El celibato, tema clave en el Sínodo de la Amazonia

El papa Francisco. Foto: Andrew Medichini El papa Francisco. Foto: Andrew Medichini

A partir del 6 de octubre y durante tres semanas se efectuará en Roma el Sínodo de Obispos para la Región Panamazónica, cuyo tema central será –según el documento preparatorio Instrumentum laboris, elaborado por el Vaticano para ese encuentro– el celibato, uno de los asuntos que más dividen a la Iglesia católica y sobre el cual el Papa Francisco ha mostrado una posición ambigua durante sus seis años de pontificado.

ROMA (Proceso).- En sus seis años de pontificado, el Papa Francisco no ha rehuido el debate sobre el celibato, uno de los temas tabú que enfrenta la Iglesia católica. En algunas entrevistas ha dejado entrever su oposición a modificar la tradición clerical; en otras, ha mostrado su apertura.

Hace nueve meses, durante su viaje de regreso de Panamá, expresó: “Mi decisión es: el celibato opcional antes del diaconato, no. Es una cosa mía, personal, yo no lo haré”. Y añadió: “Los teólogos deben estudiar (el tema porque) en la historia de la Iglesia esto se ha dado”. Esas frases resumen la enmarañada situación por la que atraviesa actualmente la Iglesia.

Antes, en mayo de 2014, respondió a un grupo de 26 mujeres casadas con curas que le escribieron una carta para pedirle una revisión de la disciplina, Francisco respondió: La soltería de los sacerdotes “no es un dogma de fe en el seno de la Iglesia católica”; “la puerta está siempre abierta para tratar el tema”.

Y en febrero de 2015, en un acto en la Sala Nervi en el Vaticano, al revelar que meses antes había recibido a un grupo de cinco antiguos curas apartados del sacerdocio por haber mantenido una relación con una mujer, exclamó: “El problema está presente en la agenda”.

Hasta ahora el panorama más bien se ha complicado. Casos como el del cura Javier Salinas, antiguo obispo de Mallorca, España, causaron mucho ruido. A principios de septiembre de 2016 fue separado de su cargo tras descubrirse su relación con su secretaria. Su sucesor, Sebastià Taltavull Anglada, declaró al iniciar su gestión que el Vaticano debería empezar a repensar el celibato.

Hombres de probada fe

Una novedad podría llegar ahora desde la Amazonia. El Papa Francisco convocó al Sínodo de Obispos para la Región Panamazónica, del 6 al 27 de octubre, una cita que se celebrará en Roma y en la que se abordarán diversos problemas que afectan a esta extensa zona de América Latina altamente poblada por pueblos originarios, entre ellos el aislamiento de comunidades que apenas alcanzan a ver a sacerdotes unas pocas veces al año.

El anuncio fue hecho a mitad de junio pasado, cuando por primera vez el Vaticano difundió el llamado Instrumentum laboris, el documento preparatorio de la reunión que suele elaborarse a partir de las opiniones de las conferencias episcopales y que sirve para orientar los temas a debatir durante los sínodos.

En ese texto se pide que, para las zonas más remotas de la Amazonia, “se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque ya tengan una familia constituida y estable”.

El documento introduce un viejo planteamiento: el de la posible ordenación de los viri probati, la fórmula en latín para definir a hombres de probada fe. Una práctica que se remonta al cristianismo de los orígenes y que fue sacada del cajón del olvido por el Concilio Vaticano II, la gran reunión reformadora de la década de los sesenta del siglo XX, sin que por ello se haya llegado a una solución definitiva alguna.

“El 70% de las comunidades de la región no tiene un acceso regular a la misa dominical”, justificó Mauricio da Silva Jardim, director de Obras Misionales Pontificias de Brasil. “La ausencia de la eucaristía en las comunidades amazónicas es un gran límite, porque la Iglesia es fundamental y necesaria para desarrollar una comunidad fiel a Jesucristo”, añadió el cardenal brasileño Cláudio Hummes, amigo del Papa Francisco y desde hace tiempo uno de los principales promotores de la reforma en cuestión.

En este clima, el resultado de la divulgación de la propuesta fue la reactivación de ese sector que se opone a toda reforma de Francisco, quien de inmediato lanzó el grito al cielo. Desde entonces, el debate se volvió incendiario, fuera y dentro del Vaticano, como subrayan los analistas.

“El frente tradicionalista está criticando mucho esta apertura”, coincide el vaticanista Salvatore Cernuzio.

“Y esto a pesar de que el Papa hasta la fecha no ha mostrado particular entusiasmo por esta cuestión. La verdad es que los conservadores temen que, si se permitiese esta práctica en algunos territorios, eso podría dar lugar a que otros quieran seguir su ejemplo. Por ejemplo, los obispos alemanes, muchos de los cuales ven con buenos ojos que se acabe con el celibato”, explica Cernuzio a Proceso.

Entre los más acérrimos críticos de la propuesta se situó el cardenal George Pell, de Australia, quien, pese a estar recluido desde principios de año en una prisión en su país por un caso de pederastia, llegó a permitir la divulgación de una carta suya escrita en agosto pasado en la que critica abiertamente el Instrumentum laboris del Sínodo de la Amazonia.

“Estamos muy preocupados por este documento”, escribió Pell, de acuerdo con la carta divulgada por grupos cercanos a él y cuya autenticidad fue confirmada por la página especializada en información vaticana Vatican Insider.

