El “capellán” de la 4T

Arturo Farela. Foto: Octavio Gómez Arturo Farela. Foto: Octavio Gómez

El presidente de Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas, dice que los cientos de miles de afiliados a su organización forman parte del “ejército de la Cuarta Transformación”, de ahí su decisión de distribuir en sus templos la Cartilla moral, ante la irritación de las demás iglesias que incluso han tomado distancia del presidente Andrés Manuel López Obrador. Farela se muestra impasible ante las críticas e incluso propone modificaciones al Artículo 130 constitucional, a fin de que los ministros de culto puedan acceder a cargos de elección popular.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Ante las críticas de varios sectores que ya lo señalan como una especie de “capellán de la Cuarta Transformación”, cuyo creciente protagonismo violenta el Estado laico, el pastor Arturo Farela responde sin inmutarse:

“Todas las críticas son bienvenidas. En México hay libertad de expresión. Yo me la jugué y me la seguiré jugando por mi amigo López Obrador porque creo en su proyecto moral por el bien de México. Soy un soldado de la Cuarta Transformación.”

A través de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice), organización que preside, Farela ya empieza a difundir la Cartilla moral de López Obrador no sólo en los 7 mil templos que maneja en el país, sino también en recintos evangélicos de Estados Unidos, Guatemala y Venezuela.

Además, Farela promueve una iniciativa para reformar el Artículo 130 constitucional, a fin de que los ministros de culto puedan acceder a cargos de elección popular. Lo mismo impulsa –con el apoyo del presidente– cambios legislativos para que las iglesias puedan poseer medios masivos de radio y televisión.

En tanto, los “cientos de miles” de afiliados a Confraternice –a los que Farela llama el “ejército de la Cuarta Transformación”– comienzan a participar en varios programas sociales del gobierno federal, por lo que algunos analistas ya vislumbran un “corporativismo” evangélico al servicio del proyecto político moralizante de López Obrador.

En sus oficinas de la colonia Juárez –con fotos del político tabasqueño tapizando los muros–, Farela recalca:

“Andrés Manuel es un hombre íntegro. Creo en él y en su proyecto de nación. Por eso apoyo a su gobierno. Y mi colaboración no viola la separación Iglesia-Estado, como dicen mis detractores. ¡Para nada! Yo siempre he sido un defensor del Estado laico.”

Entusiasmado, refiere que está por llegarle el primer lote de 10 mil ejemplares de la Cartilla moral para que los evangélicos empiecen a repartirla.

–¿Cómo la repartirán?

–La Cartilla moral es un documento diseñado para las personas que no tienen principios y valores. Por eso la vamos a distribuir tocando puertas, casa por casa. También la distribuiremos en los 7 mil templos que Confraternice tiene en el país y además en nuestros eventos multitudinarios.

“Por lo pronto, ya estamos distribuyendo electrónicamente la cartilla a nuestros pastores encargados de estos templos. Pero también la estamos enviando a templos evangélicos de Estados Unidos, Guatemala y Venezuela. En esos países está teniendo buena recepción.”

–¿Pese a ser un documento del gobierno mexicano?

–Sí, porque la cartilla contiene valores universales que son válidos en cualquier país y en cualquier época, son valores como el respeto al prójimo, a la familia, a la patria o a la naturaleza.

–¿Aproximadamente cuántos evangélicos, de estos 7 mil templos de México, distribuirán casa por casa la cartilla?

–No lo sé. Es difícil hacer un cálculo, pero serán cientos de miles, pues estamos hablando del ejército de la Cuarta Transformación, mucho más nutrido que el Ejército mexicano.

Y para darle mayor difusión a estos valores morales que intenta difundir el gobierno federal, Farela le pidió personalmente a López Obrador –durante una reunión en Palacio Nacional, el pasado 21 de febrero– que las iglesias puedan tener concesiones de radio y televisión.

Amigo de AMLO

El presidente aceptó la petición del pastor. Le dio instrucciones a la Secretaría de Gobernación para que preparara una iniciativa de ley que luego entregará al Ejecutivo, para que éste la presente como suya ante el Congreso de la Unión, y así se aprueben estas concesiones de medios masivos, una reforma que la Iglesia católica lleva años pidiendo y no ha podido conseguir (Proceso 2213).

