En migración Trump impuso sus prioridades

Despliegue de las fuerzas de defensa en la frontera. Foto: Alejandro Saldívar Despliegue de las fuerzas de defensa en la frontera. Foto: Alejandro Saldívar

La migración es uno de los rubros de gobierno en los que el presidente López Obrador no sólo no avanzó en sus metas originales, sino que retrocedió por presiones de la agresiva política de Donald Trump. El académico y excomisionado del INM Tonatiuh Guillén explica, en entrevista, cómo el discurso de la protección de derechos de las personas en tránsito quedó sepultado por una política de contención más radical que la de Felipe Calderón y la de Enrique Peña Nieto.

 CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Al cumplir con los términos de la “negociación forzada” que le impuso Washington para impedir el paso de los migrantes centroamericanos en México, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se convirtió en un “instrumento” en el proyecto de la “ultraderecha blanca y supremacista” que encabeza el presidente estadunidense Donald Trump, deplora Tonatiuh Guillén López, excomisionado del Instituto Nacional de Migración (INM).

En entrevista con Proceso, el académico sostiene que “en lo que va del siglo, es la primera vez que el aparato de contención migratoria adquiere estos niveles (…) No lo habíamos tenido ni con Felipe Calderón, quien endureció mucho la frontera sur, tampoco con Enrique Peña Nieto ni con Vicente Fox”.

El próximo 5 de septiembre se cumplirá el segundo plazo de 45 días que Trump dio a México para reducir “significativamente” la llegada de migrantes a su frontera, según el acuerdo que el canciller Marcelo Ebrard Casaubon firmó en nombre del gobierno mexicano el pasado 7 de junio en Washington.

“El resultado (del acuerdo) fue un giro en dos sentidos: uno interno, que consistió en una concentración de la política migratoria en el ámbito de la Cancillería, lo cual no había sucedido antes; y el otro consistió en la ampliación del aparato gubernamental dedicado a la contención migratoria, con la utilización de la Guardia Nacional y de la Policía Federal para que el flujo de personas fuese reducido a extensiones mínimas”, resume Guillén.

El exfuncionario y ahora investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo en la UNAM, renunció al INM el pasado 14 de junio, tres días después que AMLO oficializó, en su conferencia matutina, el paso de las riendas de la política migratoria a Ebrard.

“En los inicios de la inclusión de la Guardia Nacional –relata–, yo no estaba en condiciones de operar en ese esquema (…) Con este giro de prioridades hubo una necesidad urgente de un nuevo liderazgo en el INM, y así lo reconocí. Cuando la política migratoria empieza a ser conducida por la cancillería, hay un cambio, hay nuevos actores, hay nueva visión”.

(Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2235, ya en circulación)

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