Crónicas del rock: El Clan y tributo a Dolores O’Riordan

Dolores O'Riordan. Foto: Kip Carroll Dolores O'Riordan. Foto: Kip Carroll

Dos conciertos de rock contrastantes, aunque ambos llenos de emotividad, tuvieron lugar el fin de semana en la capital mexicana: la presentación de la banda de punk gótico El Clan, en el Teatro Esperanza Iris, y el tributo a la irlandesa Dolores O’Riordan (1971-2018), del conjunto The Cranberries, a cargo de la sinfónica Ofirrock con tres jóvenes vocalistas mexicanas (Alejandra Alcocer, Pamela Libera y Montserrat) en el Centro Cultural Ollin Yolitztli.

CUIDAD DE MÉXICO (apro).- La insignia del rock oscuro en nuestro país lleva zurcido como tatuaje a la agrupación post-punk El Clan, con un desgarrador romanticismo revestido en atmósferas siniestras y espectrales. A 25 años de su álbum debut, intitulado Sin sentir, resultaba necesario el aquelarre, siendo el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris quien abrió sus puertas la noche del sábado a cientos de adoradores del rock neo-gótico.

El Clan se dio a conocer en 1991, cuando obtuvo el segundo lugar en “La Batalla de las Bandas II” del memorable Rockotitlán, siendo el concurso de rock de mayor reconocimiento en ese entonces. El sector gótico que brotaba en nuestro país rápidamente los arropó por su estilo de rock oscuro de rolas amorosas desgarradoras e historias siniestras salidas como de un cuento de terror. Para 1992 el video de “Las Brujas” recibió una mención honorífica por parte del INBA en el certamen Video Rock 92, considerándose así una banda de culto por sus misterioso andar y cambios de vocalistas a lo largo de su carrera, siendo Gustavo Pérez la figura enigmática del conjunto.

WitchCo y Cyteresse fungieron como encargados de la apertura en el “Esperanza Iris”, para que pasadas las 20:00 horas, cual vampiro evocando a Béla Lugosi, despertara del inframundo el vocalista Gustavo Pérez alias El Castor, custodiado por el guitarrista Jaime Chávez, ambos fundadores de este proyecto post-punk.

La mística que caracteriza al ensamble invadió inmediatamente al foro, gracias a la calidad de sus músicos que actualmente incluyen a Omar Mundo (bajo), Gerardo García (teclados) y German Slalom (batería). “Azul de medianoche” emprendió el alucinante viaje que tuvo como telón de fondo una pantalla distinguida por historias terroríficas, al estilo de Edgar Allan Poe, Lord Dunsany y H. P. Lovecraft.

Pérez, asimismo conocido como El Nosferatu mexicano, mantuvo su personalidad intacta al igual que en sus orígenes hacia los inicios de los años 90, con sus cánticos fantasmales aderezados de un poderoso y áspero rock, así como incesantes cambios de vestuario; El Castor desplegaba su capa semejando al mítico Orlok de cráneo rapado, en honor a Bram Stoker, paseándose entre cementerios fantasmales, recordando del mismo modo al Tío Lucas (Fester) de la Familia Addams.

“El reino de los duendes” y “Cariño (Quisiera llegarte a odiar)” se sumaron al programa, para tener como primer invitado especial al guitarrista Jorge Fratta, quien rasgó la rola “Elise”. Luego de oírse “Intriga”, apareció Pascual Reyes de San Pascualito Rey, para cantar magnífico dúo con “Nada por arder”. Después de “Más allá del tiempo”, compartieron con el cyber-punk de Bulbo Project el corte enloquecedor “La Tortura”.

Así brotó el ápice extendiendo una serie de clásicos: “Recuerdos”, “Fantasías” y “Las Brujas”, instantes cuando el público no resistió más y saltó de sus butacas para berrearla literalmente hasta la demencia. Entre luces violáceas y sangrante rojo, retumbó “Despiértame” y la melancólica “El Testamento”, dando despedida en falso. Pasaban las 22:00 horas, el ágil recital saciaba a la secta de El Clan con “Boca de lobo” y dando definitivo guillotinazo con “Sin sentir”.

