La leyenda del Dr. John (1941-2019)

Del 16 al 20 de abril de 2012, el Dr. John encabezó en Mandeville y Nueva Orleáns ceremonias del Fuego Sagrado para el Golfo de México. Foto: Tomada de Wikipedia Del 16 al 20 de abril de 2012, el Dr. John encabezó en Mandeville y Nueva Orleáns ceremonias del Fuego Sagrado para el Golfo de México. Foto: Tomada de Wikipedia

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La tormenta que azotó recientemente a Nueva Orleáns nos hizo recordar los estragos provocados a la vieja ciudad del blues criollo, el terrible Huracán Katrina en 2005, cuando el músico Dr. John –alias The Night Tripper– ayudó para salvar la cuna donde un 21 de noviembre de 1942 nació Malcolm Mac John Rebennack Jr. (su nombre real).

El modo festivo de martillear los teclados del Dr. John poseía la salvaje espesura de los pantanos sureños y, a la vez, el más fino espectro de modos estilísticos del alma vudú en crisoles de aquella zona lagartera, misma que también vio crecer al adorable trompetista Louis Armstrong, Satchmo (1901-1971).

Del otro lado del sur, México “descubrió” a este sombrerudo blanco casi casualmente hacia 1976 a través de la pantalla grande, cantando con alegre piano-picardía su composición “Such a Night” (“¡Qué noche!”), en el concierto del adiós del grupo The Band, The Last Waltz. Cuenta Levon Helm en su biografía This Wheel’s on Fire. The History of Band, a comienzos de los noventas, que Dr. John era un multi-instrumentista simpático y profesional, si bien no precisamente una blanca palomita; pues The Night Tripper (apodo que significa “El viajero nocturno”) le dedicó “Such a Night” en aquella tocada final de noviembre en Winterland, San Francisco, por alusión a que este Dr. John le había dado baje con una de sus nenas al baterista de Arkansas…

Lo cierto es que en Estados Unidos, el bebecito Malcolm Mac ya era famoso desde los nueve meses de nacido. “Su rostro de querubín aparecía en las cajas de jabones Ivory y a los tres años aporreaba el piano de su familia” (Yves Bigot). Lo alentó un tío, quien le enseñó “Pinetop’s Boogie Woogie”, rola que a su vez aprendió de la mamá del pequeño Mac, que le compró su primer guitarra, mientras el padre lo veía poner los discos de 78 RPM imitando al Professor Longhair (1918-1980) y Fats Domino (1928-2017). Por la noche, dormía embelesado entre notas azules que repiqueteaban el estudio de Cósimo Matassa, al cual acudían todos los músicos respetados de Nueva Orléans. El guitarrista de Fats, Walter Papoose Nelson lo cobijó y el futuro Dr. John comenzó a acompañarse de una orquesta en giras. A los dieciséis años era un músico completo que sabía cómo hacer arreglos y grabar. Mac Rebennack, Jr. devino un guitarrista bastante solicitado y para 1957 logró su primer jit con “Lights Out”, grabado por Jerry Byrne en Specialty, la disquera de Ricardito. En 1960, Lloyd Price logró un cañonazo con la pieza “Lady Luck”, pese a que en el disco no se leía su crédito.

El periodista de la revista francesa Soul Bag, Éric Doidy, lo entrevistó en París el 2 de marzo de 2012. Relata que en la autobiografía escrita por el Dr. John, Under a Hoodoo Moon (St Martin’s Press, 1994), Mac Rebennack desnudó el velo acerca de aquel apodo, en este tono:

“Dr. John (llamado también John Montaigne o Montenet, John Creaux o Croix, e incluso Bayou John) era un hechicero vudú de mediados del siglo XIX. Venía del Senegal, donde se asegura que era príncipe, siendo puesto en cautiverio y llevado a Cuba como esclavo. Emancipado, se convirtió en marinero para luego establecerse en Nueva Orleáns y trabajar como brujo bajo el apelativo de Congo Square, con el que ganó respetabilidad, y pasó a ser una figura legendaria dentro del imaginario colectivo popular de la comunidad. Fue iniciado desde la adolescencia en las enseñanzas del arte vudú y de la adivinación de Marie Laveau (10 de septiembre de 1794, Nueva Orleáns-16 de junio de 1881) y el músico David Lastie (& His Rippers)…”

Le fascinó descubrir que el original Dr. John había fundado un templo vudú con una tal Pauline Rebennack… ¿Alguna pariente lejana? De cualquier modo, Mac se aferró al sobrenombre para crear su propia mitología en los años sesentas, presentando un espectáculo colorido donde salía con las prendas tradicionales de los indígenas nativos de Nueva Orleáns, entre bruma y abundantes plumas coloridas, cortejado por encantadoras de serpientes. El show agradó tanto a su percusionista cubano Walter Didimus Washington, que animó a Dr. John para usar dicho mote por toda la eternidad.

