El de Artz Pedregal no fue crimen pasional, sino ejecución bien planeada contra mafiosos israelíes: PGJ

Conferencia de prensa del vocero de la PGJ-CDMX, Ulises Lara. Foto: Miguel Dimayuga Conferencia de prensa del vocero de la PGJ-CDMX, Ulises Lara. Foto: Miguel Dimayuga

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Lo que al principio se pensó era un simple crimen pasional a manos de una mujer, víctima de infidelidad, en un par de horas dejó ver una ejecución bien planeada y presuntamente relacionada con las mafias criminales israelíes que operan en la capital mexicana.

El restaurante Hunan de plaza Artz, en el sur de la Ciudad de México, fue el lugar donde la tarde de ayer terminó la vida delictiva de Benjamin Yeshurun Sutahi, relacionado con narcotraficantes y casineros mexicanos, además de ser “uno de los principales criminales” de Israel y “rival de una organización musulmana”, de acuerdo con la prensa de ese país.

Hasta el momento la Procuraduría General de Justicia local (PGJ) está encargada de investigar la ejecución de Ben y de su acompañante, identificado como Azulay Alon.

Sin embargo, instancias federales como la Secretaría de Seguridad y Participación Ciudadana, así como el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Secretaría de Relaciones Exteriores, colaboran para desenredar la trama del crimen.

La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, pidió esperar a los resultados de la investigación que haga la Procuraduría local “para poder informar a la población exactamente qué pasó”.

Asimismo, destacó la “actuación rápida de la policía que permitió un detenido”, y reiteró que están en coordinación con el gobierno federal, la Fiscalía General de la República y “organismos de inteligencia” para atender el caso.

Otra vez plaza Artz

El nombre de plaza Artz comenzó a hacerse viral en redes sociales y medios de comunicación alrededor de las 17:30 del miércoles 24. “¡Balacera en plaza Artz!”, decían. Un asalto a una joyería o un intento de secuestro, repetían como posibles hechos. Un muerto y una persona detenida, el saldo preliminar.

“Otra vez plaza Artz”, añadían los comentarios de quienes recordaban que, en agosto del año pasado, una parte de ese mismo centro comercial se derrumbó, presuntamente por irregularidades en su construcción.

Luego, fotografías y videos de los comensales y meseros tirados boca abajo en el piso del lugar de los hechos o resguardados debajo de las mesas, comenzaron a compartirse en las redes. Surgió el nombre del restaurante Hunan.

En pocos minutos las versiones se unificaron: una mujer que usaba una peluca rubia disparó directamente contra un sujeto, salió del restaurante corriendo, en el trayecto se quitó la peluca y un chaleco para despistar, pero fue detenida por policías capitalinos.

En sus primeras declaraciones dijo que conoció al sujeto por Facebook y que le disparó porque le fue infiel. Comentó que el arma que usó la compró en Tláhuac por 7 mil pesos.

Afuera del inmueble comercial fue localizado un policía auxiliar herido en el hombro y la nuca, quien fue trasladado a un hospital en un helicóptero Cóndor de la policía capitalina.

Apenas se sabía eso, cuando en algunos portales noticiosos y redes sociales comenzó a circular la versión de que las dos personas muertas –una en el lugar y otra en un hospital privado– eran de nacionalidad israelí. Además, se difundió la fotografía del permiso para trabajar que el INM dio a Azulay Alon –acompañante de Benjamin– con fecha de vencimiento al 9 de marzo de 2022.

Con la versión del crimen pasional, alrededor de las 11 de la noche el secretario de Seguridad Ciudadana, Jesús Orta, ofreció un mensaje a la prensa. En un enlace en vivo en los noticieros estelares, informó que a las 17:05 la mujer fue grabada por cámaras del restaurante, sentada con otra persona a unos 10 metros de distancia de la mesa de sus objetivos a matar.

A las 17:22, ella y otro hombre se acercaron a la mesa, sacaron armas de fuego y dispararon contra Benjamin y Azulay directo a la cabeza.

El funcionario sostuvo que los dos agresores tuvieron comunicación telefónica con una tercera persona fuera del restaurante. Agregó que las cámaras también captaron a otros dos sujetos que huyeron en un auto Versa azul hacia el norte de la ciudad, pero que ya eran buscados mediante las cámaras del C5 y los arcos lectores de placas.

Orta Martínez mencionó que en el crimen habrían participado dos personas más y que la PGJ-CDMX ya estaba integrando la carpeta de investigación.

La mujer detenida, quien dijo llamarse Esperanza Gutiérrez, de 33 años –cuya fotografía con esposas y arriba de una camioneta policiaca fue difundida por la SSC– fue trasladada a la Fiscalía de Homicidios de la Procuraduría. Y fue ahí donde comenzó a cambiar su versión de los hechos.

Arma usada en balacera. Foto: David Deolarte
Arma usada en balacera. Foto: David Deolarte

La mafia israelí

Durante las primera horas de este jueves, el mismo jefe de la policía, Jesús Orta, dijo a los reporteros que la línea de investigación del crimen pasional ya no se sostenía, pues durante la noche, tras la declaración ministerial de la detenida y los primeros peritajes en el lugar, el asunto se tornó “más complicado”.

