Trasladarán a reos del pabellón siquiátrico de Topo Chico a Cadereyta

Penal de Topo Chico. Foto: Víctor Hugo Valdivia Penal de Topo Chico. Foto: Víctor Hugo Valdivia

MONTERREY, N.L. (apro).– Los 64 internos del pabellón siquiátrico que se encuentran en el Penal del Topo Chico serán trasladados al área especializada recientemente acondicionada en el centro de reinserción social de Cadereyta.

Una fuente penitenciaria informó que, del total de internos, hay 16 con afectaciones graves que serán atendidos con más eficiencia en el que será su nuevo destino, después de que cierre el viejo penal el próximo lunes 30 de septiembre.

El espacio que les espera en la penitenciaría de Cadereyta, ubicado 30 kilómetros al oriente de la capital, se denomina Unirex y ahí están disponibles los medicamentos que requieren todos los internos con afectaciones mentales, señaló la fuente, que comentó que desde la semana pasada comenzaron a hacerse los primeros movimientos de las personas privadas de la libertad (PPL).

 

“Pabelokoz”

Un recorrido realizado por Apro en el interior del Penal del Topo Chico muestra que el área siquiátrica ya es insuficiente y que los presos conviven en espacios reducidos.

El edificio que los alberga se encuentra en la esquina norponiente, la más apartada del resto de la población, que es de 2 mil 763 internos.

Los del siquiátrico están tan alejados de los demás patios y áreas comunes, que son prácticamente ignorados por el resto de sus compañeros.

En este conjunto de celdas se encuentran internos vestidos con el uniforme reglamentario –playera blanca y pants gris– y son vigilados por guardias desarmados, aunque la verdadera disciplina la ponen ellos mismos con una forma eficiente de auto organización.

En la entrada hay un recibidor en el que un interno funge como anfitrión, dándole la bienvenida a las visitas. En ese mismo espacio hay un enorme aparato de aire acondicionado antiguo, sin cubiertas, que muestra sus aspas y que ocupa, a la altura de las personas, la mitad del pasillo de entrada, por lo que es necesario rodearlo.

Tras la única puerta de entrada y salida se extienden a los lados los pasillos en los que están las celdas, que se cierran a las 21:00 horas. En la que está enfrente del ingreso se observa el mensaje “pabelokoz”, escrito con estilizadas letras de cholo. Los directivos del penal que acompañan el recorrido saludan y preguntan cómo se encuentran.

El que parece el líder responde que no hay novedad y reporta que están preparándose para tomar una ducha. Algunos de los internos caminan con un gesto que denota desorientación.

El directivo advierte a las visitas que pueden pasar, pero no hasta las últimas celdas, pues ahí está uno de los internos más agresivos. Cuando alguien está al alcance de su mano lo jala.

Explica que, aunque ahí son bien atendidos por médicos especializados e incluso se les permite acudir a nosocomios externos, en la Unirex recibirán las terapias que necesitan para cumplir sus condenas mientras sanan.

El penal del Topo Chico cerrará sus puertas al final del mes luego de 76 años de funcionamiento. En el lugar será acondicionado el Archivo General del Estado y será construido un parque público.

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