“La Noche de las Nerds”: ¿estudiar o divertirse?

Imagen de la película "La Noche de las Nerds”. Foto: Twitter @ImagemFilmesMX Imagen de la película "La Noche de las Nerds”. Foto:

MONTERREY, N.L. (apro).- “La Noche de las Nerds” (Booksmart, 2019) es solidaria con los estudiantes reventados. Los chicos que se pasaron parrandeando la dulce etapa estudiantil adolescente, tienen aquí un cálido refugio. La directora Olivia Wilde los trata con ternura. A fin de cuentas, dice el bien fundamentado discurso de esta comedia juvenil, la vida no transcurre únicamente en el aula.

Los muchachos, tan llenos de hormonas, entusiasmo y alegría, tienen la obligación de divertirse. Pobres de aquellos que se la pasaron esclavizados por los libros, porque sus compañeros que vivieron en la juerga, tendrán la misma oportunidad de acudir a una buena universidad.

Amy (Kaitlyn Dever) y Molly (Beanie Feldstein) son grandes amigas y las mejores estudiantes de la generación. Han pasado toda la preparatoria cazando las mejores calificaciones. Desprecian ostensiblemente a sus compañeros que viven en la fiesta. Sin embargo, el día previo a la graduación, tienen una dolorosa epifanía: los demás egresados de la generación, incluso los juerguistas, no son necesariamente tontos, y tendrán oportunidades académicas similares a las de ellas. Por ello deciden, a lo largo de una sola noche recuperar los años que perdieron de diversión, y lo hacen con una escapada en la que nada resulta como lo habían planeado.

La historia va dirigida a los millennials. John Hughes es pieza de museo, arqueología del drama teen, que persiste en la memoria de sus papás, los viejos que crecieron viendo charadas jocosas en residencias estudiantiles. Las risas, ahora, emergen de otras situaciones, mucho más mordaces. No hay aquí nada de las aventuras de Ferris Bueller, ni de los cinco chicos castigados, formando el Breakfast Club.

El humor actual es afilado, inteligente y cruel. Estas nerds tienen una visión muy clara del mundo, pero parece que no han atisbado a su interior. Creen que saben lo que quieren hasta que se dan la oportunidad de mirar más allá de su escritorio y descubrir que existe toda una gama de posibilidades de disipación, que están al alcance de su Smartphone.

Aunque la historia es bastante convencional, con la esperada francachela de fin de curso, la exploración de la libido, la búsqueda de una anécdota inolvidable, la iniciación con los estimulantes, Wilde, en su acertadísimo debut, retuerce todas las situaciones dándoles un giro hilarante, al colocar a las chicas en su patética desnudez emocional, buscando desesperadamente recuperar un tiempo valioso de la mocedad que creen haber desperdiciado. Pero lo hacen de una manera tan ingenua y torpe, que lo único que provocan es piedad.

De alguna forma, aquí hay una invitación al desenfreno. No está tan mal algo de farra. En la línea última, queda como enseñanza que, de cualquier manera, la vida se encargará de darle rumbo a todos, y de corregir los caminos de quienes tienen verdadera intención de sobresalir.

“La Noche de las Nerds” es un fresco vistazo a la siempre divertida época de la preparatoria, donde los jóvenes invariablemente se equivocan mientras atraviesan el incierto umbral que los llevará a la aburrida etapa adulta.

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