La premiada “Antes del olvido”, una mirada a los desalojos en vecindades

La cineasta se llevó las palmas al Mejor Largometraje de Ficción Mexicano con Antes del olvido en la XXII edición del evento (Giff), donde aborda una recurrente realidad urbana: los desalojos a vecindades. En entrevista, la directora expone que el modelo capitalista arrebata a los habitantes su techo para subir el precio del uso del suelo, desamparando a las personas de una manera indigna en la calle y “también deja a los barrios sin su gente, sus historias y su cultura”.

GUANAJUATO, Gto. (Proceso).- Tres millones de pesos, 53 actores profesionales y naturales, una vecindad vieja y deteriorada en La Lagunilla del centro de la Ciudad de México como locación, ocho semanas de rodaje, y por tema los desalojos de inquilinos, conforman el largometraje Antes del olvido, de Iria Gómez Concheiro.

Es la tercera película de fábula de dicha realizadora, la cual ganó el premio de Largometraje de Ficción Mexicano en la 22 edición del Festival Internacional de Cine Guanajuato (Giff, por sus siglas en inglés), efectuado del 19 al 23 de julio en San Miguel de Allende, y del 25 al 28 en Guanajuato capital.

Nacida en noviembre de 1979 en la Ciudad de México y egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica, Gómez Concheiro transmite que se siente contenta por el reconocimiento:

“Fue un filme creado por mucha gente y muy difícil de producir, con poco presupuesto, así que es un largometraje muy coral y colectivo, y me parece fantástico que este premio les llegue a las personas mayores que actuaron en la trama, como Patricia Serrano y Francisco Cortés, los dos de 95 años.”

También intervienen en el relato los actores Leonardo Alonso, Mercedes Hernández y Santiago Fonseca, entre muchos más.

En el relato cinematográfico, una empresa que colabora con el gobierno amenaza cierto día con desalojar a los inquilinos de la vecindad para construir un centro comercial. Por ello, los residentes se ven obligados a salir de su apatía y unirse para defender sus hogares.

Directora además del documental La Changa (2008), sus otras dos ficciones son Asalto al cine (2009) y Aquí hay dragones (antes Esperando a los Bárbaros ) de 2011, ella despliega que no pudo ser ajena al conflicto de los arrendatarios arrojados:

“Tuvimos un colectivo de artistas, un centro cultural de artes de servicios gratuitos en calle República de Nicaragua 15, del centro de la capital mexicana, donde después filmamos Antes del olvido. Ahí daba clases de cine y actuación, y era cotidiano ver desalojos que iban contra los derechos humanos. Ante ese problema no me pude cegar, es algo cotidiano para personas de muchos barrios de la Ciudad de México, no solamente de La Lagunilla, Tepito y otras colonias, igual de muchas ciudades grandes del mundo.

“En el modelo capitalista, se destierra a la parte originaria de un barrio para poder subir el precio del uso del suelo y no sólo se desampara a las personas de una manera indigna en la calle, también deja a los barrios sin su gente, sus historias y su cultura, lo cual es tremendo, porque su historia oral y las tradiciones en los barrios se pierden, y las personas quizá llevan generaciones y generaciones viviendo en esos sectores.”

Escribió el guion con Juan Pablo Gómez:

“Es una colaboración de más de 20 años donde me siento cómoda en una comunicación realmente fluida, con los mismos intereses al aproximarnos a estas historias y de demostrar estos rostros en nuestro cine. Creo que la ficción te da la posibilidad de mostrar estos universos y realidades, desde cualquier lugar.

“Cuando la gente ve una película de ficción considera que el relato pasa en ese momento, se vuelve muy vívido, y sobre todo en un cine como el que elaboro. Es un cine con un realismo bastante humano, eso intentamos, ese es uno de nuestros objetivos. Nos gusta que nos cuenten cuentos y la ficción entra directamente a la emocionalidad. No es que el documental no la tenga; pero la ficción posee más esta posibilidad.”

Alquimia de actores y no actores

Al terminar Gómez Concheiro sus estudios, formó la compañía productora Ciudad Cinema, con la cual ha producido diversos proyectos cinematográficos independientes en México, Colombia e Italia. Desde 2004 se ha desempeñado como docente y promotora cultural en distintas instituciones educativas y culturales.

–¿Cómo fue que integraron en Antes del olvido a actores profesionales y a gente del centro de la ciudad, quienes nunca habían actuado?

–Siempre ha sido muy interesante y una provocación unir en mis películas a actores profesionales con actores naturales. Los actores naturales le dan veracidad, le dan fuerza y ubican en un lenguaje y en un contexto al actor profesional, y el actor profesional le da al actor natural seguridad, certeza y profesionalismo.

