“La Lagartera”: el proyecto que pudo no ser

La majestuosa "Lagartera" de Toledo. Foto: Tomada de /edificiopaseosantalucia.com La majestuosa "Lagartera" de Toledo. Foto: Tomada de /edificiopaseosantalucia.com

MONTERREY, N. L. (apro).- Los visitantes al Paseo Santa Lucía observan con curiosidad, asombro y sobrecogimiento la escultura monumental La Lagartera, del oaxaqueño Francisco Toledo.

Única de su tipo, la obra del recientemente fallecido artista plástico puede ser apreciada bajo la explanada del Museo de Historia Mexicana (MHM); es un lomo de lagarto tendido y lleno de escamas, elaborada con cerámica matizada de rojo.

Sus dimensiones impresionan: 24.5 metros de largo, 10 de ancho, 3 de alto. Su peso es de 18 toneladas. Se esperaba que fuera inaugurado durante el Fórum Universal de las Culturas Monterrey 2007 que inició el 20 de septiembre de ese año. Fue entregada hasta el 6 de agosto del 2018.

Aunque Toledo ha exhibido en varias plazas emblemáticas en el mundo, la ubicada en el centro de la esta ciudad es la única escultura urbana monumental que hizo.

El coleccionista de arte, Mauricio Fernández Garza, recuerda que la obra pudo no haberse hecho, pues el maestro oaxaqueño era un perfeccionista, y la versión original de su obra, hecha en una miniatura de unos 2 metros de largo, no era de su agrado.

Evoca Fernández Garza:

La Lagartera es la única de obra de su tipo que Toledo hizo en el mundo, es la única escultura urbana que realizó. Y él dijo que no pensaba hacer otra así. La original la tengo yo y de ahí sacamos la monumental, de cerámica. Y fue curioso, porque esa pieza estuvo a punto de quebrarla, porque no le gustaron los acabados.

“Pero total, la volvieron a fundir, y con los colores que resultó al final le gustó mucho y me llevó a verla desde que empezó a hacerla, en su forma original, es la que tengo. Y terminó aceptando que con esa pieza se hiciera la base para hacer la escultura monumental. Fue apoyada por el gobernador González Parás. Por supuesto que yo le pedí que la hiciera”.

Dice Fernández que esta obra fue la culminación de una petición que le hizo cuando nació su amistad, en 1978. Toledo exponía en Nueva York y coincidieron en una galería:

“Desde entonces yo lo estaba jorobando de que hiciéramos una pieza monumental por acá. Primero iba a hacer El Pájaro Pochote, y en alguna discusión que tuvimos lo fundió y aquí lo tengo chiquito, y luego decidió que no le gustaba para hacerlo monumental. Y así estuvimos hasta que finalmente se aprobó La Lagartera”.

Además de coleccionista, reconocido mecenas, Fernández conserva numerosas obras del fallecido escultor en su museo particular, La Milarca.

Explica que su pareja Aleida recientemente visitó a Toledo y le regaló un collar, y seis meses antes le había hecho otro de plata y oro, “pieza extraordinaria y única”.

El exalcalde panista del municipio de San Pedro y actualmente retirado de la política, recuerda que hace escasos días visitó al artista en Oaxaca y lo encontró deteriorado de salud. Incluso le ofreció asistencia con sus médicos particulares.

“Hemos perdido a uno de los grandes genios de la plástica mexicana contemporáneos. Amigo desde hace 41 años. Me da mucha tristeza esto porque hablé con él hace poco y lo fui a ver a Oaxaca, y estuve con él en su primera casa, en El Pochote, y me dijo que no se sentía bien”.

Se entristece el regiomontano:

“Entre comentarios le dije que, dependiendo de cómo se sintiera, y que si requería ayuda, yo tenía acá muchos doctores, pero ya no hablamos y simplemente se nos fue”.

La Lagartera fue una obra respaldada por el entonces gobernador de Nuevo León Natividad González Parás. Fue él quien gestionó el pago de medio millón de pesos, cantidad que, trascendió, el artista donó para obras sociales.

Quedó instalada como un islote permanentemente húmedo y enmohecido, bajo la explanada del Museo de Historia Mexicana, y luce como una obra que marca el inicio del recorrido sobre el paseo acuático Santa Lucía, construido para el Fórum.

La Lagartera fue descrita entonces como una pieza de forma rectangular que representa el lomo de un lagarto en altorrelieve, sobre el que se aprecia el recorrido de otros lagartos de diversos tamaños sobre la superficie de escamas, entre las que se ven emerger, para el ojo atento, ranas, cangrejos, tortugas y peces variados.

Está elaborada con resina, arena y fibra de vidrio y es sostenida por una estructura de varillas de acero colocadas de manera vertical. Su creación duró  más de un año.

De acuerdo al autor, la obra es inspirada de pasajes de su niñez, cuando vivía cerca del estado de Veracruz.

Para conmemorar el 25 aniversario del MHM, el gobierno estatal rehabilitará su explanada y reconstruirá su parte baja: los andadores cambiarán escaleras por rampas panorámicas, para que el visitante acceda con mayor facilidad a La Lagartera.

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