El PRI en el colmo: se hará fraude a sí mismo

Los aspirantes a dirigir el PRI. Foto: Benjamín Flores Los aspirantes a dirigir el PRI. Foto: Benjamín Flores

Marcada desde antes de empezar por las acerbas críticas de Ulises Ruiz e Ivonne Ortega al liderazgo de Claudia Ruiz Massieu, la elección interna del PRI parece dirigirse al abismo del fraude electoral. Al menos esa es la versión del propio Ruiz, a quien se le negó el registro para competir, pero también de Ortega y de Lorena Piñón, quienes coinciden en que se enfrentaron a maniobras fraudulentas del candidato oficial, Alejandro Moreno. Éste –dice la exgobernadora de Yucatán – será impuesto por la actual dirigencia y el expresidente Enrique Peña Nieto para entregarle el partido… al presidente López Obrador.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En la elección interna del PRI más importante en los últimos años, porque forma parte de su renovación, la campaña por la dirigencia que realizaron Ivonne Ortega, Lorena Piñón y Alejandro Moreno Cárdenas estuvo salpicada de las viejas prácticas que llevaron al partido a su actual descrédito y a la reciente derrota electoral: la compra de funcionarios de casilla en 2 mil pesos, acarreo, sospechosas propiedades millonarias de los aspirantes, “cargada” de gobernadores, padrón de militantes inflado y urnas rellenas antes de la votación de este domingo 11.

Los propios candidatos observaron durante el proceso el poco interés de la militancia en participar, mientras que algunos líderes históricos del PRI ven con preocupación que muchos de sus simpatizantes se van a otros partidos, como Morena, PAN y Movimiento Ciudadano.

Este último partido ya invitó a sus filas al exrector de la UNAM José Narro, el excandidato presidencial Francisco Labastida y el exgobernador de Sinaloa Mario López Valdez.

Aun antes de iniciar formalmente la competencia, la ensombrecieron las acusaciones de que se preparaba un fraude. La cargada 11 de los 12 gobernadores del PRI –sólo faltó la sonorense Claudia Pavlovich– a favor del aspirante Alejandro Moreno, Alito, durante una reunión en el Estado de México, provocó que José Narro dejara la competencia con el argumento de que ya se había decidido que ganara Moreno, gobernador con licencia de Campeche.

“Hoy hago pública una decisión –declaró el exrector y exsecretario de Salud–: mi renuncia a formar parte de la comedia y a legitimar lo que está viciado de origen. Mi renuncia a un partido en el que milité por más de 46 años (…) Es muy preocupante el curso que tomó el proceso de elección. Son evidentes las muestras de que existe un preferido de la cúpula del PRI. El candidato oficial de los gobernadores y de quien fue hasta recientemente el jefe político del partido”.

Posteriormente Beatriz Pagés hizo lo mismo, porque según ella se estaba entregando el PRI al presidente Andrés Manuel López Obrador. En tanto que Manlio Fabio Beltrones, expresidente del partido, anunció que no votará en estos comicios internos por estar en desacuerdo con el padrón “irregular” que se utilizará.

(Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2232, ya en circulación)

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José Gil Olmos, reportero desde 1998. Colaboró en el periódico El Nacional y en el diario La Jornada. Desde el 2001 es reportero de la revista Proceso. Es autor de Los Brujos del Poder, La Santa Muerte la virgen de los olvidados, Los reporteros mexicanos en la guerra de Chiapas y Batallas de Michoacán.

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