José María Yázpik, ahora director de cine

José María Yázpik. Foto Especial José María Yázpik. Foto Especial

“Echar carrilla” –expresión de jocosidad norteña de burla del prójimo sin agredirlo directamente– es un elemento del humor negro característico en Polvo, la cinta ubicada en Baja California Sur que marca el debut como director y guionista del actor José María Yázpik. Además, personifica en ella al Chato. Entrevistado por Proceso con la actriz regiomontana Mariana Treviño, ahondan en esta historia de nostalgia y comedia social, donde actúan también Angélica Aragón, Joaquín Cosío y Jesús Ochoa.     

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- De amplia trayectoria en la actuación, el mexicano José María Yázpik se involucra ahora por completo en la comedia de humor negro Polvo, como escritor, director e intérprete. Y argumenta:

“Polvo es una historia personal, de nostalgia; porque al asistir a San Ignacio, Mulegé, Baja California Sur, con mi hermano y mi papá para ver a nuestra familia, advertimos con tristeza su situación. Desde el principio se pensó que fuera una comedia que se basara en la reacción de los personajes, en lo absurdo de las situaciones, para poder realizar la crítica, sin subirnos a ese carro de que el mundo se está yendo al carajo.”

Polvo estrenará bajo la distribución de Diamond Films el próximo 25 de octubre, compitiendo en la sección de Largometraje Mexicano durante la 17 edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), a efectuarse del 18 al 27 de octubre del presente año. Respecto a que la cinta formará parte de este encuentro fílmico internacional, el protagonista del personaje de Amado Carrillo Fuentes en la serie Narcos, señala con regocijo:

“Estoy muy contento y honrado. Morelia es un festival que quiero mucho. Me llena de orgullo y satisfacción el que mi ópera prima tenga a Morelia como escenario para su estreno.”

En el largometraje se ve al Chato, quien dejó su pueblo San Ignacio, “ubicado en medio de la nada”, para ser actor de Hollywood. Diez años después, en 1982, “caen del cielo” en ese poblado paquetes de cocaína tras un accidente aéreo, por lo cual el Chato es encomendado por la mafia de Tijuana para recuperar la droga, a sabiendas de que si fracasa, todos los habitantes de San Ignacio correrán peligro. Pero al regresar al terruño, él se reencuentra con su ex novia, amigo y el hijo que no sabía que tenía.

Además de él (quien interpreta al Chato), el elenco lo integran Adrián Vázquez, Joaquín Cosío, Jesús Ochoa, Carlos Olalla, Mariana Treviño, Carlos Valencia, y Angélica Aragón, entre otros. Se le pregunta a Yázpik qué lo impulsó a crear una historia así, y explica:

“Al ver la situación de San Ignacio, donde viví muchas cosas maravillosas en mi infancia y adolescencia, decidimos hacer algo por el pueblo, aunque no sabíamos exactamente qué. Años después, un amigo nos narró la anécdota de que en un pueblo colombiano cayeron paquetes de droga y llegó el narco y los mató a todos, entonces decidimos abordar ese relato para empezar a trabajar el guion.”

El artista de las películas Las oscuras primaveras, de Ernesto Contreras; Colosio: El asesinato, de Carlos Bolado; El atentado, de Jorge Fons; Abel, de Diego Luna, y Las vueltas del citrillo, de Felipe Cazals, empezó a coescribir el texto fílmico de Polvo con Alejandro Ricaño, quien estructuró la primera parte. Luego, Yázpik lo pulió alrededor de tres y medio años más.

“Una vez trabajado el guion, yo no quería dirigir. No era mi intensión; pero a la hora de pensar quién lo podría filmar, llegamos a la conclusión de que debía ser yo, porque era una historia muy personal que sucedía en el pueblo de mi familia, y correspondía que fuera mi visión y no la de otra persona. No porque quisiera desde un principio abarcar todas estas áreas, simplemente así se fue dando así por la necesidad del proyecto mismo”, rememora ante la mirada de Treviño, quien también se encuentra en la plática.

Revisar decisiones

–En Polvo se aprecia cómo un pueblo de provincia, vulnerable ante la justicia y el crimen organizado, cambia y turba a sus habitantes por el dinero, ¿qué opinan?

