Javier Camarena, tenor de corazón guanajuatense

El tenor veracruzano Javier Camarena Pozos. Foto: Sony Music El tenor veracruzano Javier Camarena Pozos. Foto: Sony Music

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- En la cúspide operística mundial se halla el tenor veracruzano Javier Camarena, quien con la soprano Karen Gardeazabal Huitrón y la Filarmónica de Acapulco, el domingo 27 de octubre, cerrará en Guanajuato el Festival Internacional Cervantino (FIC) cuya edición XLVII dará comienzo el 9 de dicho mes.

“Yo poseo corazón guanajuatense”, comienza Camarena, nacido en Xalapa-Enríquez, el 26 de marzo de 1976, vía telefónica.

“Estuve estudiando y terminé mi carrera de Licenciatura en Música en la Universidad de Guanajuato. Aquí en Guanajuato me casé, aquí nació mi primera hija, entonces gran parte de mi corazón está en Guanajuato. Y obviamente siendo estudiante de la universidad me tocó estar muchos años presente como público en los diferentes eventos y en la diversidad cultural que tiene el FIC.

“Para mí es un sueño hecho realidad cantar para la clausura en la Alhóndiga de Granaditas, porque ya desde aquellos tiempos estudiantiles pensaba: ‘Yo algún día voy a dar mi concierto en este magnífico lugar’. Recuerdo un par de conciertos muy particularmente, donde vi cerrar el FIC al tenor Fernando de la Mora, y dije: ‘Algún día me va a tocar a mí, algún día lo voy a hacer yo’. De ahí que ya casi se materializa aquel sueño mío, el Cervantino tiene para mí un significado emocional importante y muy grande.”

Destaca que el repertorio a interpretar el 27 de octubre, a las ocho de la noche, “es el más ambicioso que me he podido plantear en tantos años de mi carrera”, toda vez que no sólo estará presentando óperas y zarzuela, sino además irá “navegando muchísimo por la música mexicana, por la gran cantidad de acervo musical que tenemos en nuestro país”, dando por resultado un concierto “muy completo y para todos los gustos”.

–¿Cómo mantiene su sencillez sin darle la espalda a la fama ni a su público?

–Mira, para empezar, para mí la fama… es algo muy… no sé, subjetivo; es efímero, además. La verdad no… nunca ha sido mi objetivo el ser famoso. Yo amo mi carrera, amo mi canto, disfruto lo que hago y también estoy muy consciente de que esta posibilidad que tengo de expresarme a través de la voz, expresarme a través del canto, pues debe tener un público y un lugar a donde llegar. Si no, es un don que no sirve para nada.

“Yo agradezco a todas las personas con todo mi corazón y con toda mi humildad, con toda la posibilidad de cercanía que tengo para el público; agradezco el que me sigan a través de las redes, a la gente que sigue por el mundo en mis presentaciones de ópera, y para mí realmente es muy gratificante eso. No puedo hacer más que agradecer con el corazón, con hechos y mi presencia esos gestos del gusto hacia mi trabajo.”

–¿Por qué deberían las juventudes escuchar ópera hoy día?

–Creo que hay música para todos. Obviamente, cuando uno es joven, pues te vas por lo comercial, por lo que te mueve y se ofrece en los medios de comunicación, ¿no? Cuando yo iba en la secundaria y durante mi adolescencia, era el inicio del rap, estaba toda esa onda del “Rock en tu idioma” con Soda Stereo y Maná, esa música que bailábamos en la disco…

“Pero en mi caso, siempre existió ese punto de apreciación mucho más estética de la música. No era solamente el ritmo, el beat, que hoy sobre todas las cosas sobresale en lo que se escucha actualmente, es el mismo sonsonete y tempo, al grado que todas las canciones parecen iguales. Y lo que nos llama la atención en la ópera es a otro tipo de apreciación, nos mueve otras fibras, incluso invita a la reflexión algunas veces y además, la ópera sigue siendo una forma de enorme entretenimiento también; pero es otro tipo de disfrute y de arte que trasciende al ritmo, y trasciende al mero hecho de tener una música allá como de fondo. Creo que vale la pena probar el arte de la ópera; es como en el cine donde tenemos diferentes actrices y tienes tus directores favoritos, lo mismo para la ópera: es una obra teatral que se representa en vivo con una orquesta de sesenta músicos, un cantante que está en un gran teatro entregando lo mejor de su voz, y sin micrófono, por encima de la orquesta, llenando todo el espacio; es otro tipo de interpretación…

“Y ya yendo hacia la parte que me corresponde a mí, el pulso de la voz, sería lo mismo que cualquier atleta. Tú te preparas, ejercitas y trabajas para lograr el mayor potencial del recurso vocal. Te desarrollas para eso. Entonces, es una formación completamente distinta a cualquier artista pop. Es educarse, cultivarse, tener otro tipo de sensibilidad con respecto a la música.”

–Pero hay grandes atletas que asimismo desarrollan con gracia su especialidad deportiva. En el caso suyo, como tenor, aparte del don de una voz hermosa sobresale su actuación en óperas, por ejemplo, la que interpreta usted con el papel de Tonio en La hija del regimiento, de Donizetti.

