Dientes chimuelos desdentados (II)

La campana. Francisco Toledo La campana. Francisco Toledo

La vieja de un solo diente

Quang-quang

Sólo un diente

te queda

canta, canta

vieja

con el diente

que te queda

 

Quang-quang

Ma ti layasiou’

biinda’, biinda’

gunaagola

neca ma’ tobisini.

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Traducción por Víctor Cata y Natalia Toledo.

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Los fuertes perecen y los débiles sobreviven: Chang-Yong

Cuando el viejo Chang-Yong estaba a punto de morir, Lao-tsé se acercó a su lecho: “¿No tienes nada qué revelarme?”. Abriendo la boca, el moribundo preguntó: “¿Todavía tengo lengua?”. Lao-tsé asintió. “¿Y mis dientes?”. “Todos los has perdido”. Chang-Yong volvió a preguntar: “¿Te das cuenta de lo que esto significa?”. “Quizá quieres decirme –repuso Lao-tsé– que los fuertes perecen y los débiles ¡sobreviven!”. “Así es –dijo el maestro–, y con esto hemos agotado todo lo que hay que decir sobre el mundo y sus criaturas”. Y murió.

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De Hsi K’Ang. Texto que aparece en la colección que Octavio Paz tituló “Trazos”, que es parte de Trazos. Chuang-tsé y otros.

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De los informantes de Sahagún

XV.- De lamer el metlatl

1.- Otra abusión tenían: decían que el que lamiese la piedra en que muelen, que se llama metlatl, se le caerían presto los dientes y muelas; y por esto los padres y madres prohibían a sus hijos que no lamiesen los metates.

XXXVII. De cuando los muchachos mudan los dientes

1.- Otra abusión tenían cerca del mudar de los dientes de los muchachos: decían que cuando mudaba un diente algún muchacho, su madre o padre echaba el diente mudado en el agujero de los ratones, o mandábalo echar; decían que si no lo echaban en el agujero de los ratones no nacería, y que se quedaría desdentado.

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Arrojar en el suelo la cara, y los dientes. Por metáfora se dice de las personas venerables que dicen o hacen alguna cosa indigna de sus personas.

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El otro es de la pez que mascan las mujeres, llamada tzictli, y para que la puedan mascar mézclanla con el axin, con el cual se ablanda; de otra manera no se puede mascar, antes se deshace, y por la mayor parte suelen la mascar las muchachas y mozas que ya son adultas, y las que ya son mujeres; peor no la mascan todas en público, sino las solteras y doncellas, porque las casadas y viudas puesto caso que la masquen, pero no en público, sino en sus casas; y las que son públicas mujeres sin vergüenza alguna la andan mascando en todas partes, en las calles, en el tiánquez, sonando las dentelladas, como castañetas.

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Las otras mujeres que no son públicas si lo mismo hacen, no dejan de ser notadas de malas y ruines mujeres por aquello.

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La causa porque las mujeres mascan el tzictli es para echar la reuma, y también porque no les hieda la boca, o porque el mal hedor de sus bocas, que ya tienen no se sienta, y por aquello sean desechadas.

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Los hombres también mascan el tzictli para echar también la reuma, y para limpiar también los dientes; empero hácenlo en secreto. Y los que son notados de vicio nefando y sin vergënza, lo mascan y tiénenlo por costumbre andarla mascando en público; y los demás hombres si lo mismo hacen nótanlos de sométicos.

Imagen tomada del Códice Florentino
Imagen tomada del Códice Florentino

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Del libro Historia general de las cosas de Nueva España, de Fray Bernardino de Sahagún.

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¿Cuántos viven hoy en una lengua que no es la suya? ¿Cuánta gente ya no sabe ni siquiera su lengua o todavía no la conoce, y conoce mal la lengua mayor que está obligada a usar? Problema de los inmigrantes y sobre todo de sus hijos. Problema de las minorías. Problema de una literatura menor, pero también para todos nosotros: ¿cómo arrancar de nuestra propia lengua una literatura menor, capaz de minar el lenguaje y de hacerlo huir por una línea revolucionaria sobria? ¿Cómo volvernos el nómada y el inmigrante y el gitano de nuestra propia lengua? Kafka dice: robar al niño en la cuna, bailar en la cuerda floja.

