José José, la mejor voz de la segunda mitad del siglo XX mexicano: Pável Granados

José José falleció en Miami. Foto: Tomada de Twitter @JoseJoseOficial José José falleció en Miami. Foto: Tomada de Twitter @JoseJoseOficial

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Con la muerte de José José se cierra el circulo de su ascenso a la fama definitiva.

Así lo considera el ensayista, editor, especialista en música mexicana, Pável Granados, para quien, por su biografía, el cantante nacido en la colonia Clavería, en la Ciudad de México, el 17 de febrero de 1948, y fallecido este 28 de septiembre en un hospital de Miami, Estados Unidos, es ya “patrimonio de los mexicanos autodestructivos”.

Vía telefónica, el también director de la Fonoteca Nacional dice que desde hace mucho tiempo José José ya había trascendido en todo:

“Había sido admirado, homenajeado, supo del cariño sin límites que le ha tenido la gente.Es un artista ante el cual hay unanimidad.”

Destaca que uno de los videos más vistos en el género de la música popular mexicana (24,127,463 al cierre de esta nota), es el de su interpretación en vivo –acompañado de la orquesta de José Sabre Marroquín– de El triste, compuesta por Roberto Cantoral, durante su participación en el II Festival de la Canción Latina, en donde fue literalmente “el gran” perdedor pues de ahí saltaría a la fama:

“Es un momento cumbre de la evocación de la nostalgia, de la admiración. Sin duda, José José es la mejor voz de la segunda mitad del siglo XX mexicano, para no compararlo con las voces míticas antiguas. Fue una cumbre. Su muerte, desafortunadamente, ya era esperada, pero creo que la gente va a retribuirle con mucha admiración”.

A decir del especialista, las canciones del intérprete de éxitos como La nave del olvido, Cuidado, Lo pasado pasado, Gavilán o paloma, Me vas a echar de menos, Buenos días amor, De pueblo en pueblo, Mi vida y Si me dejas ahora, por mencionar sólo unas pocas piezas de su vasta discografía, representan el paso del bolero a la balada, que implicó un cambio no sólo en la interpretación, sino también en la emoción y la concepción del amor:

“José José es otro de los que nos han educado sentimentalmente”.

–El propiamente no fue compositor, pero fue un gran intérprete ¿no?

–Hizo dos o tres canciones, pero realmente fue un intérprete. Hay algo muy curioso en torno a su repertorio porque entiendo que el sólo consideraba que una canción, Volcán, no era autobiográfica. Es decir que él cantaba su vida en sus canciones, él elegía letras que hablaban de su vida y consideraba que los compositores adivinaban un poco de lo que pasaba en su existencia, de tal manera que el repertorio de José José es un acercamiento a su espíritu, fue autobiográfico, aunque no haya escrito sus canciones.

Añade en este sentido que, así como admiró a Pepe Jara y Frank Sinatra, el llamado Príncipe de la Canción sintió especial devoción por Álvaro Carrillo, quien también cantó su autobiografía espiritual, si bien el cantante oaxaqueño sí fue compositor.

Y dice:

“Lo cierto es que la vida de José José es trágica de principio a fin. Había algo en su destino que lo llevaba lo mismo hacia la fama que hacia el sufrimiento, a partes iguales. Fue un hombre que tuvo que aceptar ese regalo envenenado del talento, porque nació con una voz prodigiosa, esa voz lo llevó a las cumbres más altas.”

Pero también, parecía hundirlo. Cuenta que un día en Tijuana, tras una presentación, le comentaron que había estado presente, escuchándolo, el cantante estadunidense Frank Sinatra, y comentó que lo admiraba mucho, pero le advertía:

“Si sigues cantando de ese modo, con esa técnica vas a perder la voz, necesitas mejorar tu técnica.”

Y narra Granados:

“Según cuenta en sus memorias, José José confió más en que había unos encantamientos o embrujos atrás de la pérdida de su voz y no se resignó a confesar que la mala técnica le quitó una parte, en cambio sí lo notó Frank Sinatra, pero fue un poco víctima de la fatalidad, fue su propio enemigo.”

Recuerda que Sinatra le ofreció producirle un disco y el cantante no aceptó. Considera Granados que esa decisión fue parte de los grandes enfrentamientos íntimos de su personalidad, que considera revelan todavía algo del ser mexicano:

“José José tiene muchas cosas riquísimas de su vida que nos explican mucho lo que ha pasado en el ser del mexicano, como antes se decía, porque ya hace mucho que no se habla del ser de lo nacional. Pero él nos explica mucho de cómo somos, de cómo ha sido un tramo largo de la música mexicana. Por un lado, lo influyó el jazz estadunidense, la balada, la bossa nova, Pepe Jara, Álvaro Carrillo, pero ningún otro intérprete se ha asomado como él a las profundidades del autoconocimiento, de la introspección, es un hombre que tenía precipicios internos muy íntimos. Por esa razón José José ya es patrimonio de los mexicanos autodestructivos

“Las baladas de José José tienen un grado de autodestrucción muy marcado, muy grande, por eso nos gustan tanto, son canciones que realmente hablan de la tristeza, de cómo el hombre puede acercarse a los precipicios internos. Y lo hace con una voz y con esa proyección vocal que sólo él tiene, es fantástico”.

Su vida

Cuando se le pregunta por la interpretación que hace el tenor mexicano Ramón Vargas de El triste, Granados no la desmerece, pero dice que si se les pone atención a las canciones del Príncipe “se siente la atracción del abismo”. Y señala:

“Se necesita la biografía, si no se tiene la biografía de José José no se puede tener ese nivel de interpretación. El papá de José José fue un cantante de ópera muy importante (José Sosa Esquivel), al cual también destruyó el alcohol. Y creo que José José sabía que en su destino estaba el alcoholismo,  lo quiso conjurar, pero se sentía débil”.

Comenta el investigador que en su autobiografía Ésta es mi vida (ahora en mil 150 pesos en la internet) editada por Grijalbo y lanzada en noviembre de 2008 en la Feria Mundial del libro en Miami, según Wikipedia, el intérprete se sincera a tal grado que “uno como lector se pregunta si era necesario acercarse tanto a su intimidad”.

Ahí escribe que la fama no lo satisface, dice, sino que es algo ante lo cual se ha debido humillar, que es una palabra manchada, sucia, pues ha tenido que sacrificar demasiado por el éxito. Quizá, piensa Granados, le habría gustado más la tranquilidad, porque además se dio cuenta siempre de cómo la gente que vivía en torno suyo hacia grandes negocios a sus costillas y fue un golpe fuerte.

“Ojalá al final de su vida haya encontrado algo de paz, de sosiego porque no podría decir que él haya sido feliz, en el sentido solitario de la felicidad, sino que en su vida convivieron muchas cosas, una de ellas fue la felicidad, pero vivió todo junto: el alcoholismo, los excesos. Son muchas las sensaciones que transmite José José.

“No dudo que haya habido ese sentimiento de ebriedad del éxito, pero también la insatisfacción, se nota mucho en su vida y nos lo transmite. Por eso termina siendo un personaje legendario mítico, ya es un personaje que trascendió el común, desde hace años por lo menos unos 15 o 20 años ya había pasado a otro nivel de las leyendas populares”.

Dice que por ahora no puede anunciar algún homenaje para José José, pero revisará los acervos de la Fonoteca Nacional para ver qué entrevistas, composiciones o canciones hay en su acervo para poder organizar alguna actividad.

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