Investigadores del CIDE analizan efectividad de operativos policiacos contra el robo en la CDMX

Nuevas patrullas. Foto: Miguel Dimayuga Nuevas patrullas. Foto: Miguel Dimayuga

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Como estrategia de seguridad del gobierno capitalino, los operativos policiacos son “más efectivos” para combatir delitos como robo de vehículos, a peatones y pasajeros de transporte público, pero no así contra delitos como robo a casas, negocios y bancos, de acuerdo con un estudio realizado por profesores del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

Titulado “Police crackdowns in Mexico City” (“Operativos policiales en la Ciudad de México”) y publicado en Policing: An International Journal (Vigilancia: un diario internacional), en el estudio los investigadores Gustavo Fondevila y Ricardo Massa analizaron series cronológicas de la incidencia de delitos reportadas por la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) en la Ciudad de México, a partir de enero de 1997 hasta diciembre de 2016.

El objetivo principal fue analizar las estrategias de operativos que el gobierno capitalino ha implementado para seis tipos de robos: de automóviles, a peatones y en transporte público, clasificados como de “naturaleza no estática”; y a casa habitación, a negocios y a bancos “naturaleza estática”; y si estos han sido exitosos.

De acuerdo con un comunicado del CIDE, en su artículo los profesores aseguran: “en los últimos 20 años, la fuerza policial de la Ciudad de México ha seguido una estrategia de lucha contra el crimen basada en un enfoque de vigilancia policial en el lugar: operativos policiales. La vigilancia orientada espacialmente se refiere a la reducción de las tasas de criminalidad a través de la acción focalizada y la optimización de la asignación de recursos”.

Los especialistas afirman que, en general, ese enfoque refleja la estrategia utilizada por la mayoría de los departamentos de policía de Estados Unidos.

De su análisis, descubrieron que los operativos policiacos duran de dos a cuatro meses y consisten en revisar documentos, confiscar armas, detener y buscar personas, además de hacer patrullajes en distintos puntos de la ciudad, en especial donde se registran mayor número de delitos.

Efectividad

Tras seguir su hipótesis, Fondevila y Massa encontraron, a grandes rasgos, “que la concentración de operativos en ciertos espacios de alta criminalidad reduce las tasas de ésta inmediatamente, pero la permanencia depende del diseño policial y las características del delito. Además, la estrategia de la CDMX parece que es más adecuada para los delitos no estáticos”.

Más a detalle, encontraron que “los operativos como estrategia de seguridad de la CDMX son más efectivos para combatir delitos de naturaleza ‘no estática’. Los operativos tienen un efecto inmediato y persisten en los siguientes periodos en la reducción de la tasa de criminalidad en el robo de vehículos, peatones y transportistas”.

Por el contrario, hallaron que “en cuanto a los operativos relacionados a robos en negocios y bancos se observó que el efecto es momentáneo y desaparece casi de inmediato. Las tasas de criminalidad vuelven a los niveles anteriores en los siguientes periodos”.

Así pues, siguieron, “la aplicación de operativos policiacos en la ciudad, ubicando espacios de alta criminalidad, reduce la delincuencia de manera inmediata, sin embargo, su impacto a mediano y largo plazo varía, dependiendo del acto criminal que se persigue (estático o no estático)”.

Y concluyeron que, “dado el diseño de la estrategia policial y las características de comportamiento del delito perseguido, la estrategia de la fuerza policial de la Ciudad de México es más adecuada para combatir delitos de naturaleza ‘no estática’ (vehículos, peatones y vehículos de transporte) que los de una ‘naturaleza estática’ (propiedad, negocio y banco)”.

Más: “una mayor presencia policial en ciertos espacios aumenta la probabilidad de que un delincuente potencial sea atrapado”.

Mejoras

De acuerdo con el CIDE, la investigación de Fondevila y Massa resulta “inédita”, ya que “muy pocos estudios han medido el impacto de la intervención directa de los operativos y el efecto temporal o permanente en la ciudad”, además de que “se aplicó un método de análisis del área económica, lo que permite estudiar a profundidad las series de tiempo”.

Los investigadores justificaron que la capital mexicana “experimenta una crisis de seguridad con el incremento de la delincuencia y la estrategia se cuestiona gobierno tras gobierno. Sin embargo, se trata de una problemática compleja que requiere ser examinada desde el pasado ¿cuáles son las estrategias que las autoridades a cargo han puesto en marcha?, y, sobre todo, ¿han sido exitosas?”.

Luego, recomendaron que, para mejorar la estrategia de seguridad y combatir mejor diferentes tipos de robos, se debe tomar en cuenta las características del lugar, el tipo de delincuente y la disposición de las víctimas.

Gustavo Fondevila añadió que “se podrían implementar estrategias donde haya más apoyo en la comunidad, originalmente la estrategia de cuadrantes que tenemos en la CDMX, el modelo original está pensado para que haya una comunicación mucho más fluida con tu jefe de cuadrante y con las policías asignadas. Es decir, una estrategia donde la comunidad tenga un rol más importante”.

Ricardo Massa es Doctor en Ciencias Financieras por la EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey. Su área de especialización es en Econometría y Valuación de proyectos del sector energético. Actualmente participa en el Programa Interdisciplinario de Regulación y Competencia Económica (PIRCE), programa de la División de Administración Pública (DAP) del CIDE.

Gustavo Fondevila es profesor investigador de la División de Estudios Jurídicos (DEJ) del CIDE. Es Doctor en Derecho por la Universidad de Buenos Aires. Sus principales líneas de investigación son instituciones policiacas, perfiles delictivos y comportamiento criminal. Es columnista en el periódico Reforma.

 

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