–¿La Secretaría de Gobernación ya tiene lista esa iniciativa referente a medios de comunicación? –se le pregunta a Farela.

–No sé qué tanto avance lleve la iniciativa. Gobernación seguramente mantiene al tanto al presidente. Yo muy pronto me voy a reunir nuevamente con Andrés Manuel. Le preguntaré al respecto. Pero su intención es que se modifique la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público para que nosotros podamos tener esas concesiones.

No conforme, ahora Farela está pidiendo otro cambio legislativo; reformar el Artículo 130 constitucional para que los ministros de culto puedan acceder a cargos de elección popular, y así llegar a ser alcaldes, gobernadores, diputados, senadores e incluso presidentes de la República.

Argumenta el pastor: “Lo único que pretendemos con esta reforma es que los ministros de culto tengan plenos derechos civiles y políticos, como cualquier otro ciudadano. Eso no atenta contra el Estado laico. El mismo Artículo primero constitucional habla de que todos los mexicanos somos iguales en derechos y obligaciones. ¿Por qué se nos restringe entonces nuestra actuación política? ¡Eso no debe ser!”

México ha firmado incluso –dice– varios tratados internacionales donde se les reconocen iguales derechos a los ministros de culto. Menciona la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Declaración sobre la Eliminación de Todas las Formas de Intolerancia y Discriminación.

Agrega: “Ya es tiempo de que respetemos los tratados internacionales. No es posible que en México tengamos tanto atraso respecto a otros países, donde los ministros de culto sí tienen plenos derechos políticos, como en Estados Unidos, Italia, Suecia, Dinamarca, Guatemala, Costa Rica, Uruguay o Paraguay. ¡No puede ser! En Estados Unidos, por ejemplo, un pastor, Jessie Jackson, llegó a contender por la Presidencia. Pero aquí todavía seguimos atrasadísimos en cuestión de derechos políticos”.

–¿Cómo presentará esta iniciativa para reformar el Artículo 130?

–La vamos a elaborar en Confraternice. Pero no iremos solos. Hay grupos y organizaciones que también están pidiendo derechos plenos para los ministros de culto, como el Partido Encuentro Social. Muy probablemente hable con su dirigente, Hugo Éric Flores, para obtener apoyos. Él incluso alguna vez me comentó que llegó a tener a un pastor como candidato a un cargo de elección. Hubo también una pastora integrante del Congreso Constituyente de la Ciudad de México. Y claro, después tendremos que hacer labor de cabildeo tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, pues reformar el 130 no será tarea fácil.

–¿Ya trató personalmente este asunto con López Obrador?

–Todavía no. Probablemente abordemos el tema en nuestra próxima reunión, la cual espero sea este mismo mes de agosto. Andrés Manuel está abierto a una mayor participación nuestra. Por ejemplo, le dio instrucciones a la Secretaría de Gobernación para que trabaje conjuntamente con las iglesias en problemas de carácter social. Y Gobernación ya modificó incluso su Reglamento Interior para formalizar esta colaboración.

Farela saca de su escritorio el Reglamento, y muestra su artículo 86, donde se estipula que Gobernación debe “proponer y coordinar estrategias colaborativas con las asociaciones religiosas, iglesias, agrupaciones y demás instituciones y organizaciones religiosas para que participen en proyectos de reconstrucción del tejido social y cultura de paz”.

“Las cosas han cambiado”

Farela recarga su espalda en el asiento, y sonriente, comenta: “Las cosas están cambiando mucho. En su conferencia mañanera del pasado 27 de junio, Andrés Manuel lanzó una convocatoria abierta a todas las Iglesias para que apoyen a su gobierno en la construcción de la paz y en la difusión de la Cartilla moral. Nosotros le tomamos la palabra”.

“Confraternice –prosigue– ya está participando en varios programas sociales como Jóvenes Transformando el Futuro, Jóvenes Escribiendo el Futuro, Programa Sembrando Vida, Programa Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad, Programa para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores y ahora se prepara para participar en el Banco del Bienestar.”

Comenta Farela: “Respecto a nuestra participación en el Banco del Bienestar, Andrés Manuel me acaba de pedir 5 mil espacios físicos en los puntos más apartados del país, donde no haya instituciones bancarias, para que nuestra gente instale ahí módulos y reparta tarjetas del bienestar”.