Gustavo y Jaime demostraban claro agradecimiento ante la fidelidad del séquito que incesantemente aplaudía, gritaba y coreaba; pero el tiempo se acabó en generalizada huida hacia las lluviosas calles oscuras del centro de la ciudad.

Tributo sinfónico a The Cranberries

La memoria de Dolores O’Riordan (1971- 2018) permanecerá intacta por la eternidad, y cobijándola bajo un velo orquestal su presencia fue transportada hacia este viernes 19 hacia atmósferas nostálgicas únicas e inusitadas para los fans de la desaparecida rockera irlandesa, al sur de la Ciudad de México.

La Orquesta Filarmónica de Rock (Ofirrock), que forma parte de la Orquesta Filarmónica Communitatis, fundada en 2016, asumió ese reto para honrar a la líder de The Cranberries con un concierto de arreglos instrumentales que quedarán en la memoria por su propuesta conceptual.

En punto de las 21:00 horas, la sala Silvestre Revueltas del Conjunto Ollin Yoliztli fue el espacio que llevó a un selecto público hacia la energía y magia de la O’Riordan, teniendo una orquesta conformada en su mayoría por músicos jóvenes bajo la batuta del venezolano Luis Ibarra. Para este tributo, tres cantantes jóvenes resucitaron la voz de Dolores: la yucateca Alejandra Alcocer Díaz, Pamela Libera y Montserrat, quienes con madera profesional entregaron en escena lo mejor de sí mismas, siendo aclamadas por igual.

Un recorrido por los éxitos de The Cranberries calaron los recuerdos en el foro de Cuicuilco, con un montaje sencillo en producción y sin mayor parafernalia que el talento de los músicos y las intérpretes, pero una sonorización impecable.

“Animal Instinct” y “Ode to my Family” dieron arranque al repaso por los mejores temas de la agrupación formada en Limerick hacia 1989.
Configuraron el programa la entrañable “Salvation” y “When You’re Gone”, para integrarse siete guitarristas seleccionados vía el sitio de fans de The Cranberries para tocar “Free to Decide”.

La velada continuó con “Empty” y la clásica “Zombie”, provocando aplausos entre los reunidos en un entorno familiar e invitados especiales quienes coreaban:

In your head, in your head,
Zombie, zombie, zombieee…
What’s in your head, in your head,
Zombie, zombie, zombieee…?

“Just my Imagination” dibujó lo que sería un acto pleno de remembranzas, al igual que con “Dreams”, cuando las tres aguerridas chicas de presencia escénica impactante y bien afinadas detonaron el éxtasis generalizado desde el entablado. Alejandra Alcocer destacó por su vozarrón y un derroche exultante de energía física entre las butacas, al igual que la intimidad de la interpretación discreta de Pamela Libera, luciendo un sombrero veraniego chuleado por algunos seguidores; la espigada Montserrat, no obstante, brilló por ser la verdadera encarnación del sonido yodelling que caracterizaba a la malograda Dolores O’Riordan. Un trío inolvidable, pues.

Tras una hora de espectáculo y vislumbrarse la despedida, la audiencia clamó por más y como regalo obtuvieron nuevamente “Zombie”. La gente aplaudió frenéticamente a la Orquesta Filarmónica de Rock, con un muy agradecido Luis Ibarra, y la triada de cantantes que enardecieron el foro, las cuales sin lugar a dudas, dejarían orgullosa a Miss Dolores O’Riordan.

Eduardo Barajas y su compañera Fernanda Parra, productores del evento y encargados del proyecto cultural Arte Obrera (Aro), destacaron tras bambalinas que este primer tributo a una mujer rockera fue “exitoso”, arrancando así conciertos que continuará ofreciendo la Ofirrock en nuestro país, una orquesta integrada por 30 jóvenes instrumentistas con precios accesibles (el boleto a una sala Revueltas, llena en un 75%, costó 200 pesos).

Comentarios

Load More