el caso de la compra-venta de Grupo Fertinal también abarcaron una estructura offshore formada por cinco compañías fachada creadas entre junio y diciembre de 2009 en el paraíso fiscal de Luxemburgo.

En 2010 una de ellas –Apaulus Luxembourg, Sarl.– trianguló un préstamo de 19 millones 684 mil euros para dos sociedades mexicanas –Surmaq, SA de CV, y CD & P Consulting, SA de CV–, según consta en sus informes financieros, consultados por este semanario. Las mismas empresas fueron usadas como garantía en la compra-venta de un terreno que adquirieron Salinas Pliego y Covarrubias en Tulum, Quintana Roo, en 2007.

La duda sobre la presencia real de Salinas Pliego en Fertinal no es nueva: en 2011 el banco de inversión Goldman Sachs­ realizó un prospecto para encontrar inversionistas y compradores potenciales en Canadá, e indicó a la empresa que uno de los requisitos para colocar su oferta en la bolsa de valores canadiense implicaba “definir de manera adecuada el nivel de involucramiento de Grupo Salinas”, de acuerdo con un informe confidencial revisado por este semanario.

“No, que yo sepa”

En una carta enviada en junio pasado a este semanario (Proceso 2223), Tristán Canales Najjar, vicepresidente de Información y Asuntos Públicos de Grupo Salinas, descalificó un reportaje publicado la semana anterior, al que tachó como “historia inexistente de injerencia de instituciones financieras de Grupo Salinas en Fertinal”.

Cuestionado al respecto durante el programa radiofónico matutino de Carmen Aristegui el pasado 26 de junio, Covarrubias Piffer se enredó: “Por un lado hay bancos de inversión que son las famosas NPK, que fueron empresas belgas…”, expresó.

–¿Relacionadas con Salinas Pliego? –repreguntó la periodista.

–No, que yo sepa –contestó Covarrubias.

–¿Podría ser? –insistió Aristegui.

–No lo sé, sinceramente. Pero que yo sepa, no –reviró el empresario de origen italiano.

Dos razones hacen inverosímil que Covarrubias no supiera si Salinas Pliego estuvo o no detrás de las sociedades, que no eran “bancos de inversión”, sino compañías fachada.

Primero, porque conoce muy bien a Salinas Pliego, con el que ha sido socio en varios negocios en México y Estados Unidos. Y segundo, porque Covarrubias estuvo en el centro del proceso de subasta de acciones de Grupo Fertinal, que el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) llevó a cabo entre julio y agosto de 2006.

Durante este proceso el IPAB puso a la venta 47% de las acciones de la empresa, que tenía desde el rescate operado en Banco Unión en 1998. Tres sociedades fachada, creadas dos meses antes en Bélgica, compraron las acciones por 89 millones 100 mil pesos. Las accionistas de estas compañías eran, a su vez, NPK Holding AB y Base Chemical AB, dos sociedades suecas relacionadas con Salinas Pliego.

En la subasta del IPAB, el representante legal de las sociedades belgas fue Miguel Noriega Cándano, quien –según una semblanza curricular elaborada por el propio Grupo Fertinal en abril de 2014– fue uno de los asesores financieros de Covarrubias.

Entre abril y junio de 2011, por ejemplo, Noriega realizó una operación para que una sociedad de Covarrubias constituida en Londres entrara en el capital de Grupo Fertinal. Cobró 417 mil dólares por sus servicios.

Poco después de la subasta, el 6 de octubre de 2006 –es decir, mes y medio luego del traspaso de acciones del IPAB–, el abogado Miguel Irurita Tomasena se convirtió en el nuevo representante legal de las sociedades belgas.

Irurita fue “miembro del consejo de Grupo Elektra, Salinas y Rocha –una cadena de tiendas– y Banco Azteca”, según afirmó Grupo Fertinal en un Memorando Preliminar de Oferta que envió al banco UBS en septiembre de 2010.

El 31 de octubre de 2006, en nombre de una de las empresas belgas –NPK Chemical Ventures, BVBA–, el mismo Irurita firmó un contrato de crédito a Grupo Fertinal por 155 millones de dólares.

