Abre el ciclo Verano de Artes Vivas con “Amarillo”

El Verano de Artes Vivas se inaugura con Amarillo, hecha con textos de Gabriel Contreras y Jorge Vargas. Foto: Tomada de Twitter @losinsanosMX El Verano de Artes Vivas se inaugura con Amarillo, hecha con textos de Gabriel Contreras y Jorge Vargas. Foto: Tomada de Twitter @losinsanosMX

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Las artes escénicas están más vivas que nunca cuando hablan de la vida real, de lo que pasa en un espacio y en un momento determinados.

El Museo Universitario Arte Contemporáneo y Teatro UNAM, en colaboración con Teatro Línea de Sombra, organiza el Verano de Artes Vivas, que inaugura con su obra Amarillo, hecha con textos de Gabriel Contreras y Jorge Vargas, este último también en la dirección.

Un hombre que parte de su lugar natal –cualquiera que éste sea– se dirige a Amarillo, Texas, en busca de una vida mejor, o huyendo de la muerte, no se sabe bien. Pero nunca llega. Ese hombre representa a todos los migrantes: hombres, mujeres, niñas y niños desplazados por la pobreza o por la violencia. Camina lanzando una moneda al aire, esperando llegar, porque quedarse sólo implica morir.

Conocido como “teatro documental” o “teatro documento”, este tipo de arte hace uso de testimonios y objetos de la realidad para hablar de la migración. No hay una historia per se: se trata de una especie de collage de voces y sensaciones.

Al fondo, un gran muro que no se logra atravesar, sobre el que se proyectan entrevistas, imágenes del tren con los migrantes montados, detalles de lo que pasa en el escenario desde los lados o desde arriba.

Los objetos que serían el cotidiano en el viaje se reinterpretan para crear imágenes oníricas: cientos de galones de agua, lámparas de mano, bolsas con arena que bajan desde lo alto y se perforan para ir convirtiendo poco a poco el escenario en un desierto.

Se crean efectos visuales alucinantes, dolorosos e infinitamente bellos a la vez.

Acompañan al hombre recuerdos o productos de su imaginación: las mujeres que se quedan solas, las que se fueron y que el pollero abandonó en el desierto porque se rompieron una pierna o porque se desmayaron; la figura de un hombre que pudiera ser un coyote o un gringo de la frontera, que con sonidos guturales y cantos adorna la puesta.

El colectivo Teatro Línea de Sombra, formado por Raúl Mendoza, Alicia Laguna, Jesús Cuevas, Antígona González, Vianey Salinas y María Luna estrenó Amarillo hace diez años. Desde entonces se ha ganado un lugar en la escena internacional, presentándose de forma intermitente. Obtuvo el galardón a Mejor obra extranjera en los 2012 ACE Awards y el Premio del Público en el Festival EXPONTO de Eslovenia, ha participado en más de 40 festivales y se ha presentado en 15 países. En 2019 tomó un segundo aire, y se fue a Estados Unidos, Alemania, España, Japón e Italia.

El ciclo Verano de Artes Vivas se define como: “Cuatro semanas, cuatro colectivos, seis obras diferentes centradas en la corporalidad. Las puestas en escena crean un diálogo expresivo entre el cuerpo individual y el cuerpo social, y algunas de sus problemáticas, sin dejar de lado el escenario.”

Las otras piezas que lo componen son: Tijuana, de Lagartijas tiradas al sol; Coro Luditta, de Bárbara Lázara; Sin Ítaca, de Pendiente teatro y Eduardo Bernal; Baños Roma y Filo de caballo(s), ambas de Teatro Línea de Sombra. Habrá también una mesa de reflexión sobre Continuidad, grupo y resistencia.

Las funciones serán en el Museo de Arte Contemporáneo (MUAC) y el Teatro Juan Ruiz de Alarcón de la UNAM (avenida Insurgentes Sur 3000, Ciudad Universitaria), hasta el 18 de agosto. El programa completo se puede consultar en https://bit.ly/2KIq826.

Comentarios

Load More