Plan de acción para el patrimonio con América Central

Plan de Acción para el Patrimonio Mundial en México y América Central (PAMAC), 2018-2023

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Ahora que la 4T habla de realizar acciones y programas conjuntos entre México y los países de Centroamérica para el desarrollo económico y social de la región, conviene recordar que en 2018, en una reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, se estableció la necesidad de fortalecer la cooperación regional en el ámbito del patrimonio cultural.

Con el título “Hacia el Plan de Acción para el Patrimonio Mundial en México y América Central (PAMAC), 2018-2023” el encuentro de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), se llevó a cabo en abril de 2018, en el Instituto Regional para el Patrimonio Mundial de Zacatecas.

El documento resultante ha sido publicado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en el marco del 80 aniversario de su fundación, en el cual su editor, Francisco Vidargas, subdirector de Patrimonio Mundial del instituto, cita a Georfe Michel, quien destaca que los sitios del patrimonio cultural y natural “deben entenderse como herencia de la humanidad y no de una sola nación”.

Menciona Vidargas el número de sitios que cada país del área tiene inscritos como Patrimonio de la Humanidad, no sin reconocer que la distribución es inequitativa:

México con 35 sitios (27 culturales, 6 naturales y 2 mixtos), ocupa el primer lugar; le sigue Panamá con 5 sitios (2 culturales y 3 naturales); Costa Rica con 4 (3 naturales y 1 cultural); Guatemala 3 sitios (2 culturales y 1 mixto); Honduras 2 sitios (1 cultural y 1 natural); Nicaragua con 2 sitios culturales; El Salvador con un sitio cultural; y Belice con un sitio natural.

El autor recuerda que desde principios de la década de los 90 en el siglo XX se comenzó a hablar de la imposibilidad de considerar los sitios del patrimonio de manera aislada, y se hizo un llamado a la integración.

Pero incluso, mucho antes de la creación de la Convención del Patrimonio Mundial de la Unesco en 1972, se estableció en México un mecanismo de colaboración con los países vecinos, cuando el 28 de enero de 1966 se crea el Centro Regional Latinoamericano de Estudios para la Conservación y Restauración de Bienes Culturales “Paul Coremans”, creado conjuntamente por la Unesco y el INAH. Y posterior a Éste surgieron el Centro Regional de Cuba y las escuelas de países como Perú y Colombia.

Bajo la influencia de Coremans se impulsaron los estudios en conservación y restauración en el centro fundado por él en Churubusco (por lo cual lleva su nombre). Guatemala organizó cursos con temas como los monumentos y zonas sísmicas. Y cita Vidargas otras experiencias que llevaron a plantear ya para 2004 la necesidad de elaborar planes integrados de gestión del patrimonio, que incluyeran además preparación para riesgos, emergencias, mecanismos de monitorio y evaluación, y enfoques participativos para la gestión.

En varias reuniones del Comité del Patrimonio Mundial, como la de 2013 en Camboya y 2014 en Qatar, se reiteró la importancia de la colaboración regional. Explica Vidargas en su escrito:

“El objetivo general del plan continental es el de ‘considerar el patrimonio como un factor para el desarrollo sostenible y que contribuye a: a) mejorar la calidad de vida de los pueblos de América Latina y el Caribe; b) reducción de la pobreza; c) promover la igualdad de género; y d) promover la diversidad cultural y natural’”, dice citando documentos del Centro del Patrimonio Mundial.

El Plan de Acción para el Patrimonio Mundial en México y América Central (PAMAC) 2018-2013, incluye apartados para objetivos globales, actividades, Estado miembro que organiza, colaboradores, indicadores, año en el cual se realizará la acción y resultados esperados.

Se proponen diversas acciones: revisión de la eficacia y pertinencia de los marcos legislativos y política institucional para la conservación y gestión del patrimonio; talleres y reuniones sobre los conceptos de procedimientos de la Convención para fortalecer el conocimiento y las capacidades de los actores nacionales y locales; y fortalecimiento de los recursos humanos para la aplicación de los lineamientos de los organismos consultivos, entre otras.

Como una de las primeras acciones se previó la implementación de un programa de proyectos piloto, que incluye la integración de la antigua ciudad maya y bosques tropicales protegidos de Calakmul, Campeche; Centro Histórico de Oaxaca y zona arqueológica de Monte Albán; y el Parque Nacional de Coiba y su zona especial de protección Marina, de Panamá, por mencionar uno de ellos.

Los estados que suscribieron el plan de acción son Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá.

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