Rico o pobre, cualquier lenguaje implica siempre una desterritorialización de la boca, de la lengua y de los dientes. La boca, la lengua y los dientes encuentran en su territorialidad primitiva en los alimentos. Al consagrarse a la articulación de los sonidos, la boca, la lengua y los dientes se desterritorializan. Hay pues una especie de disyunción entre comer y hablar; y aún más, a pesar de las apariencias, entre comer y escribir: sin duda se puede escribir comiendo, más fácilmente que hablar comiendo; pero la escritura transforma en mayor medida las palabras en cosas que pueden rivalizar con los alimentos. Disyunción entre contenido y expresión. Hablar, y sobre todo escribir, es ayunar.

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Del libro Kafka. Por una literatura menor, de Gilles Deleuze y Félix Guattari.

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De lo que le resulta perjudicial a un niño

Jwá’n ndlíké loó thí mdiguébíx, jwá’n ndablóza’ linoó mén xa’ dáak ndlíy thí ké loó xa’. De lo que le resulta perjudicial a un niño(a). De lo que no se les debe hacer.

Déh’ mén behw yéek thí mbéhd meéy: nabi’lthoóz nlyén léehy xa’. Peinar a los bebés (de unos cuantos meses): les brotarán los dientes muy abiertos.

Jwá’n ñí thí jwá’n loó thí xa’bíx. De los presagios para un niño(a).

Dyobléehyké thí mbyódudx o thí mza’dudx ngutzyá’ xa’ mazií ndóbwáa xa’: yá’nwdyáb xa’ mazií dehra’ roxxéen xa’. Cuando un niño/a muerde sin querer el dedo de su mano al comer: quedará huérfano siendo todavía pequeño.

 

Jwá’n kenáap mén liídáá mén dáak ndlíy thí ké loó mén, loó xi’n mén o loó thí má’n mén dáak. De lo que debe evitarse porque es perjudicial para uno mismo, para los hijos o para nuestros animales.

Kwaw thí xa’góot nzóo xi’n na’ guetz: mazií gal mbéhd jwá’n nzóo le’n xa’ ña za dudx mbéhd wa mbéey léehy mbéhd. Si una mujer embarazada afila el metate (picarle en la parte de enfrente para que muela mejor): desde muy pequeño al hijo o la hija que lleva en el vientre le va a provocar dolor de muela o que ésta se caiga.

Ló’ mén léehy mén lo mbidx ndxwáa lutzbchu’z: ndxwáa mbidx léehy mén o ndxáab guéléehy mén. Mazií wí’ mén thí má’ ña tzath ndabló tá’w mén ró mén za páar noó má’ léehy mén. Mostrar nuestros dientes a mbidx (un gusano verde que come la planta del tomate, es homófono con la palabra caries en zapoteco): las caries comen nuestros dientes, o bien, éstos se caen. Si encontramos a uno de esos gusanos debemos cubrirnos la boca para que no vea nuestros dientes.

Jwá’n ñí thí jwá’n noó nzóozií nakáá thí jwá’nbéet (loó mén, loó xa’ nzóo líiz mén, thí tá mén, thí xa’ ndxaló mén dáak). De las cosas que presagian algo y a veces es mal para nosotros, para nuestra familia o para alguien que conocemos.

Naxáaxthoóz ró’ guégal ró mén: naya’lthoóz yéek mén páar té’d mén thí jwá’n. Si brota prematura la muela de juicio de una persona: esa persona es muy inteligente, es hábil para aprender lo que se le enseñe.

Ndóbndleh’ guéléehy mén noó ndro’ réen xa’náá: léh nhwtón nzóo mén. Cuando una persona tiene flojo un diente y sangra de la encía: tiene antojo de chacal (camarón grande).

Na’r jwá’n. Distintas creencias.

Páar ró’ naguéz léehy mén: mazií gab léehy mén bíx mén za kubíi ménáá loó wíiz mazií ndehlén wíiz noó ñá’b mén thí guéhléey mbe’zto’rén dyob ró mén, záa dáak wa mén ndxúulngon. Talleh’ mén ñá’b díib guéléehy má’ za gué ña ndro’ ró mén noó nzóo roláá nagu’z za xekdáá guéléehy mén páar wa mén thí jwá’n naguéz. Fortalecer los dientes: cuando éstos se caen, tirarlos en dirección de donde sale el sol y pedir dientes de mbe’zto’réen (una variedad de felino), para comer carne dura, como la de la pata de res. Si la persona pide una dentadura de otro tipo, entonces la tendrá. Los dientes que no son de mbe’zto’réen son muy frágiles y no sirven para masticar alimentos duros.

