Moreno Valle regaló certificados escolares para “escalar” en desarrollo social: académico de la Ibero

PUEBLA, Pue. (apro).- Para aparentar éxito en el combate contra la pobreza en la entidad, los gobiernos panistas de Rafael Moreno Valle y Antonio Gali Fayad recurrieron a una estrategia de simulación en la que incluso se “regalaron” certificados de primaria, secundaria y preparatoria a la población, señaló el académico Miguel Calderón Chelius.

El coordinador de la Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Iberoamericana de Puebla hizo un análisis sobre los mecanismos de medición de la pobreza realizados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y el Consejo de Evaluación del Desarrollo Social de la Ciudad de México (Evalúa).

Al respecto, señaló que las estadísticas que maneja el Coneval, en el sentido de que sólo 58% de la población en Puebla vive en condición de pobreza, está fuera de la realidad. Ello se debe a que los gobiernos estatales, en particular el de Puebla, encontraron un mecanismo para aparentar avances “espectaculares” en ese rubro, apuntó.

“Los gobiernos estatales encontraron una serie de mañas, en lo cual el gobierno de Puebla fue realmente muy bueno para lo que nosotros llamamos la táctica de ‘pegarle al indicador’”, explicó el académico.

Esta estrategia consistió en ubicar rubros en los que con pocos recursos se podía escalar en los indicadores que establece el Coneval para medir la pobreza, explicó.

Así, en las estadísticas de esa institución se puede reflejar que Puebla tuvo grandes avances en el combate a la pobreza de 2012 a 2018, al pasar del lugar 32 al nueve, en términos de nivel de desigualdad social, pero en la realidad las condiciones de carencias de la población prácticamente siguieron igual.

Para ejemplificar lo anterior, el académico mencionó que uno de los indicadores que podía modificarse con facilidad es el reparto de certificados de término de estudios para adultos, sin que en muchos casos fuera real el que esas personas estudiaran o que ello representara una mejora en su calidad de vida.

“Se regalaron certificados de primaria, secundaria y preparatoria para jalar la escolaridad hacia arriba como indicador de desarrollo social”, indicó.

Otra de las estrategias, expuso, fue repartir láminas de asbesto, sin importar que ese material fuera adecuado para la zona, pero estaba dentro de la norma que marca el Coneval y servía para dar la apariencia de reducción de la pobreza.

Igualmente, se incorporó al Seguro Popular a toda la población que lo solicitaba, sin importar que hubiera infraestructura, personal y medicamento para cubrir los servicios de salud de esas personas.

“Es muy fácil repartir a todo mundo credenciales del seguro popular, aunque no represente una cobertura real de esas necesidades”, manifestó Calderón Chelius, pero –aclaró– ello no quiere decir que todo se hizo de esta forma, aunque sí “una gran parte”.

Indicó que en los gobiernos del morenovallismo hubo una “política escenográfica”, para aparentar en los indicadores del Coneval que había una transformación social radical en Puebla, aunque en la realidad siguiera como una de las entidades más pobres del país.

El académico consideró que las estadísticas dadas a conocer por Evalúa, que señalan que la población que vive en pobreza en Puebla es de 82.2%, es más acertada que la reportada por Coneval (58.9%), que sólo refleja esta estrategia de elevar de manera artificial los indicadores establecidos por la institución.

“Lo que se provoca es, artificialmente, aumentar un indicador, y eso se hizo mucho en el estado. No digo que todo lo que se ha hecho en el estado sea así, pero una gran parte de la política social fue de ese tipo”.

Miguel Calderón Chelius dijo que el llamado sería para el gobierno estatal que inicia, encabezado por Miguel Barbosa Huerta, para que evite caer en este tipo de prácticas. Y propuso que la nueva administración estatal busque contar con un organismo propio para medir la pobreza y el impacto de sus programas sociales.

En el “Cuaderno de Investigación Rafael Moreno Valle Rosas (2011-2017). La Persistencia del autoritarismo subnacional”, editado por la Ibero-Puebla en 2017, el académico Miguel Reyes Hernández también hace referencia a la “fachada” que se construyó en el gobierno del fallecido mandatario en torno a supuestos logros en materia de pobreza y desigualdad.

En ese sentido, destaca que en 2016 las cifras de pobreza en Puebla mostraron una “significativa disminución”, para situarse cinco puntos porcentuales debajo de la estadística registrada en 2014, e igual se mejoraron los índices en cuanto a población en pobreza extrema, en más siete puntos.

Otros índices que tuvieron mejorías significativas fue la población con ingresos inferiores a la línea de bienestar mínimo (valor de la canasta alimentaria), que disminuyó nueve puntos porcentuales, mientras que la población con ingresos inferiores a la línea de bienestar se redujo poco más de cuatro puntos.

Lo paradójico, advierte el académico, es que esta supuesta reducción de la pobreza ocurrió a la par que se incrementaron los índices delictivos en la entidad: 26% en robo de vehículos y 90% en robo a camiones de carga, además de que se disparó la actividad delincuencial en el llamado “triángulo rojo”.

“La respuesta es porque esta caída de la pobreza es un mero espejismo estadístico, es obra de la cocina de datos realizada por el Inegi con el modelo estadístico que transforma el Módulo de Condiciones Socioeconómicas, fuente utilizada para realizar la medición de la pobreza”, detalla Reyes.

Y coincide que en el sexenio morenovallista predominó la “política social del indicador”, en la que los esfuerzos estuvieron dirigidos a la modificación de los indicadores de carencia, antes que mejorar las condiciones de vida de la población.

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