En Oaxaca, “Nuevos Dioses desde el México Antiguo”, del artista zapoteco Demián Flores

El artista zapoteco Demián Flores. Foto: demianflores.com El artista zapoteco Demián Flores. Foto: demianflores.com

OAXACA, Oax. (apro).- Con 22 piezas de cerámica policromada, el artista zapoteco Demián Flores inaugurará este sábado 14 su exposición “Nuevos Dioses desde el México Antiguo”, en el Museo de Arte Prehispánico de México Rufino Tamayo.

Dolido aún por la muerte del artista y humanista Francisco Toledo, su pupilo en las artes, Demián Flores, confiesa: “Dudamos en inaugurar la exposición, pero luego pensamos que el mejor homenaje que le podemos hacer al maestro es seguir trabajando y haciendo lo que al él le gustaba”.

De acuerdo con el artista, nacido en Juchitán de Zaragoza, en 1971, el arte “es un espejo de lo que uno es, y en mi caso es el de una persona que abreva dos mundos: por un lado, la parte juchiteca, con toda la cultura zapoteca, tradiciones, nuestra memoria, recuerdos y sueños, y por el otro lado, vivir muchos años en la Ciudad de México e incorporarme a otra cultura”.

Demián Flores, quien ha incursionado en disciplinas como pintura, artes gráficas, dibujo y serigrafía, destaca que en él hay “un cruce, como una especie de un mestizo contemporáneo, y eso intento reflejarlo en estas piezas que realicé en un periodo de tres años”.

En entrevista, reconoce que su referente en las obras fueron las cerámicas de la colección de Tamayo que se encuentran en las salas del museo, “y luego te encuentras con piezas híbridas que tienen un diálogo directo con las piezas prehispánicas”.

Añade: “Yo vengo realizando este tipo de series desde 2012, cuando hice la primera entrega en el Museo Nacional de Arte. Ahí, en aquel año, me invitaron a hacer un diálogo con una sala del siglo XIX, donde alberga cuadros que intentan representar episodios de la conquista mexicana”.

Era justo esa idea de construcción, de ese imaginario que se dio, entonces “hice una serie de cerámicas, de crear ese diálogo de simulación, por eso hice esas figuras que en ese momento eran distintas, que nos remitían a ese pasado prehispánico, pero se incorporaban nuevos referentes, de tal manera que parecieran recién salidas de un entierro prehispánico y contemporáneo.

“Ahí jugaba con la idea de representación, de hacer formas híbridas, con conceptos duales, que permitieran justo al espectador tener ese choque de encontrar formas inconexas y tenerlas en un mismo objeto”.

Una segunda serie –abunda– fue más chica, y una de las piezas fue adquirida por el British Museum de Inglaterra para su colección, porque a ellos les interesó el choque de una pieza contemporánea con nuestra historia.

Y esta, dice, es la tercera entrega, con 22 cerámicas trabajadas en la Ciudad de México, realizada en tres 3 años.

En la exposición, que se inaugurará este sábado a las 12 horas en el Museo de Arte Prehispánico de México Rufino Tamayo y permanecerá durante cuatro meses, “nos interesa que la gente visite las salas y luego salgan al corredor y tengan esta relación con piezas híbridas, piezas que intentan hablar sobre el pasado, pero también de la actualidad”, señala el artista.

Estas piezas, agrega, son como “nuevos dioses paganos que tienen incorporados diferentes símbolos, referentes históricos, entonces podemos hacer una lectura un poco sobre la tradición y cómo intenta crear un mundo paralelo que permita ver una realidad desde otro lugar”.

En síntesis, son obras recientes y hechas en relación con la colección Tamayo, que es una de las más impresionantes que existen en el país. “Y yo el diálogo que hago con esas piezas es retomar esos símbolos, pero también desde el ojo del maestro Tamayo”.

–¿Qué símbolos emplea?

–Son cerámicas que tienen un trasfondo ideológico, pero que no intenta darle al público ese referente inmediato, sino que busca que cada espectador descubra o haga sus propias preguntas, porque el arte es eso: que se hagan sus propias preguntas.