Yázpik, a quien también llamara el español Pedro Almodóvar para actuar en Hable con ella, La mala educación y Los amantes pasajeros, responde primero:

“En efecto existe el elemento narco y es muy poderoso. Además, se retrata la corrupción que sucede dentro del pueblo, pero la reflexión no va por ahí… Es más bien una película de reencuentros y de revisar las decisiones que se toman en la vida y las consecuencias. Por supuesto, la corrupción la viví dentro del pueblo, porque vi cómo se fue desmoronando toda mi familia en ese lugar, cómo se fue desgastando. Todos en San Ignacio empezaron a tomar malas decisiones y eso los llevó a la ruina.”

–Los de mejor posición abusan de los que carecen de dinero.

–Exacto. Y eso los llevó a la ruina. Por eso, el elemento del narcotráfico es importante dentro de la historia; pero no es el motor principal.

Mariana Treviño, conocida por su papel de Isabel Iglesias en la serie Club de Cuervos, intercede:

“La película habla de muchísimos niveles. Como dice Chema (Yázpik) el reencuentro es uno. El personaje, el Chato, quien se va para ser artista,  regresa a su lugar de origen, y ahora Chema narra esta historia porque regresa a reconstruir su infancia, a resignificar los espacios, a darles una dignidad de lo que él se acuerda. Y el aspecto social inevitablemente se halla allí, porque la corrupción nos viene por muchos lados. Incluso, la supuesta modernidad también es un tipo de corrupción porque es una fuerza voraz que acaba con todo y hace utilitario absolutamente todo.

“La naturaleza es dilapidada, los espacios son explotados. La naturaleza humana también. La cuestión utilitaria ha llegado a todos los rincones. Nosotros mismos nos volvemos también utilitarios con todas las cosas y queremos que el dinero mueva todo, eso se ve en la película. El poder del dinero nos ha corrompido muy profundamente, y luego ves a esas comunidades, esos pueblos, que no requieren tanto. Entonces, ¿qué necesitas para vivir? Pues no tanto, la naturaleza nos da todo y la hemos arruinado porque creemos que necesitamos más y más. No tenemos llenadera, así les empieza a pasar a los del pueblo en Polvo.”

En el filme, ese poder del dinero incita a que los del pueblo pierdan incluso sus costumbres, por ejemplo, todos empiezan a tomar cerveza en una copa. Treviño, de 41 años y nacida en Monterrey, Nuevo León, resalta: “Sí, el poder del dinero confunde…” y Yázpik, nacido en la Ciudad de México hace 48 años, prosigue:

“Es que cuando no se está preparado para poseer un poco de dinero, te pierdes, por eso es importante la educación, para saber acomodar esas cosas y darles el peso específico que deben tener.”

A la interrogante si les fue difícil darle el tono de comedia a Polvo con un lenguaje muy del norte de México, Treviño (quien participó en Perfectos desconocidos de Manolo Caro), se adelanta a contestar:

“Existen pocas personas que retratan lo que piensan. Chema piensa en comedia crítica todo el tiempo, lo escuchas hablar y suelta un chorro de humor y crítica junta. Eso se encuentra en la película. ¡Qué maravilla, porque no hay nada impuesto ni hay un discurso que él quisiera imponer! Es simplemente su mirada. Rescata lo que somos, porque la comedia cuando la ve el de afuera se ríe pues a la mejor la está sufriendo. Pero esa capacidad en Chema yo vi que le nacía, porque así él ve.”

Sobre el lenguaje norteño que se utiliza en la cinta, Yázpik apunta:

“Justo en San Ignacio las personas poseen una manera muy simpática y muy peculiar de decirte que eres un tal por cual (“las verdades más lapidarias”, indica Treviño). Es decir, a partir de la carrilla –burlarse o “echar carrilla”–, te pueden decir desde que te adoran hasta que no te quieren volver a ver, y en ningún momento sientes que te agredieron. No sé, es una manera muy sabrosa cómo te dicen las cosas en el norte, en general.”

Treviño cierra la charla:

“Existen comunidades donde son más light, donde se dan más rodeos con la verdad, donde son más evasivos. Y en el norte son muy directos, lo cual siempre se ha sabido; pero aquí eso se retrata muy padre. La verdad tiene un peso todavía. Con la verdad se acomoda todo. Ese lenguaje directo es un tesoro de manera de ser.”

Polvo es coproducida por THR3 Media Group, Alebrije Producciones y Tintorera Producciones, con el apoyo del Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine).

Esta entrevista se publicó el 22 de septiembre de 2019 en la edición 2238 de la revista Proceso.

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Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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