Estrecho de Ormuz: escalada militar por el crudo

Una lancha de la Guardia Revolucionaria de Irán moviéndose alrededor del petrolero de bandera británica Stena Impero. Foto: Tasnim News / AP Una lancha de la Guardia Revolucionaria de Irán moviéndose alrededor del petrolero de bandera británica Stena Impero. Foto: Tasnim News / AP

LONDRES (apro).- El Estrecho de Ormuz, la principal ruta de exportación de Arabia Saudita, Irán, Irak, Qatar, Kuwait y Baréin, y por donde circula un tercio del flujo mundial de petróleo y petroquímicos comerciado por vía marítima, se ha convertido en escenario de una de las mayores disputas comerciales y diplomáticas del mundo, y amenaza ahora con transformarse en un peligroso conflicto bélico.

Los problemas en ese estrecho son parte de la escalada de tensiones entre Estados Unidos, Gran Bretaña e Irán, que aumentaron cuando la administración de Donald Trump decidió retirarse el año pasado del acuerdo nuclear de 2015. Desde entonces, Washington ha tratado de aislar económicamente a Irán, polarizando la política de la región, y asegurando que otros países pongan fin a sus relaciones económicas y militares con Teherán.

Todo ello ocurre en medio de agresiones y capturas de buques petroleros que cruzan el Estrecho de Ormuz. Las fuerzas de la Guardia Revolucionaria iraní confirmaron haber capturado el domingo 14 un petrolero extranjero con 12 tripulantes, supuestamente por haber contrabandeado petróleo. La prensa iraní indicó que el buque había adquirido crudo de contrabandistas iraníes y que fue interceptado al sur de la isla iraní de Larak.

El tanquero panameño MT Riah dejó de emitir señales sobre su ubicación el domingo 14. La captura de la embarcación ocurrió semanas después de que la Marina británica capturó en las aguas del Peñón de Gibraltar un petrolero iraní, el Grace 1, del que se sospechaba que transportaba crudo a Siria, en clara contravención con las normativas de la Unión Europea (UE).

Esa captura se produjo luego de un pedido expreso de Washington a la Marina británica para que realizara el secuestro de la embarcación.

A modo de represalia, el viernes 19 efectivos de la Guardia Revolucionaria iraní apresaron un buque petrolero de bandera británica, el Stena Impero, cuando atravesaba el Estrecho de Ormuz. Además, arrestaron a su tripulación, que incluía personas de varias nacionalidades, y emitieron una amenaza directa contra Gran Bretaña.

Pese a las advertencias de Londres para liberar esa embarcación, Teherán se rehusó. Como consecuencia, todos los buques petroleros británicos que solían cruzar el Estrecho de Ormuz suspendieron esa lucrativa ruta hasta nuevo aviso.

Una de esas naves, la British Heritage, abandonó la región del Golfo sin poder transportar crudo iraquí, y precisó de ayuda por parte de la fragata HMS Montrose, de la Royal Navy, para protegerse de patrulleras iraníes al entrar en Ormuz. Al menos otros dos buques británicos debieron ser escoltados al abandonar la región del Golfo Pérsico.

Hay al menos 243 buques petroleros o de petroquímicos de bandera británica que usan esa ruta. La mitad de ellos están registrados en la Isla de Man (Inglaterra), y el resto en el Reino Unido y en el Peñón de Gibraltar.

Las tensiones siguieron en aumento luego de que Irán rechazó, el martes 23, planes propuestos por el canciller británico, Jeremy Hunt, en Londres para la creación de una fuerza marítima europea que defienda el comercio naviero en el Estrecho de Ormuz. El vicepresidente iraní, Eshaq Yahanguirí, indicó que cualquier coalición internacional para proteger el Golfo Pérsico “sólo traerá más inseguridades” a la región.

Hunt dejó claro que Irán podría enfrentar un plan “mucho más agresivo” por parte de las fuerzas estadunidenses, teniendo en cuenta la oposición de Washington al acuerdo internacional por el programa nuclear de Teherán. Por su parte, para el canciller iraní, Mohammad Yavad Zarif, Irán “es el único responsable por la seguridad y libre circulación de navíos” en el Golfo Pérsico.

La disputa con Irán será uno de los principales desafíos del flamante primer ministro británico, Boris Johnson, quien asumió el miércoles 24, tras unas elecciones internas dentro del Partido Conservador para suceder a la saliente Theresa May.

En un mensaje de felicitaciones al nuevo premier británico, Zarif dijo: “Irán no busca la confrontación. (…) Pero contamos con mil 500 millas de costas en el Golfo Pérsico. Estas son nuestras aguas y nosotros las protegeremos”, advirtió el diplomático.