Una de sus obras, detalla, es un ídolo que agarra al campesino con las manos y el campesino tiene un cráneo. “Ahí hablo de la muerte del campo, porque trae un campesino, y además trae una especie de diablo, como algo que tiene que ver con el inframundo, y es como que trae la muerte del campo en la mano”.

–Cuando habla de un trasfondo ideológico, ¿a qué se refiere?

–Mi trabajo parte de la idea de la reflexión sobre la memoria, la identidad, el territorio, es como una idea fronteriza donde siempre existe un diálogo con otro, donde siempre lo puro es trastocado. Me interesa hablar de la idea del que emigra y que sufre esa transformación, que también transforma y modifica las culturas regionales.

“Sí, hay como una idea ideológica de denuncia y de reflexión en cuanto a una realidad, porque yo siempre he creído que el arte es un espejo de lo que uno es (…) y nuestro país está construido en sentido multicultural con nuestras 68 lenguas, más el español, y yo hablo un poco de esto, por eso a estas piezas se les incorpora esos referentes que tienen que ver con esas diferentes formas culturales”.

Y el título de la exposición, sostiene, “es un guiño, justo es crear estos nuevos ídolos cuyo referente es nuestro pasado prehispánico. Quisimos darle una idea de dioses paganos, no católicos, ni siquiera dioses, sino personajes a los que les damos una especie de carga simbólica, fue un juego”.

–¿Dualidad?

–Al final para mí el arte es una forma de autoconocimiento, de ahí vienen las preguntas. Las preguntas que hago tienen que ver con entenderme a mí, y a partir de ese autoconocimiento intentar abrirlas en un espacio visual.

“Si hay un cordón que junta o teje todo mi trabajo al cabo de los años tiene que ver con la dualidad, siempre busco esa idea de la frontera donde siempre hay el otro, siempre he buscado, por eso tengo un gusto muy grande a la gráfica, al blanco y al negro, lo artesanal con lo industrial, el campo con la ciudad, están estos dioses que no son dioses. Alguien que viene de Juchitán, que se fue a vivir a México, que viene de lo rural y tiene lo citadino, creo que eso permea en las piezas y la propia vida”, finaliza.

Según el curador de la exposición y crítico de arte Fernando Gálvez de Aguinaga, en la obra de Demián Flores hay figuras icónicas de los dioses prehispánicos, que se encuentran en el museo Rufino Tamayo y se empiezan a transfigurar cuando aparecen los españoles, hasta transformarse con nuevos rostros y símbolos que nos reafirman como una cultura híbrida, sincrética y mestiza.

En el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), el artista zapoteco también presenta su exposición “América. Visiones nuevas desde el viejo mundo”.

A lo largo de su carrera, Demián Flores ha tenido diferentes becas y residencias artísticas, entre ellas el premio de artista en residencia de la Fundación Mex/Am Vermont Studio Center (2004); la beca de residencia del gobierno de Francia y México en la Cité des Arts, París, Francia (2002); beca de residencia Visiting Arts/Arts Council/Universidad de Essex en el London Print Studio (2004); beca Jóvenes Creadores del FONCA (1999-1995); beca Pollock Krasner Foundation, New York (2006); beca del Sistema Nacional de Creadores del FONCA (2010-2013); beca de residencia Chelsea College of Arts, University of the Arts, Londres, Inglaterra (2016), y Proyecto Bi, Fundación BBVA Bancomer (2017).

El fundador-director del Centro Cultural La Curtiduría, un centro de producción y creación artística en la ciudad de Oaxaca, ha exhibido en multitud de galerías, museos e instituciones en América y Europa, entre ellos: Essex Colection of Latin American, UK (2004); USC Fisher Museum of Art, CA, Estados Unidos (2006); Centro Cultural Banco do Brasil, Río de Janeiro, Brasil (2006); Casa de las Américas de La Habana, Cuba (1997); Museo del Caribe, Barranquilla, y Museo de Arte de Tolima, en Colombia (2011); Fundación Goya Fuendetodos, España (2012); Museo de Arte Contemporáneo de Goiás del Centro Cultural Oscar Niemeyer y Galería Fayga Ostrower, Funarte, en Brasil (2014); Padrão dos Descobrimentos, Lisboa, y Sala Josep Renau.

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