–La ópera es por excelencia la manifestación artística más completa porque incluye la danza, la teatralidad, la arquitectura está presente en la organización de las escenografías, la iluminación, lo audiovisual, la música, los coros… Es tanto lo que encierra un espectáculo de ópera, que resulta complicado compararlo con cualquier otro.”

Con Karen Gardeazabal

Se le menciona el aria en francés “Ah, mes amis, quel jour de fête!” (“¡Ay, amigos míos, qué día de fiesta!”), cuyas notas altas consagraron a Luciano Pavarotti en los años sesenta y recientemente, a Javier Camarena en la Metropolitan Opera House de Nueva York, donde el auditorio lleno hizo que la repitiera siete veces.

“No es de lo más agudo que nos ha tocado cantar; pero sí es un aria exigente que demanda un dominio tremendo a la voz, un control total, absoluto. Desde que descubrí esta aria por primera vez, yo estaba loco por cantar y la trabajé muy intensamente hasta sentir que lo estaba haciendo bien. Fueron horas y horas cantando aquella sola nota. Como practicar el tiro al blanco con los dardos hasta que das al centro. Hay que tener el pulso correcto en la muñeca para no fallar e igual con esa nota, practicar muchísimo hasta dar con el punto en particular que anhelas acomodar en el aparato de fonación y en los resonadores del cuerpo, de tal modo que ese sonido sea afinado, siempre brillante, con buena calidad armónica. A veces no salía, incluso al inicio de mi carrera durante alguna presentación no me gustó, sin embargo todo este proceso ha sido un gran disfrute y hasta la fecha es un aria que sigo disfrutando.”

–¿La cantará usted en la clausura del 47 Festival Cervantino?

–¡Claro que sí! Como te decía, la estructura de este programa es muy versátil, iniciaremos con esta parte de ópera que es muy breve, la “Obertura” del Barbero de Sevilla. Inmediatamente cantaré “Ah, mes amis, quel jour de fête!”, y posteriormente, Karen Gadeazabal, excelente soprano y muy joven del Estado de México, quien ha forjado una carrera impresionante en Europa, va a cantar algo de la ópera Romeo & Julieta, de Gounod. Son dos arias en francés pues la conmemoración del próximo FIC será en honor al país invitado, Canadá, y a Acapulco, Guerrero, este año. Por cierto, la magnífica batuta de Eduardo Álvarez dirigirá la Filarmónica de Acapulco.

“Luego, Karen y yo interpretaremos canciones italianas, zarzuelas, y otra gran parte del programa que es casi el 60% del concierto, estará dedicada a la canción mexicana.”

–¿Cómo mantiene usted jovial su ánimo y su voz?

–Para la voz, lo importante es estar bien hidratado y bien descansado. Obviamente hago un programa muy consciente de estudio; yo no soy de los que están cantando todo el tiempo todos los días, me gusta mucho reservarme cuando tengo cosas que aprender, estudiar, hago una organización muy consciente de práctica porque todas las horas de mi entrenamiento son para alcanzar un alto rendimiento. Y con alimentación adecuada.

“Los músculos que intervienen en la emisión vocal no son visibles, como sí lo son pectorales y espalda; pero igual son músculos que se entrenan también. Por tanto, siendo equiparable a una actividad de alto rendimiento, también requieren de un entrenamiento bien estructurado que me permita además descansar. Es lo más importante para mí, estructurar mis horas de estudio, el trabajo, y cuando tengo que cantar, siempre estoy fresco para ello.”

–¿Qué siente por ser veracruzano?

–¡Ja, ja, ja, ja, ja…! Pues, ¿qué te puedo decir? Ser veracruzano, como dijo el músico poeta Agustín Lara, es ser rumbero jarocho, trovador de veras. Amo a mi ciudad natal, que es Xalapa. Me encanta nuestra gente, Veracruz es como lo cantó perfecto Agustín Lara, pedacito de patria que sabe sufrir y cantar. Ojalá cantáramos más de lo que se sufre hoy día.

–Por último, ¿cuál es su máxima aspiración?

–Seguir enamorado de la música, seguir enamorado del canto, por lo que me reste del tiempo de estar en activo. ¿Sabes? El canto me ha abierto muchas puertas, ha permitido que mi espíritu se exprese, me ha permitido estar en diferentes lugares y es una carrera muy demandante, una carrera en extremo complicada. Solo espero que este amor que tengo hoy por lo que yo hago en mi profesión, la cual también me permite demostrar de lo que estamos hechos los mexicanos, el canto continúe haciendo vibrar todas las fibras de mi corazón y de mi espíritu para beneplácito de todos ustedes.

“Finalmente al público les entrego parte de mis raíces, parte de quien soy y eso es también lo que pretendo mostrar en el concierto de clausura del Cervantino en esta edición 47. Por ello dedicaremos buena parte del recital con canciones mexicanas a Guanajuato, desde bolero y bachata, pasando por uno de los íconos de nuestra cultura popular que es José José y como invitado al Mariachi Nuevo Tecalitlán. Siempre nos emocionaremos cuando suena un mariachi, porque nos identifica. Eso es a lo que yo aspiro y lo que quisiera lograr, estar enamorado hasta el último día que pueda cantar, de este arte que es la música y el canto.”

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