Federación centrista y moderada, plan de Berlusconi para frenar a ultraconservadores

Berlusconi después de emitir su voto en Milán. Foto: AP / Luca Bruno Berlusconi después de emitir su voto en Milán. Foto: AP / Luca Bruno

ROMA (apro). — A sus 82 años y con la piel curtida por mil escándalos —que nunca terminaron por hundirlo completamente—, el exprimer ministro y controvertido magnate italiano Silvio Berlusconi se niega a extinguirse políticamente en Italia.

La última de sus ideas: la creación de un movimiento político moderado y de centro, que sea alternativo a la izquierda, pero que también permanezca alejado de las posiciones extremistas de sus antiguos aliados de la Liga, o de los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5S) .

Este fue el anuncio de esta semana del político, uno de los más longevos de la historia de Italia desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, quien lideró la política de su país por casi dos décadas, hasta 2011, cuando la crisis financiera y económica que se abatió sobre Italia forzó a su dimisión como jefe de gobierno.

“No se trata de fundar un nuevo partido, sino de crear una federación de sujetos que piensen (en la necesidad) de un nuevo centro moderado e innovador, alternativo a la izquierda, que quizá se aliará con otras fuerzas de centroderecha, pero que no se someterá a ellas”, explicó Berlusconi.

La creciente polarización en Italia, la inestabilidad económica, los reiterados choques diplomáticos del gobierno con los socios europeos del país, y las posturas extremistas de sus antiguos aliados de la Liga, ahora en el Gobierno, son algunas razones detrás de este nuevo intento de influir en la política italiana de Berlusconi.

De ahí que él mismo insistió en esta circunstancia, en sus llamamientos para que otros lo sigan en este nuevo proyecto, el cual debería dar vida a un movimiento llamado “La otra Italia”.

“Hablo de la Italia que trabaja y aprecia a quien saber trabajar, que no confunde la humanidad con el ‘buenismo’, ni el rigor con el cinismo”, añadió, al pedir también que se convoquen elecciones anticipadas lo antes posible.

“Estoy convencido de que son muchos los liberales, católicos, reformistas e italianos de buena voluntad que sienten un profundo malestar por la política actual y que comparten esta profunda preocupación por el futuro del país”, sostuvo.

Preocupa el clima de “tensión y odio” que se respira en el país, agregó.

Por eso, “en esta situación siento el deber de dirigirme una vez más con un llamamiento extremo a la Italia responsable, seria, constructiva, que hoy no tiene representación política, porque no va a votar o desaprovecha su voto. Una Italia de la política espera equilibrio, sabiduría, experiencia, competencia, espíritu de servicio y no protagonismo”, precisó.

La solicitud de Berlusconi se produce un año después de la formación del gobierno integrado por el M5S y la Liga de Matteo Salvini, jefe político de esa formación ultranacionalista y que, desde que cosechó un buen resultado en las últimas elecciones europeas de mayo, ha ido subiendo aún más el tono de sus polémicas declaraciones.

“Esa maldita ladrona a la cárcel treinta años y sin que pueda tener más hijos y sus pobres criaturas dadas en donación a familias decentes. Y punto”, afirmó en junio pasado Salvini al arremeter contra una madre gitana de 10 hijos, por la que pidió la esterilización para evitar un nuevo embarazo.

“Quédate tranquila, tranquila, ya te enviamos las excavadoras”, volvió a decir esta semana contra otra gitana que supuestamente se auguró la muerte del político, por estar detrás de una serie de desalojos de campos en los que viven los gitanos, una de las comunidades -junto con los inmigrantes- más en la mira de las políticas de la Liga.

La crispación coincidió además con una serie de escándalos que han involucrado recientemente a la Liga.

El más polémico ha sido una acusación por presuntos pagos ilegítimos y con dinero procedente de Moscú a la Liga, asunto sobre el que Salvini se negó a dar explicaciones y tuvo que presentarse en el Parlamento el primer ministro italiano, Giuseppe Conte.

Aunque también provocó clamor esta semana en Italia que Salvini, quien a menudo se ha presentado como un político que quiere acabar con los privilegios de la clase política, dejara que su hijo subiese a una moto de agua de la policía nacional, tal como fue grabado en un vídeo de un periodista del diario La Repubblica.

Este último, además, recibió intimidaciones por parte de personas de la escolta de Salvini, quienes no se identificaron con claridad e incluso buscaron amedrentar al periodista amedrentándolo con saber donde vive, según relató el reportero.

En este clima tenso, Berlusconi ha lanzado su propuesta, que supone también una reacción a los últimos malos resultados de su partido, Forza Italia (FI), formación que fue superada por la Liga en los pasados comicios generales de mayo de 2018, y que apenas obtuvo un 9% de los votos en las últimas elecciones europeas.

Dicho esto, el anhelo de Berlusconi parece una tarea imposible.

De acuerdo con los últimos sondeos, la Liga es hoy el partido de mayor consenso en Italia, con un 38% de los consensos, más del doble de lo obtenido el año pasado. Muchos de estos, además, proceden de electores que antes votaban el partido de Berlusconi y que ahora no lo consideran suficientemente fuerte como para hacer frente al resto de los partidos.

Tanto así que otro estudio reveló recientemente que el 27% de los católicos practicantes en Italia en la actualidad son electores de Salvini, al no existir aún una alternativa de derecha viable para ese electorado. 

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