“La mezcla es muy atractiva, aunque reconozco que es un gran reto para el director que toma la decisión de incluir estos dos tipos de actores en una producción, ya que hay que encontrar un mismo tono actoral para que ninguno de los dos grupos resalte, y todos para el espectador se sientan en un mismo universo, en un mismo contexto.”

Para Gómez Concheiro ese fue el desafío central en Antes del olvido.

–El edificio, el cual se ve muy destruido, es una suerte de personaje significativo en el filme. ¿Cómo fue adaptarlo al guion y luego a la pantalla grande?

–Como llevábamos varios años trabajando ahí, ya la gente nos conocía no sólo dentro de la vecindad, sino también fuera. En la calle nos reconocían, nos saludaban. Cuando decidimos realizar la película, les explicamos y contamos la importancia de hablar de este tema, e inmediatamente los habitantes de la vecindad y vecinos estuvieron de acuerdo de que llegara la filmación a la vecindad y a las calles. Fue una producción que gracias a Rodrigo Ríos se logró con tres millones de pesos, realmente es una producción de muy, muy bajo presupuesto, con 53 actores.

“Logramos una cinta que era una especie de cooperativa, donde todos tuvieron goce de sueldos dignos, aunque no los sueldos que se acostumbran a ofrecer en esta industria.
“Se logró un equipo de profesionales que llevan mucho tiempo en el cine con trabajos extraordinarios, como Sebastián Hiriart, quien no sólo es fotógrafo, igual dirigió películas como A tiro de piedra. Después, Héctor Zubieta, quien lleva más de 30 años siendo productor de películas, o Rodrigo Ríos, quien es editor de más de 20 filmes, etcétera.

“Las cabezas de departamentos eran realmente gente de la industria, amigos, un aliciente para acompañarnos en esta aventura. Les importaba concebir esta película. Con varios de ellos ya había colaborado en mi primer largometraje.”

Gómez Concheiro glorifica el proyecto:

“Nos subimos a un barco realmente complicado. Filmamos ocho semanas con ocho semanas de preproducción, casi un año y medio de casting. El largometraje se logró a ese sentido de comunidad, formamos una gran familia y un compromiso de filmar una cinta más allá de una chamba; todos debíamos comer y tal, pero al final lo que nos importaba era sacar adelante el proyecto.

“Siempre existía miedo de que podía colapsar, de no lograrlo, que pasara cualquier cosa, desde un temblor, estábamos en esa vecindad tan vieja y tan deteriorada, pero al final de cuentas logramos el filme y nos quedamos con una sensacional experiencia y una familia fantástica de colaboradores, con los cuales quiero seguir trabajando en el futuro, por supuesto.”

Gómez Concheiro platica que durante las proyecciones de Antes del olvido en festivales, el público se conmueve y se identifica con los personajes:

“Son figuras que todos conocemos o son cercanos a nuestras familias. Los hemos visto y pertenecen a una idiosincrasia mexicana, más allá de una visión folclorista de lo que es México y su gente. Para mí, eso era una lucha importante para despegarme del folclor y mostrar al México que yo veo e interesa, al que trabaja en colectivo. Conecta esa idea de colectividad y los desalojos, pues una vez pasamos una función con 500 personas en Iztapalapa y había algunos llorando porque los desalojaron.

“También se ríen, porque la historia contiene ese sentido del humor tan natural del mexicano y reflexionan sobre lo que se plantea. Cada vez en las sociedades tan violentas, tan barbáricas, ese sentido de comunidad está roto, hay comunidades rotas.”

Ante la interrogación de qué camino sigue para Antes del olvido, Iria Gómez Concheiro acentúa:

“La verdad hay una problemática seria que enfrenta el cine nacional. No estamos encontrando salidas para que las películas lleguen al público. La distribución es cada vez más complicada para nosotros, sus monopolios de distribución no permiten que el cine mexicano de calidad llegue a las salas y permanezca sobre todo en los cines más días, no nada más un fin de semana.”

Cierra entusiasmada:

“Con el productor, entre otros aliados, elaboramos una estrategia de distribución para que logre quedarse en cartelera en un circuito lo más grande posible, no solamente en la Ciudad de México, igual en provincia. Esperamos que a final de año logremos que salga en la mayor cantidad de salas y pueda permanecer el mayor tiempo posible, y sobre todo, existan recursos para difusión.”

Este texto se publicó el 4 de agosto de 2019 en la edición 2231 de la revista Proceso

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Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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