En paralelo a ese contrato, Fertinal hipotecó todos sus bienes e integró el fideicomiso F470 en Banco Azteca, en el que se concentraron todas sus acciones menos una. El fideicomiso F/470 tenía una cuenta en Banco del Bajío –CLABE 030180900006555442– y una cuenta intermediaria en el Standard Chartered Bank, de Nueva York.

“Tesorería”

En un “acuerdo entre accionistas” confidencial, celebrado el mismo 31 de octubre de 2006, Covarrubias y sus allegados se comprometieron a entregar cualquier ingreso o dividendo al fideicomiso F470 de Banco Azteca “a efecto de cubrir el pago de intereses y principal” del crédito. De acuerdo con dicho documento, el fideicomiso “deberá operar como tesorería de Fertinal”.

En la entrevista con Aristegui, Covarrubias se confundió y no diferenció la empresa belga y Banco Azteca: aseveró que “este fideicomiso (F470) se inicia desde que se nos da el crédito de Banco Azteca, desde 2006”.

Sin embargo, en 2006 el préstamo llegó formalmente de la empresa belga NPK Chemical Ventures, mientras que el primer crédito que otorgó Banco Azteca a Grupo Fertinal se registró en 2008, es decir dos años más tarde.

El 28 de agosto de 2000 Irurita presidió una reunión del consejo de accionistas de Grupo Elektra, en la que se decretó la fusión de dicha empresa con Grupo SYR, la compañía controladora de 14 compañías de Salinas Pliego.

Al frente de dos despachos –Irurita Abogados, SC, e Irurita y Berkman, SC, principalmente–, el abogado participó en algunas transacciones multimillonarias de filiales de Grupo Salinas: en 2004 participó en la separación de Unefón y TV Azteca en Estados Unidos y apareció como “asesor especial” de Grupo Elektra en la entrega del informe financiero anual del grupo ante las autoridades estadunidenses.

El mismo año se involucró en la emisión de certificados bursátiles de TV Azteca por 4 mil 500 millones de pesos en México. Su socia en aquella operación, Sara Soriano de Teresa, se convirtió posteriormente en directora de Crédito en Banco Azteca, donde gestionó algunos asuntos de Grupo Fertinal.

En 2008, mientras Irurita, como representante legal de las NPK, presidía sesiones del Consejo de Administración de Fertinal, fungió como asesor legal externo en la emisión de certificados bursátiles de Grupo Elektra por 5 mil millones de pesos.

Después de Irurita, el abogado Everardo Joaquín Espino Guerrero –representante legal de Iusacell en 2006– asumió la representación legal de las sociedades extranjeras, y en 2015 NPK Holding AB otorgó un poder de representación a Felipe Fernández Barrera, quien desde 2008 era apoderado legal de Grupo Fertinal.

Al menos entre 1998 y 2007 Fernández Barrera tuvo cargos financieros y legales en compañías de Salinas Pliego, como TV Azteca y Unefón, según consta en cuatro actas y avisos oficiales de dichas empresas, publicados en el Diario Oficial de la Federación.

Tras su entrada en el capital de Grupo Fertinal, las sociedades belgas tuvieron la facultad de nombrar al director financiero de la empresa y de sus subsidiarias. En un primer momento nombraron a Guillermo Ricárdez Pacheco, quien en sus redes sociales indicó que fue empleado de Grupo Salinas hasta 2018.

Posteriormente lo cambiaron por José Luis Rodríguez Cervantes, otra ficha de Salinas Pliego, quien gozaba de un poder de representación en Fertinal desde julio de 2009.

“Previo a unirse con nosotros, el Sr. Rodríguez era Director Financiero en Grupo Elektra, donde fue responsable de colocar bonos, de la oferta pública de Grupo Elektra en la Bolsa Mexicana de Valores y de su listado en la Bolsa de Valores de Nueva York, así como de otras transacciones de fusión y adquisición”, indicó el documento que Fertinal envió a UBS.

