En medio de pugnas internas, Cuauhtémoc Blanco cumple un año en el gobierno de Morelos

El gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco. Foto: Octavio Gómez El gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco. Foto: Octavio Gómez

CUERNAVACA, Mor. (apro).- El gobierno de Cuauhtémoc Blanco Bravo cumplió un año este martes, en medio de pugnas internas en su equipo; señalamientos de intromisión del medio hermano del exfutbolista, Ulises Bravo; una creciente inseguridad, y la falta de operación que afecta a los otros dos poderes estatales.

A ello se suma la impericia en parte del equipo gubernamental, así como las herencias de Graco Ramírez, denunciado penalmente ante la Fiscalía General de la República (FGR) y la Fiscalía Anticorrupción de Morelos, por actos de corrupción u omisión en el ejercicio de su gobierno.

En lo que respecta a la inseguridad, los números no mejoran y los actos delincuenciales han ocupado espacios públicos más visibles: el zócalo de Cuernavaca, estaciones de autobuses, plazas comerciales y calles.

Si bien este año cayeron algunos de los delincuentes más buscados desde el sexenio pasado, entre ellos Raymundo Salgado, ‘El Ray’, jefe de plaza del Cártel Jalisco Nueva Generación en la zona oriente, y Santiago Mazari, ‘El Carrete’, líder de Los Rojos, la violencia continúa imparable en la entidad.

Frente a ello, el gobernador sólo ha dicho que los estados requieren el apoyo de la federación para combatir a los malos. “Los gobiernos locales no podemos con este problema sin el apoyo del gobierno federal, por eso estamos pidiendo la llegada de más elementos de la Guardia Nacional”, dijo en su momento.

Pero la presencia de 450 elementos, que arribaron desde julio pasado, no han cambiado en nada la situación. Y los feminicidios también siguen al alza. En lo que va del año se han registrado casi 80 asesinatos dolosos de mujeres, de los cuáles la Fiscalía sólo ha calificado como feminicidio 22.

Por cierto, este martes el jefe de la policía, el almirante José Antonio Ortiz Guarneros, ha dicho que la mayoría de los casos son “daños colaterales”.

En el ámbito político, Blanco Bravo se deslindó a nivel local de Morena y del Partido del Trabajo y se concentró en trabajar para lograr el registro de su partido, Encuentro Social, donde impuso como líder a uno de sus aliados políticos, el diputado federal Jorge Arguelles, quien ya presume que será el candidato a la gubernatura en 2024.

Esto le ha ocasionado al gobernador no tener una mayoría definida en el Congreso local, donde los partidos políticos se han desdibujado. Morena tiene la mayoría, pero en realidad son dos grupos que están en constante disputa.

Los otros partidos jalan con el grupo que les convenga. La oposición no existe y el Revolucionario Institucional (PRI) ni siquiera tiene dirigencia formal, mientras que en Acción Nacional (PAN) los grupos terminaron por reventar al partido político, y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), después del gobierno de Graco Ramírez, quedó más desprestigiado en Morelos que a nivel nacional, y reducido a la nada en términos electorales.

A ello hay que sumarle las constantes pugnas entre el Congreso y el Poder Judicial, que hoy mantienen a ambos poderes en la parálisis. Tanto en uno como en otro, las personas que ocupan los cargos de dirección se sostienen por mandato judicial mientras se resuelven los distintos recursos legales presentados por los distintos grupos en pugna en ambos poderes.

Al interior del gobierno es un secreto a voces que hay al menos dos grupos en franco choque por el control de las distintas áreas de la administración. Por un lado, está el grupo que encabeza el exrepresentante de Cuauhtémoc Blanco, actual jefe de la Oficina de la Gubernatura, José Manuel Sanz Rivera.

En el otro extremo está la facción que lidera el medio hermano del gobernador, Ulises Bravo, sin cargo formal en el gobierno. En este grupo también está el exabogado del exfutbolista, actual secretario de Gobierno, Pablo Ojeda Cárdenas.

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