Zarif reiteró la postura de Teherán acerca de que Gran Bretaña “realizó un accionar pirata” al capturar al Grace 1 en las costas de Gibraltar. El canciller iraní dijo además que Londres “sigue órdenes” de los “halcones estadunidenses” y advirtió al Reino Unido “no implementar los planes del equipo de John Bolton”, consejero del presidente Donald Trump. “El equipo B (Bolton) está perdiendo terreno en Estados Unidos y ahora están poniendo su atención en el Reino Unido. Las mismas políticas que fallaron en Estados Unidos fallarán en el Reino Unido”, agregó.

Sin embargo Hunt reiteró que la única manera de destrabar las tensiones en el Estrecho de Ormuz es crear una fuerza europea que proteja la libre circulación de petroleros, “complementando la propuesta estadunidense de proteger la navegación comercial en la región”. “Lamentamos mucho tener que anunciar un incremento de la presencia internacional en el Golfo, porque el enfoque de nuestra política diplomática ha sido bajar las tensiones con la esperanza de que dichos cambios no fueran necesarios”, explicó el canciller británico en una ponencia especial en la Cámara de los Comunes, en Londres, el pasado lunes 22. “Si Irán continúa por este sendero peligroso, deberá aceptar el precio de una mayor presencia militar occidental en el Estrecho de Ormuz, no porque queramos incrementar las tensiones sino simplemente porque la libre circulación de navíos es un principio que Gran Bretaña y sus aliados siempre defenderán”, explicó Hunt.

Mientras, la Marina estadunidense confirmó haber derribado un segundo dron iraní en el Estrecho de Ormuz a mediados de este mes, luego de que ese aparato “amenazó a un buque norteamericano”. “Estamos confiados de haber derribado a un segundo dron que puso en peligro una embarcación petrolera”, explicó el general estadunidense Kenneth McKenzie en entrevista con la CBS.

Pese a las intensas negociaciones diplomáticas para destrabar la situación, el Reino Unido confirmó que aumentó su presencia militar en el Golfo Pérsico, al enviar un segundo buque de guerra a la región con el fin de “proteger” a los petroleros británicos.

El destructor HMS Duncan fue enviado al Estrecho de Ormuz luego de completar una serie de ejercicios militares de la OTAN en el Mar Báltico. Esa embarcación trabaja en conjunto con la fragata HMS Montrose de la Marina británica, como también con varios buques “de países aliados”. Sin embargo, los dos buques de guerra británicos no participarán en la coalición propuesta por Washington para proteger el comercio marítimo en el Estrecho de Ormuz.

Gran Bretaña cuenta además con cuatro cazaminas y ocho fragatas de patrulla en la región. Al respecto, el excomandante de la Marina británica, almirante lord Alan West, pidió al gobierno duplicar el gasto de defensa para adquirir más buques de guerra. En el periodo fiscal 2017-2018, el gasto británico de defensa fue de 36 mil 900 millones de libras esterlinas (46 mil 4 millones de dólares) y se espera que aumente 1.4% para el proximo año.

En ese sentido, Hunt explicó que para Londres la seguridad marítima “es algo muy serio”: “Es nuestra principal responsabilidad proteger el comercio marítimo británico. Esta es una situación que cambia hora a hora, pero estamos reaccionando a lo que ocurre de forma clara y medida”.

Las relaciones diplomáticas entre Gran Bretaña e Irán se deterioraron a comienzos de julio con la captura del Grace 1. Teherán negó que el petrolero se dirigiera a Siria y amenazó con capturar un petrolero británico en caso de que el Grace 1 no fuera liberado. Tanto el capitán de la nave como otros miembros de la tripulación fueron arrestados por las autoridades de Gibraltar luego de que el petrolero fuera requisado durante más de una semana.

Y tras el nuevo incidente por la captura por parte de Irán del petrolero británico, Londres volvió a adverir a Teherán de “serias consecuencias”: “Seguimos instando a las autoridades iraníes a frenar la escalada de tensiones en la región. Nosotros continuamos monitoreando la situación de seguridad en esa zona y estamos determinados a mantener la libertad de navegación de acuerdo con las leyes internacionales”, indicó el pasado jueves 18 un portavoz de la Cancillería británica.

Un vocero oficial del canciller iraní, Abbas Mousavi, advirtió que tanto Londres como Washington “están jugando un juego peligroso”. “Le recomendamos (a Gran Bretaña) que no se involucre en este juego bajo la influencia de Estados Unidos”, aseveró el portavoz.

Reino Unido es uno de los países europeos que está a favor del acuerdo nuclear con Irán de 2015, abandonado por la administración de Trump el año pasado, que luego reintrodujo sanciones más duras a Teherán.