“Me interesa”

En 2006, cuando las sociedades belgas entraron en el capital de Grupo Fertinal, la empresa libraba una batalla legal contra la aseguradora holandesa ING Seguros Comercial América. Le pedía 300 millones de dólares a la aseguradora para resarcir los daños que sufrió una mina en 2001, y la trasnacional estaba dispuesta a pagar 13 millones de dólares (Proceso 2222).

“Ricardo Salinas y yo empezamos a hablar de esto cuando viene la cuestión del pleito de ING: él se entera del asunto de ING y estábamos con el asunto de Paco Gil (Francisco Gil Díaz, entonces secretario de Hacienda y presidente del consejo del IPAB). Ricardo me habla del tema, y me dice ‘Oye a mí me interesa darle a esta cuestión, se ve una cuestión muy interesante, un negocio muy productivo’”, dijo Covarrubias en la entrevista con Aristegui.

“(Salinas Pliego) entra como un acreedor. Él entra cuando nosotros cobramos el dinero, básicamente, de ING. Con el cobro de ING más un préstamo reactivamos Fertinal, con cerca de 250 millones de dólares”, aseveró el empresario. Inmediatamente después corrigió: “No entra Ricardo Salinas, entra Banco Azteca”.

Más allá de las contradicciones sobre el involucramiento personal de Salinas Pliego en la operación, la versión de Covarrubias resultó errónea: Banco Azteca entró en la sociedad a través del fideicomiso F470 en octubre de 2006, siete meses antes de que la justicia ordenara a ING pagar 117 millones de dólares a Fertinal, lo cual ocurrió en mayo de 2007.

Es más, el “Convenio entre accionistas” confidencial, celebrado el 31 de octubre de 2006, planteó que “cualquier recurso económico que reciba Fertinal deberá ser depositado en las cuentas de dicho fideicomiso (…) incluyendo el pago de la indemnización que busca Fertinal de ING Comercial América”. En otras palabras, Banco Azteca entró en Fertinal con el objetivo de ganarle a ING en los tribunales.

Con el primer préstamo de las sociedades belgas, Grupo Fertinal hipotecó todos sus “terrenos, edificios, construcciones, obras” y se sometió a una serie de obligaciones que lo forzaban a pedir a las sociedades extranjeras el visto bueno sobre cualquier acción relevante.

En diciembre de 2008 Banco Azteca le prestó 45 millones de dólares a Fertinal; en diciembre de 2010 terminó de sustituir a las sociedades belgas como acreedor de la empresa mediante préstamos de 220 millones de dólares. Un memorándum confidencial elaborado por el despacho Ritch Mueller en 2011 indicó que el préstamo de Banco Azteca “está garantizado por sustancialmente todos los bienes del Fideicomiso”, entre ellos las hipotecas y las acciones.

Años más tarde, en abril de 2014, Arrendadora Internacional Azteca (AIA) prestó otros 60 millones de dólares a Grupo Fertinal, con intereses anuales de 20%. En cambio, la empresa de Salinas Pliego se quedó con las acciones de Covarrubias en prenda, pero no tocó las participaciones de las sociedades extranjeras.

Todavía en abril de 2015 AIA firmó un nuevo contrato de prenda a dichos accionistas, donde reforzó su control sobre la empresa.

El papel de los operadores de Salinas Pliego no terminó con el traspaso de acciones a Pemex: en meses posteriores a la compra-venta, dos allegados de Covarrubias y Salinas Pliego se encargaron de distribuir 38 millones de dólares que la petrolera había dejado como “Pago en Depósito” en un fideicomiso en Banco Invex; uno fue Rodolfo Ramos Menchaca, titular de la Notaría 117 en Guadalajara, Jalisco, y socio de Covarrubias; el otro, José Luis Riera Kinkel, consejero suplente de Banco Azteca desde 2002 y, a la par, director general de Finanzas Corporativas de Grupo Salinas en aquel entonces.

Este reportaje se publicó en la edición 2229 de la revista Proceso del 21 de julio de 2019.

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