Condenan a 50 años de prisión al empresario Martín Alberto Medina Sonda por el feminicidio de su exesposa

Ema Gabriela Molina Canto fue asesinada de 17 puñaladas el 27 de marzo de 2017. Foto: Especial Ema Gabriela Molina Canto fue asesinada de 17 puñaladas el 27 de marzo de 2017. Foto: Especial

MÉRIDA, Yuc. (apro).- El Tribunal 1º de Enjuiciamiento del Poder Judicial de Yucatán condenó a 50 años de prisión al empresario Martín Alberto Medina Sonda, por la autoría intelectual del feminicidio agravado contra su exesposa Ema Gabriela Molina Canto, perpetrado el 27 de marzo de 2017.

Su cómplice Juan Ramón Moreno Hernández y/o Ricardo González Monroy y/o Freddy García Ramírez, “El Cachorro”, coautor intelectual del crimen, recibió una pena de 35 años de cárcel por el delito de homicidio calificado.

Medina Sonda, de 47 años de edad, recibió la pena máxima para el delito de feminicidio agravado. En el caso de “El Cachorro”, la más alta penalidad con que se castiga el homicidio calificado es de 40 años, pero él obtuvo cinco menos.

El exesposo de Ema Gabriela cumple otra condena de 12 años y medio de cárcel en la prisión de Tabasco por lavado de dinero, por lo que su nueva pena, una vez que quede firme, comenzará a correr en cuanto compurgue la primera.

En la audiencia de hoy, que tuvo lugar en la sala 8 del Centro de Justicia Oral de Mérida (CJOM), el Tribunal –conformado por los jueces Fabiola Rodríguez Zurita, presidenta; Níger Desiderio Pool Cab, relator, e Ileana Georgina Domínguez Zapata– determinó “de forma justa, prudente y equitativa” las penas que impuso a los coacusados.

Se explicó que la pena de Medina Sonda, posgraduado en Contaduría Pública, se agravó porque, teniendo el nivel educativo y económico, violó deliberadamente las normas, y ni estar en una celda fue obstáculo para organizar el asesinato de su exesposa.

De acuerdo con el fallo, el sentenciado no dio valor a las vidas de la víctima directa y las de sus hijos, pues la mandó matar en la vivienda que compartía con los menores, a quienes puso en peligro, además de que les hizo presenciar el crimen.

Además, los jueces establecieron que de forma conjunta, mancomunada y solidaria, Medina Sonda, “El Cachorro” y los dos autores materiales, Óscar Miguel López Tobilla y Jonathan Mézquita Ávalos –estos dos sentenciados a 46 y 43 años de prisión, respectivamente– deberán pagar 8 millones 611 mil 758 pesos como reparación del daño a las víctimas indirectas.

El juicio contra Medina Sonda y “El Cachorro” inició en marzo de 2017, pero debido a una serie de amparos promovidos tanto por la defensa como por la fiscalía, la etapa intermedia se aplazó hasta el 7 de agosto, y el pasado viernes 6 ambos imputados fueron declarados culpables.

Ema Gabriela, cuya tragedia se convirtió en estandarte de la lucha contra la violencia de género y el feminicidio en Yucatán, fue asesinada de 11 puñaladas el 27 de marzo de 2017 a las puertas de su casa, en el fraccionamiento San Luis de esta ciudad, por los sicarios tabasqueños López Tobilla y Mézquita Ávalos.

Ambos recibirían 60 mil pesos por el “trabajo” para el fueron reclutados por “El Cachorro”. Desde la prisión donde está recluido, Medina Sonda planeó el asesinato de su exesposa, a quien durante 16 años atormentó.

Martín Alberto Medina Sonda fue socio de José Manuel Saiz Pineda, tesorero de Tabasco en el gobierno de Andrés Granier Melo.

Posgraduado en Contaduría Pública, Medina Sonda cayó en desgracia por el caso Granier. Fue detenido en Cancún, Quintana Roo, y recluido en una cárcel de Tabasco, donde fue condenado a 12 años y seis meses de prisión por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Desde la prisión tabasqueña fue presentado vía teleconferencia a las audiencias del juicio que se le siguió en Yucatán, y contó con un equipo de seis abogados defensores, uno en Tabasco y cinco en Mérida.

En próxima audiencia, programada para el próximo viernes 20, se leerá y explicará la sentencia, tal como lo establece el Código Nacional de Procedimientos Penales (CNPP) vigente.

Ligia Canto Lugo, madre de Ema Gabriela, comentó que la sentencia es “relativamente justa, sólo un paliativo; justo sería que me traigan de vuelta a mi hija”, soltó.

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