La nueva presidenta de la Comisión Europea pide un pacto migratorio “eficaz y humano”

La presidenta electa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro italiano Giuseppe Conte. Foto: AP / Maurizio Brambatti - ANSA La presidenta electa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro italiano Giuseppe Conte. Foto: AP / Maurizio Brambatti - ANSA

ROMA.— En medio de la creciente disputa entre los actuales gobiernos europeos y las organizaciones humanitarias que quieren salvar vidas en el mar Mediterráneo, las nuevas autoridades europeas buscan soluciones alternativas a la política de puertos cerrados a los inmigrantes que países como Malta e Italia empezaron a promover con mayor énfasis en el último año.

Con este trasfondo, la nueva presidenta electa de la Comisión Europea (CE), la conservadora alemana Ursula von der Leyen, viajó este viernes a Roma, donde se reunió por primera vez con el primer ministro italiano, Giuseppe Conte.

Von der Leyen, elegida en el cargo recién la semana pasada y quien asumirá oficialmente el próximo 1 de noviembre, afirmó que uno de sus objetivos más inmediatos será el de trabajar para que se desarrolle un nuevo pacto migratorio europeo, que pueda solucionar la actual situación de desprotección de los inmigrantes y la tensión entre las ONG y los gobiernos.

“Quiero proponer un nuevo pacto en materia de inmigración y asilo. Necesitamos una nueva solución”, dijo la funcionaria, tras reunirse en privado con Conte.

“Queremos que los procedimientos sean eficaces, eficientes y humanos”, puntualizó Von der Leyen.

“Es esencial garantizar la solidaridad, pero esta nunca es unilateral”, añadió, al asegurar que quisiera un acuerdo que contemple una repartición más ecuánime de los inmigrantes que van llegando a Europa, y que tome en consideración la carga que supone ser países geográficamente más expuestos a las llegadas vía mar, como ocurre con Grecia, Italia y España.

Esta última ha sido en los últimos años una de las principales quejas de los países de la Europa del Sur, sin que se haya llegado aún a solución definitiva alguna, algo que en Italia contribuyó a catapultar al éxito electoral a la xenófoba Liga de Matteo Salvini, partido que ha hecho de las políticas antiinmigrantes su principal bandera.

De ahí también que Conte, el mandatario italiano que lidera el Ejecutivo creado por la Liga y el populista Movimiento 5 Estrellas (M5S), dijera tras su reunión con Von der Leyen que una de las prioridades es modificar los acuerdos de Dublín, un reglamento europeo que prevé que los solicitantes de asilo presenten su petición en el primer país europeo de llegada.

Según Conte, todos los países de la Unión Europea (UE) deberían acoger a los migrantes que llegan a las costas de los países del sur, que son también uno de los confines del territorio de todo el club europeo.

La reunión se llevó a cabo en una jornada que también fue marcada nuevamente por otro conflicto entre el ministro de Interior y líder de la Liga, Matteo Salvini, y las ONG que se encuentran en estos momentos en el mar Mediterráneo.

Centenares de náufragos en el mar

Tanto así que dos barcos humanitarios, el alemán Sea Eye y el español Open Arms, con respectivamente a bordo 40 y 124 inmigrantes, permanecieron todo el día de hoy en alta mar sin encontrar un puerto seguro de destino, que les permita desembarcar a los náufragos rescatados en el Mediterráneo.

Más aún, tras haber salvado ayer la vida de unos 55 inmigrantes, el Open Armas salvó en la noche entre el jueves y el viernes a otros 68, algunos con “signos inequívocos de la violencia sufrida en Libia”, según dijo el fundador de la organización, Óscar Camps, en referencia al país de salida de la mayoría de las pateras que intentan cruzar el Mediterráneo central.

Todo esto después de que Salvini firmara en la noche del jueves un nuevo decreto para prohibir la entrada en aguas italianas de los barcos humanitarios, que prevé multas de hasta 50 mil euros para las ONG que desoyen estas órdenes, una medida que según estas organizaciones incumple el derecho internacional.

Un panorama desalentador

En la misma línea, las autoridades españolas han recientemente intimado al Open Arms a no retomar sus operaciones de salvamento en el mar y la Marina Mercante amenazó a la organización con una multa de hasta unos 900 mil euros, algo que analistas confirmaron que permite la legislación española.

En este panorama, este viernes la portavoz del Gobierno en funciones, Isabel Celáa, elevó aún más la presión sobre la ONG al afirmar que “espera” que el Open Arms esté cumpliendo las leyes internacionales y nacionales que la organización está obligada a respetar.

“Esperamos desde el Gobierno que (el Open Arms) esté actuando de acuerdo a los convenios internacionales y la normativa nacional que le es de aplicación”, afirmó Celáa, tras ser preguntada sobre el asunto en una rueda de prensa en Madrid.

“Y como no podía ser de otra manera, llega notificación del gobierno italiano. Sobre nuestras cabezas una multa de 50.000 euros, si entramos en aguas italianas y secuestro del Open Arms, a sumar a las amenazas del gobierno español. Un panorama desalentador”, comentó en esta línea la organización humanitaria.

De acuerdo con testimonios de supervivientes y pruebas conseguidas por algunas organizaciones internacionales, más de 150 inmigrantes fallecieron a finales de julio en uno de los peores naufragios desde el comienzo del año en el Mediterráneo, algo que de palabra provocó la indignación de numerosos políticos europeos.

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