La pesadilla del sargazo

PUERTO MORELOS, QR.- Desde el verano de 2014 el Caribe mexicano está siendo invadido por grupos de macroalgas pardas pelágicas (Sargassum fluitans), conocidas vulgarmente como sargazo. El fenómeno afectó el ecosistema costero y ha causado mortandad de fauna, así como la degradación de pastos marinos.

La descomposición del sargazo en las playas también ha causado daños a la salud humana y la industria turística. Desde 2012, el gobierno federal ha gastado 800 millones de pesos en medidas paliativas.

Ahora, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador encargó a la Secretaría de Marina –con una inversión de 52 millones de pesos– la construcción de cuatro sargaceras, una barredora y mallas de retención de algas.

La afluencia masiva de sargazo es impredecible, coinciden las investigaciones del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, según las cuales las respuestas del gobierno ante el fenómeno son insuficientes “debido a la carencia de un programa robusto de monitoreo que permita obtener indicadores estadísticamente confiables para estimar y mitigar el impacto de la afluencia masiva de macroalgas”.

Como opciones para hacerle frente a los problemas asociados a la invasión de sargazo –y, más aún, para encontrarle a éste una utilidad económico-social– biólogos de la UNAM proponen su procesamiento como fertilizante o como suplemento alimenticio, o bien para producir gas metano y hasta bioplásticos. Sin embargo, estas posibilidades aún no han sido investigadas por falta de presupuesto.

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