AMLO, la necesidad del reconocimiento

El presidente López Obrador en compañía de empresarios y directivos durante su conferencia mañanera Foto: Benjamín Flores El presidente López Obrador en compañía de empresarios y directivos durante su conferencia mañanera Foto: Benjamín Flores

CIUDAD DE MÉXICO (apro). – “¿A poco la prensa no aplaude?”, espetó el presidente ante reporteros y blogueros asiduos a la conferencia matutina. Esperó unos segundos y, satisfecho, escuchó el tronido leve de las palmas en el salón del Palacio Nacional de empresarios y algunos blogueros que trasmiten las “mañaneras” en portales de redes sociales.

La necesidad de reconocimiento del presidente Andrés Manuel López Obrador se hizo manifiesta la mañana del martes 27 cuando anunció que se renegociaron de manera favorable los contratos con las constructoras de los ductos de gas con un ahorro de 4 mil 500 millones de dólares.

Pero también desde el inicio de la semana con una tanda de anuncios en los medios y redes sociales de sus logros de gobierno.

López Obrador, al igual que otros presidentes, han tenido la necesidad del reconocimiento de su trabajo en momentos complicados de su administración. Pero a diferencia de los otros mandatarios, el reconocimiento que busca va más allá del trabajo presente, desea que se le dé un lugar en la historia nacional tan importante como el de Miguel Hidalgo con la Independencia, Benito Juárez durante la Reforma, Francisco I. Madero como el primer presidente de la Revolución.

De esa magnitud es el reconocimiento que Andrés Manuel López Obrador quiere tener, como el cuarto presidente que marca el rumbo del país en 200 años de historia.

En su arranque de gobierno, previo al primer informe de gobierno este primero de septiembre, la presidencia de la República ha lanzado una serie de anuncios propagandísticos en el que Andrés Manuel López Obrador manifiesta: “No es por presumir, pero soy un hombre de palabra. Ya no hay sueldos de 700 mil pesos mensuales; ya no hay pensiones millonarias para los expresidentes; ya no me cuidan ocho mil elementos del Estado Mayor Presidencial”.

En otro anuncio asegura que ha puesto un alto a los gastos onerosos de los funcionarios públicos y destaca: “Ya no hay avión presidencial; ya no hay atención médica privada para los altos funcionarios que se hacían cirugía plástica, hasta se estiraban a costillas del erario. ¡Los compromisos se cumplen!”.

“No es para presumir, pero soy un hombre de palabra. No han aumentado los impuestos; no ha aumentado el precio de las gasolinas, el diesel, el gas, de la luz, no ha aumentado la deuda pública, lo que aumentó es el salario mínimo, 16 por ciento, como no había sucedido en 36 años”, dice en otro de los promocionales.

En esta campaña de propaganda política el presidente habla de los logros del gobierno en primera persona, centrándose en la austeridad y el combate a la corrupción, pero deja a un lado los problemas que más aquejan al pueblo, cómo a él le gusta llamar a la gente, que es la violencia, la inseguridad, la falta de crecimiento económico y el desempleo.

El reto es cumplir con estas demandas porque si estas deudas con el no se cumplen, difícilmente López Obrador pasará a la historia como el cuarto presidente capaz de lograr la cuarta trasformación. Entonces los aplausos se convertirían en abucheos y en una enorme desilusión difícil de resolver porque será igualmente histórica.

Por cierto… los videos de 30 segundos se realizaron en los patios de Palacio Nacional, donde ahora vive, despacha y dará su primer el jefe del ejecutivo federal, el cual será enviado al Congreso de la Unión a través de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

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José Gil Olmos, reportero desde 1998. Colaboró en el periódico El Nacional y en el diario La Jornada. Desde el 2001 es reportero de la revista Proceso. Es autor de Los Brujos del Poder, La Santa Muerte la virgen de los olvidados, Los reporteros mexicanos en la guerra de Chiapas y Batallas de Michoacán.

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