Caifanes dedican concierto a los estudiantes de Ayotzinapa

Caifanes en el Auditorio Nacional. Fotos: Cortesía César Vicuña / OCESA Caifanes en el Auditorio Nacional. Fotos: Cortesía César Vicuña / OCESA

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Dedicado a los 43 estudiantes de Ayotzinapa, las personas desaparecidas, los feminicidios, las protestas sociales y en especial a los niños como los próximos artífices del cambio revolucionario de nuestro país, el grupo de rock Caifanes ofrendó el último de dos shows en el Auditorio Nacional, previo a los festejos patrios del 15 de septiembre.

Con el idilio de un mejor México, a eso de las 20:30 horas la pantalla monumental al fondo del escenario desplegó para la apertura aquella frase memorable del poeta alemán Bertolt Brecht (1898-1956), a manera de Silvio Rodríguez en “Sueño con serpientes”:

 Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.

Caifanes en el Auditorio Nacional. Fotos: Cortesía César Vicuña / OCESA
Caifanes en el Auditorio Nacional. Fotos: Cortesía César Vicuña / OCESA

Bajo esa mística contestataria emergían Saúl Hernández, Sabo Romo, Alfonso André, Diego Herrera y Rodrigo Baills, rasgando rápidamente “Antes de que nos olviden”, al tiempo que se cubría de un collage de consignas en diversas marchas de protesta política y social. Un arranque catártico como suele caracterizarlos y siendo correspondidos fielmente con los gritos ensordecedores de los 10 mil que lograron nuevamente el lleno total. Ataviado de negro, el espigado vocalista de 55 años de edad clamó en evocación de Alex Lora:

“¡Raza, el aplauso es tuyo! Tu eres el espectáculo más grande, nosotros un pretexto nada más para provocar tu fuerza, tu furia, tu libertad”.

Emotivos berridos le manifestaron a Hernández que entonó “Hasta morir” y “Nada”, así como las clásicas “La célula que explota” y “La vida no es eterna”, un banquete de éxitos de principio a fin. Previamente a “Piedra”, el rockero sermoneó a la audiencia con un llamado a poner un alto al uso de las drogas:

“Con este problema que estamos teniendo de las drogas, los cárteles, las muertes, hay una solución que muchos me van a chiflar, me van a mentar la madre. Pero acuérdate que cuando te das un ‘pase’ ya se murieron 20 personas o 30, que hay una fosa con 50 personas desaparecidas. Hay una voluntad y es no consumir”.

Resonaron los aplausos de aprobación escuchándose al fondo el sollozo de una fan: “¡Saúl te amo!”, continuando el recital que gozó de una producción atmosférica de luces multicolores, compartiendo entre los distintos cortes algunos versos y pensamientos de Juan Rulfo, Alí Chumacero, Eduardo Galeano y Frida Kahlo.

Los acordes de “Ayer me dijo un ave” daban paso para que el vocal expresara su orgullo hacia la fanaticada de niños y jóvenes, lográndose ver a algunos maquillados del rostro con los colores verde, blanco y rojo de nuestro lábaro patrio cual “noche mexicana”, siendo un festín que caló a las nuevas generaciones de Caifanes.

“Esta canción la dedicamos a los pequeños gigantes, ellos son la salvación de la humanidad”, remarcó Saúl. De reciente creación tocaron el sencillo “Heridos”, para aderezar con las de antaño que los ha mantenido en aceptación durante más de 30 años, como “Cuéntame tu vida”, “Miedo” y “No dejes que…”.

Caifanes en el Auditorio Nacional. Fotos: Cortesía César Vicuña / OCESA
Caifanes en el Auditorio Nacional. Fotos: Cortesía César Vicuña / OCESA

Al igual que a finales de siglo, los “nuevos” Caifanes extasiaron a los reunidos en su mayoría pasados de los 40 años, acompañados muchos de ellos de sus alegres familias rockeras quienes corearon toda la noche cada tema como “Aviéntame”, “Afuera” y “Perdí mi ojo de venado”.

Con una fórmula que los ha llevado a considerarlos como una de las bandas más importantes y queridas en la historia del rock hecho en México, cada músico hizo gala de su calidad. Adorado en devoción se rindieron a Saúl, bien querido y aclamado resultó Sabo, a la par que Alfonso y Diego, sin faltar Rodrigo, quien con su estilo hizo rugir la guitarra como el más reciente Caifán.

“Nos vamos juntos” avizoró el encore para sonar “Mátenme porque me muero” y “Nubes”, poniéndole sello dorado con “Viento” y la guapachosa “La negra Tomasa”. Los Caifanes complacieron como es costumbre a sus seguidores que ahora traspasan las edades, dando una buena dosis de rock previo a la fiesta de Independencia de México. Absolutamente contentos y agradecidos Hernández, André, Romo, Herrera y Baills partieron cuando el reloj marcaba las 22:30 mientras su gente salía con un patriótico calentón rocker.

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