“En ninguna parte la Iglesia se puede permitir que haya confusión ni enseñanzas contrarias o que dañen la tradición apostólica”, abundó el purpurado, antiguo tesorero y exnúmero tres del Vaticano.

No obstante, Pell no ha sido el único que se ha pronunciado de esta manera. También lo hicieron otros influyentes representantes de esta ala de la Iglesia católica, como el cardenal Gerhard Muller, prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe hasta 2017.

“(El Instrumentum laboris) fue escrito por un grupo de descendientes de alemanes y no por personas que viven ahí –criticó Muller–. No todas las ideas (del documento) están en sintonía con los elementos de base de la teología católica.”

En esta misma línea, el actual prefecto de la Congregación para el Culto Divino del Vaticano y habitual detractor de Francisco, el cardenal guineano Robert Sarah, resaltó su crítica. “El proyecto para separar el celibato del sacerdocio ordenando a los hombres casados por ‘razones pastorales o por ciertas necesidades’, como se argumenta, conduce a graves consecuencias y a una ruptura definitiva con la tradición apostólica”, denunció. “Entonces estableceríamos un sacerdocio según los criterios humanos, pero no continuaríamos el sacerdocio de Cristo: obediente, pobre y casto”, agregó Sarah, conocido por sus posiciones ultraconservadoras sobre diversos temas.

Alemanes

Si la presión de los desfavorables a cambios fue constante en estos años, también lo fue la de los favorables. Además de Hummes, otros que se han expresado en esta dirección han sido los teólogos y cardenales alemanes Walter Kasper y Reinhard Marx, un estrecho colaborador del Papa.

“Si los obispos acordaran por mutuo acuerdo ordenar a hombres casados –los viri probati–, opino que el Papa lo aceptará”, dijo el purpurado en meses pasados. “El celibato no es un dogma, no es una práctica inalterable”, insistió. “Algunas tradiciones pueden evolucionar. No debemos tener miedo”, dijo Marx, en marzo pasado, en una intervención que fue luego publicada en la web de los obispos alemanes, katholisch.de.

“Será uno de los temas más importantes del Sínodo, junto con la explotación que sufren los indígenas de parte de las multinacionales”, señala Vittorio Bellavite, coordinador en Italia de la red progresista Somos Iglesia.

“Todavía hay enormes presiones de la oposición conservadora para que esta reforma no se apruebe, pero también para que sí ocurra. Esto es una novedad.

“El argumento central es que la Amazonia es un territorio inmenso que es atendido por un número insuficiente de sacerdotes, por lo que en la realidad ya hay laicos que ejercen funciones sacerdotales en las comunidades. Eso, claro, puede dar lugar a que también otros tengan finalmente justicia”, concluye el activista.

Los ya casados

No obstante, la realidad es que no todos los sacerdotes casados se han visto obligados a dejar el sacerdocio. En la actualidad también hay sacerdotes casados de confesiones en comunión con Roma que ejercen su ministerio con la abierta aprobación del Vaticano y de la Iglesia.

Aunque no hay cifras oficiales, las organizaciones de sacerdotes casados estiman que en el mundo hay unos 100 mil sacerdotes casados (unos 414 mil son los censados por el Anuario Pontificio Vaticano), algunos de los cuales ejercen sus funciones pues fueron autorizados a hacerlo.

Se trata de los ortodoxos de rito latino, en comunión con Roma, que pueden casarse antes de ser ordenados, aunque si lo hacen no llegarán nunca al cargo de obispos. Están los greco-católicos (también llamados uniatas) afincados especialmente en el este de Europa, en particular en Ucrania y Polonia, que también gozan de este privilegio, según también reforzó el Código Canónico de las Iglesias orientales de 1990 (cuando, tras la caída del Muro de Berlín la Iglesia descubrió que en esos territorios excomunistas quedaban pocos sacerdotes y casi todos casados).

Y, asimismo, forma parte de este grupo un ala de los anglicanos que se salieron de la rama principal cuando sus cúpulas empezaron a reconocer a los sacerdotes homosexuales y el sacerdocio para las mujeres. Estos, de hecho, han sido unos de los últimos en ingresar en el colectivo de los curas casados.

Ocurrió bajo el pontificado de Benedicto XVI, quien en 2009 autorizó –el documento se llamó Anglicanorum coetibus– su ingreso con sus mujeres e hijos entre los grupos de cristianos afines a Roma, al crear para ellos una diócesis especial sin territorio. Un acceso que fue permitido para conservar “elementos del patrimonio espiritual y litúrgico anglicano”, según se escribió.

En ese texto, incluso fueron previstos los pasos a seguir. “En consideración de la tradición y de la experiencia eclesial anglicana de admisión de hombres casados para la ordenación presbiterial en el ordinariato, al cabo de un proceso de discernimiento sobre los criterios objetivos y de acuerdo con las necesidades del ordinariato”, fue detallado, como modalidad de acceso de los sacerdotes casados de esta confesión cristiana.

Con esto como base, muchos sacerdotes casados de todo el mundo han continuado la batalla para llevar adelante sus reivindicaciones, apoyándose en asociaciones creadas ad hoc para promover sus causas o cercanas a las corrientes más progresistas de la Iglesia. Algunas de ellas son Somos Iglesia, la Asociación Alemana de Curas Casados, la italiana Vocatio y el Movimiento para el Celibato Opcional.

Este reportaje se publicó el 15 de septiembre de 2019 en la edición 2237 de la revista Proceso.

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