Al imponer nuevas sanciones a Irán en mayo pasado, el gobierno estadunidense llamó a otros países y empresas del mundo a suspender las importaciones de crudo a Irán o, en caso contrario, enfrentar la posibilidad de ser excluidos del sistema financiero global.

En respuesta, Irán redujo sus responsabilidades en el pacto nuclear, desafiando abiertamente las advertencias de países europeos. En los últimos meses se registraron al menos una decena de ataques a buques petroleros en el Golfo. Estados Unidos, que responsabiliza a Irán por dichos ataques, envió varios aviones de guerra y desplegó a miles de soldados adicionales al Medio Oriente, que aumentan los temores de una guerra.

Por su parte, Mohamed El Baradei, exdirector de la Agencia de Energía Atómica (AEA), le pidió al Reino Unido no intervenir en los planes militares de Estados Unidos para proteger a los buques petroleros en el Golfo. El Baradei acusó a Washington de portarse “como elefante en cristalería” y de llevar al mundo a un “callejón sin salida”. “La postura de confrontación adoptada por la Casa Blanca no va a resolver la amenaza al pacto nuclear (con Irán)”, continuó.

Más de 60% del petróleo que es transportado a través del Pérsico tiene como destino puertos asiáticos. El 28 de junio pasado y luego de sendos ataques a buques comerciales, Brian Hook, representante especial de Estados Unidos sobre Irán, se trasladó a Londres para reunirse con Kitack Lim, secretario general de la Organización Marítima Internacional, con sede en la capital británica.

Hook pidió por una mayor coordinación de esfuerzos para proteger a los petroleros que cruzan el Estrecho de Ormuz. “Mi mayor preocupación es que los buques de la marina mercante, que comercian en paz, no deberían ser blanco de ataques no provocados”, indicó el funcionario estadunidense.

El Reino Unido parece haber quedado en medio de una difícil diatriba al seguir apoyando el pacto nuclear con Irán, pese a una clara reducción de las responsabilidades por parte de Teherán en protesta por lo que considera es una falla de la UE para hacer más a la hora de reducir el impacto de las sanciones de Estados Unidos a las empresas europeas que quieren comerciar con Irán.

Irán ha reiterado que el aspecto principal del acuerdo nuclear es que Teherán permitiría mayores controles internacionales a sus centros nucleares a cambio de mayores relaciones comerciales con Occidente.

Lo cierto es que las tensiones entre el Reino Unido y Teherán por los buques petroleros han agregado otra dimensión a la crisis. Londres no cuenta con suficientes buques de guerra en la región para proteger a todas las embarcaciones de bandera británica que cruzan el Estrecho de Ormuz, al tiempo de ver con preocupación la posibilidad de que Estados Unidos quede totalmente a cargo de cualquier operativo de seguridad en la región.

Para El Baradei, Washington “está utilizando el método (de tortura) de submarino a Irán, ahogándolo y luego diciendo: ‘Ahora dialoguemos sin precondiciones’”. Según el exdirector de la AEA, las políticas estadunidenses hacia Irán “son espantosas”. “Estos dementes están yendo a la confrontación. Esta es una oportunidad para que los británicos digan que defienden valores y principios y que no terminarán siendo los perros falderos de Estados Unidos”.

James Devine, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Mount Allison, en Sackville, Canadá, dijo por su parte que aunque ninguna de las partes quiere la guerra, se trata de “una situación peligrosa”. “Es probable que Estados Unidos siga aumentando la presión y que Irán no pueda ceder. Trump cree estar en una posición ganadora. La Unión Europea ha resistido la presión estadunidense para aislar a Teherán, pero el ahogo económico parece estar afectándolo más de lo que muchos esperaban. Desde su perspectiva, Irán no puede hacer las concesiones que exige Washington sin arriesgarse a un cambio de régimen”, señaló el especialista.

Para Glen Rangwala, profesor del Departamento de Política y Estudios Internacionales de la Universidad de Cambridge, la estabilidad en el Estrecho de Ormuz “tiene efectos en el suministro y en los precios del petróleo”.

“La situación actual se está convirtiendo en la crisis más grave desde la guerra entre Irán e Irak. Estados Unidos ha asumido el papel de guardián de la región, para garantizar el libre flujo de las exportaciones de petróleo”, indicó Rangwala. “Si es cierto que Washington ya no busca la estabilidad, sino que pretende cambiar el orden regional a través de la confrontación con Irán, entonces inevitablemente otros países se verán involucrados. La pregunta más importante es si habrá mayor participación internacional ahora, y si logrará que la administración Trump adopte un enfoque menos combativo, o si esperarán al comienzo de una escalada militar, cuando puede que sea demasiado tarde”, concluyó.

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