Apenas hacía esas declaraciones, cuando en algunos portales de noticias comenzaron a circular los videos de una balacera afuera de la plaza, ocurrida minutos antes de la ejecución en el restaurante.

En las imágenes se observa a dos hombres que bajan de un auto –aparentemente el Versa azul–; uno de ellos amenaza a un policía con un arma larga, lo obliga a tirarse al piso, le quita su pistola y luego hace disparos al aire. La gente comienza a correr. Al mismo tiempo, el otro sujeto dispara contra una patrulla que se retira del lugar. El primer sujeto también le dispara en ráfaga al vehículo oficial. Ambos suben al auto y huyen.

Las autoridades comentaron que dicha balacera pudo ser para distraer la atención de los guardias de la plaza, antes de la ejecución en el establecimiento comercial. En los alrededores del lugar, peritos localizaron al menos 44 casquillos percutidos de diferentes calibres.

Casi al mismo tiempo se difundió otro video en el que se observa a Esperanza caminando rápido para huir del lugar del crimen. Sin embargo, un policía la intercepta, cruzan algunas palabras y ella sigue su paso. El policía se interpone y llegan más uniformados que la detienen, la esposan y la suben a una camioneta policiaca.

Poco antes de las 10 horas, la PGJ-CDMX convocó a una conferencia, aunque no con su titular, Ernestina Godoy, sino con el vocero, Ulises Lara. El funcionario descartó que el ataque directo y concertado contra los dos israelíes fuera por un móvil pasional.

Por el contrario, aseguró, la ejecución está relacionada con bandas internacionales de delincuencia organizada, en particular “arreglos con la mafia israelí”. Y abundó que con ayuda de la Cancillería mexicana revisaban el estatus migratorio de las víctimas y sus antecedentes penales.

El funcionario añadió que también revisan los antecedentes penales de la detenida.

Lara López dijo que la investigación sigue su curso, a fin de determinar si los hechos están relacionados con delincuencia organizada, lavado de dinero o tráfico de armas.

Sí eran criminales: embajada

En la lluvia de reacciones, la Embajada de Israel en México identificó como ciudadanos israelíes a Alon Azulay, de 41 años, y Benjamín Yeshurun Sutchi, de 44, y agregó que ya contaban con antecedentes criminales en ese país y en territorio mexicano. También hay registros de su paso por Venezuela, donde el segundo estuvo relacionado con el homicidio de un narcotraficante colombiano.

En un comunicado detalló que el consulado contactó a los familiares de las víctimas, quienes le pidieron apoyo para trasladar los restos a su país de origen; se espera que la próxima semana lleguen a tierra israelí.

La sede diplomática aseguró estar en contacto directo con autoridades locales y federales a cargo de la investigación, y ofreció la cooperación necesaria para esclarecer los hechos a la brevedad.

La Secretaría de Seguridad federal también confirmó que las víctimas tenían antecedentes criminales, aunque no ofreció detalles, sólo “la cooperación necesaria” a la PGJ-CDMX para resolver el caso.

En tanto, medios de comunicación de Israel identificaron a Benjamín Yeshurun Sutchi como “uno de los principales criminales” de ese país y “rival de una organización musulmana”. Incluso lo relacionaron con el prófugo de la justicia Erez Akryashvsky, detenido en Quinta Roo y deportado dos días antes de México a Israel.

La prensa de aquel país también mencionó que Ben fue liberado de prisión en febrero pasado, tras cumplir una larga sentencia por un asesinato, pero como se dio cuenta que la policía lo seguía, viajó a México, donde presuntamente tenía una relación sentimental con una mujer.

Incluso comentó que desde hace tiempo tenía un conflicto con la organización criminal de Mosley Brothers y que estuvo asociado con el criminal Ben Cohen y su tío Itzik Cohen.

Reportes periodísticos mexicanos informaron que entre 2001 y 2005, Ben tejió una red criminal durante su estancia en México. De hecho, en 2004 el gobierno mexicano recibió una alerta de su par de Israel, mediante una ficha de la Interpol, sobre la peligrosidad del sujeto.

Según información de la Fiscalía General de la República (FGR), el hombre estuvo relacionado con organizaciones dedicadas al narcotráfico, secuestro y operación de casinos.

En 2006 intentó sobornar con dos millones de pesos a policías capitalinos cuando fue arrestado en la colonia Polanco, alcaldía Miguel Hidalgo, para que lo dejaran libre. Entonces era identificado como el principal proveedor de cocaína en la zona. Unos 600 uniformados participaron en su traslado al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) para deportarlo.

La ejecución de los dos israelíes se suma a una cadena de crímenes que la PGJ-CDMX tiene pendientes por resolver, dentro de la tan criticada estrategia de seguridad de Sheinbaum.

Apenas el pasado domingo 21, en su informe por 200 días de gobierno, destacó que el homicidio doloso bajó 15.4% y las lesiones dolosas por arma de fuego 46.6%, de diciembre de 2018 a junio de 2019.

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