Del 16 al 20 de abril de 2012, el Dr. John encabezó en Mandeville y Nueva Orleáns ceremonias del Fuego Sagrado para el Golfo de México, un encuentro espiritual de las comunidades indígenas de Luisiana (“SoulFire4TheGulf”). Los conjuros y danzas tuvieron por meta contribuir a desterrar las plagas en los pantanos por el desastre ecológico de la plataforma petrolera Deepwater Horizon, de la compañía British Petroleum. Soul Bag le dedicó entonces su portada del número 207 (3 de junio del 2012) apuntando que si bien Dr. John se había popularizado en los sesentas, en el nuevo siglo seguía activo. Stéphane Colin recomendó a sus lectores ocho grabaciones suyas: Duke Elegant (Parlophone, 2000), Creole Moon (Parlophone, 2001), N’Awlinz Dis Dat Or D’Udda (Parlophone, 2004), Sippiana Hericane (Parlophone, 2005), Mercernary (Parlophone, 2006), City That Care Forgot (429, 2008), Tribal (429, 2010) y Locked Down (Nonesuch, 2012).

Retomando pininos: En otoño de 1967 se bautizó a sí mismo Dr. John, y la disquera Atlantic le grabó un primer disco, sin creer que habría otro: Gris-Gris. A continuación: Babylon (1969), Remedies (1970), el triple The Sun, Moon and Herbs (1971) y Gumbo (1972), para finalmente en 1973 despegar a la gran fama con Right Place, Wrong Time, realizado por Allen Toussaint (1938-2015) y grabado por los fantásticos Meters, mezcla excepcional de rock y dixieland. Al momento de registrar Desitively Bonnaroo (1974), la disquera Warner lo llamó a trabajar con la Average White Band; después, su álbum Triunvirate quedó sepultado pese a Dr. John integrar un supergrupazo con los guitarristas de blues Mike Bloomfield (1943-1981) y John Hammond. La salida de Hollywood Be The Name (1975) fue el comienzo de un montón de presentaciones con aristas de la talla de John Lennon, Ringo Starr, The Rolling Stones, Johnny Winter, Buddy Guy, Aretha Franklin, Van Morrison, Levon Helm & The Band, James Taylor, Allman Brothers Band…

Lanzó los álbumes neoyorquinos con David Sanborn, Richard Tee y Steve Gadd: Tango Palace y City Lights (1978, 1979, A&M); creó con el célebre Doc Pomus (1925-1991) un álbum para el inmortal B. B. King (There’s Got To Be a Better World Somewhere), acompañando en el elenco las actuaciones de Tom Waits y el ex Clash, Joe Strummer, en la cinta Candy Mountain (1987, de Robert Frank y Rudy Wurlitzer), bien recibida en Europa. Sacó dos álbumes de piano solista sin éxito en Estados Unidos: Dr. John Plays Mac Rebennack (1981) y The Brightest Star in Town (1983), pero elogiados en Inglaterra. Grabó para Ray Charles In A Sentimental Mood (1989), y la pieza “Making Whoopee!” le mereció un Grammy (en total fueron cinco durante su carrera) con Rickie Lee Jones, así como su álbum galardonado Goin’ Back To New Orleans (1992).

A petición de un viejo fan suyo desde los tiempos de Gris-Gris, viajó a Londres en 1998 para su CD Anutha Zone. Entre sus sueños estaba siempre la grabación de un homenaje a Satchmo:

“Yo anhelo que todos los chavos de Nueva Orleáns, de generaciones distintas, nos juntemos para rendirle un personal homenaje a Louis Armstrong, espero poder hacerlo… Mira, la música es algo a lo que debes enteramente consagrarte. Un músico no tiene hora para tomar cartas de retiro y uno debe tocar toda la vida hasta bien morir.”

El pasado jueves 6 de junio, a los 78 años de edad, Dr. John The Night Tripper entregó su alma al Gran Espíritu.

 

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