Díibnéd jwá’n. Otras creencias.

Dó’ mén guíd nhwdáa thí mén bdo (gá’zgué ménáá): ndxáab léehy xa’ jwá’n nhwdáa bdo ña. Machacar con una piedra la cáscara de un plátano que otra persona ha comido: se le caerán los dientes a la persona que lo comió.

Ká’b mén xkye’mén lád mén diíd nhwdóbléehy thí mbáak o thí mén: ndxáab guéléehy mbáak ña, noó talleh’y mén za ndxáabga’ guéléehy xa’. Embarrar el excremento de alguien en la parte donde nos ha mordido un perro o una persona: se cae el diente de ese perro o de la persona que nos ha mordido.

Ché’n léh. Acerca de los antojos.

Léh yéekngon: gáandzi’b léehy mén noó nakzi’y jwá’n gab dáak moód ña ndzi’b léehy ngoná. Antojo de la cabeza de res: los dientes se aflojan, pero no se caen, pues este animal tiene los dientes así.

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Del libro Jwá’n ngwan-keéh reéh xa’gox. Creencias de nuestros antepasados. Colección Diálogos. Pueblos Originarios de Oaxaca de Emiliano Cruz Santiago, 2010.

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Tita'a fragmento de un huipil de Chilixtlahuaca, Guerrero. Colección Museo Textil de Oaxaca
Tita’a fragmento de un huipil de Chilixtlahuaca, Guerrero. Colección Museo Textil de Oaxaca

 

El sol, la luna y la vagina dentada

Investigación de Alejandro de Ávila

Recogí este mito en 1983 en Chilixtlahuaca (municipio de Metlatónoc), Guerrero. La señora que me lo narró no hablaba español, así que su esposo lo tradujo conforme ella lo iba relatando en mixteco.

“Hace mucho tiempo, un monstruo devoraba a la gente de nuestro pueblo. (El monstruo se llama titia’a; era como un águila con dos cabezas.) Diariamente, recaía en alguna persona la obligación de entregarse al titia’a como alimento. Un día llegaron al pueblo unos gemelos, quienes les dijeron a nuestra gente que ya no fuera a ofrecerse al monstruo, sino que ellos se harían cargo. Excavaron siete hoyos. En cada agujero prendieron una hoguera, y al final se pusieron en la orilla, retando al monstruo: cada vez que intentaba capturarlos, ellos saltaban para evadirlo y el titia’a iba cayendo así en el fuego, hoyo tras hoyo, hasta morir quemado en el séptimo. Los gemelos le sacaron los ojos, que brillaban mucho. Una mosca (de las que depositan un huevecillo en la picadura y nace una larva) le había picado uno de los dos ojos al monstruo, que brillaba menos. El gemelo que sacó el ojo opacado codiciaba el ojo más brillante, pero su hermano no quería intercambiarlo. Sin embargo, cada vez que éste intentaba beber, el agua se le secaba. Hostigado por la sed, aceptó por fin cambalachear los ojos con tal de que su hermano le diera agua. Los gemelos se encontraron después en el camino a una mujer que vestía un hermoso tejido. Le preguntaron a dónde iba, y ella les respondió que se dirigía al concurso donde se había de elegir a la persona que gobernaría al mundo. Ellos le dijeron que querían ir con ella al concurso. Sin que la mujer lo oyera, uno de los gemelos retó al otro, “¿no le vas a hacer algo?”. Le dieron de comer una fruta que causa sueño (al parecer, zapote blanco). Cuando se quedó dormida, el gemelo desafiado intentó penetrarla, pero encontró que su vagina tenía dientes. Los gemelos le quebraron entonces los dientes con una piedra y la violaron. Acto seguido, ambos huyeron y se convirtieron en el sol y la luna con los ojos brillantes del titia’a. Cuando la mujer despertó y se dio cuenta de lo que le habían hecho, arrojó enfurecida su tejido ensangrentado sobre la tierra; por esa maldición, las mujeres tienen que menstruar.”

Este texto se publicó el 11 de agosto de 2019 en la edición 2232 dela revista Proceso

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