–¿Y Confraternice tiene esos 5 mil espacios?

–¡Claro! tenemos gente y espacios en los lugares más apartados: en la sierra, en las zonas rurales más marginadas y de difícil acceso. En eso no tenemos ningún problema. Nuestro ejército evangélico de la Cuarta Transformación está en todas partes.

–¿Y qué labores desempeña, por ejemplo, en los programas sociales para jóvenes?

–Primero detectamos a jóvenes que no estudian ni trabajan, y les decimos: “El gobierno federal tiene una beca para ti, de 3 mil 600 pesos mensuales”. Inclusive, tenemos contacto con empresarios que llegan a darles empleo. Trabajan de 5 a 8 horas diarias. La idea es que, en esa jornada laboral, se aparte un espacio de tiempo para instruirlos en la Cartilla moral, y así también enseñarles principios y valores.

A diferencia de los evangélicos, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) –el organismo cúpula de la jerarquía católica que aglutina a alrededor de 150 obispos del país– se niega a participar en estos programas sociales y en la distribución de la Cartilla moral, argumentando que debe guardarse distancia entre las iglesias y el Estado, para preservar el Estado laico.

El secretario general de la CEM, Alfonso Miranda Guardiola, hizo el siguiente deslinde: “Nosotros estamos tratando otros temas… nuestro trabajo, nuestros programas, son diferentes”, según publicó el semanario católico Desde la fe, en su edición del 10 de julio último.

Mientras que el rector de la Universidad Pontificia de México, el sacerdote Mario Ángel Flores –en declaraciones publicadas en esa misma edición–, señaló: “No quiero hablar de violación a las leyes, pero sí de una alteración de los márgenes de actuación, de colaboración en un Estado que no puede inmiscuirse en las actividades de las iglesias, ni ellas ser parte de las actividades de éste”.

Indicó que el actual servilismo de los evangélicos a la larga les puede afectar: “Imaginemos que este país entre en una grave crisis por toda la serie de decisiones equivocadas que estamos viendo… Cómo van a quedar también ellos, apoyando a un gobierno que va tomando decisiones erróneas”.

Mientras que el Centro Católico Multimedial, en un editorial publicado el pasado 14 de julio, aseguró que Confraternice –“brazo fuerte de AMLO para la difusión de su proyecto político moralizante”– ya se insertó en un “corporativismo de relaciones privilegiadas con el poder: medios de comunicación, ejercicio de la función pública, bloques legislativos, influencia electoral que garantiza la cohesión y disciplina del voto evangélico”.

Por su lado, la masonería mexicana, a través de la Gran Logia Valle de México, en un evento público realizado el jueves 1, le pidió a López Obrador que su Cartilla moral no la distribuyan los evangélicos, porque se vulnera el Estado laico.

“¿Por qué darle una herramienta de Estado a un ministro religioso? Para que éste vaya a tocar nuestras puertas y nos diga: ‘Aquí le traigo un mensaje del gobierno’. Eso no debe ser”, se quejó en ese evento el Gran Maestro Jorge Gaviño Ambriz.

Varias organizaciones sociales, como República Laica y Católicas por el Derecho a Decidir, vienen haciendo pronunciamientos similares. Y algunos analistas políticos, en los medios, consideran a Farela como el “gurú” y “consejero espiritual” de López Obrador, una especie de “capellán de la Cuarta Transformación”.

Ante tal andanada de ataques, Farela señala: “Estas denostaciones son producto de la mala fe de un grupo de académicos, investigadores y periodistas muy ruidosos. No quieren que los ministros de culto tengamos derechos iguales. Nos discriminan. Tienen un espíritu conservador; se estancaron en un jacobinismo de hace 150 años”.

–¿Y se considera usted el guía espiritual de López Obrador?

–Mire, no soy ni su guía espiritual ni su gurú, como se me achaca. Andrés Manuel y yo creemos en Jesucristo. Seguimos sus enseñanzas. Él es cristiano y yo también. De manera que simplemente somos hermanos en la fe.

Esta entrevista se publicó el 25 de agosto de 2019 en la edición 2234 de la revista Proceso

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