El historiador Miguel León-Portilla fallece a los 93 años

Ceremonia de investidura de Miguel León-Portilla como doctor Honoris Causa de la Universidad de Sevilla, en 2017. Foto: Benjamín Flores

CIUDAD DE MÉXICO.- Miguel León-Portilla, historiador, investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt, falleció este martes a los 93 años de edad, tras permanecer internado primero en el Hospital Español desde el pasado 11 de enero por problemas respiratorios y luego, desde el 18 de agosto,  en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

El fallecimiento fue dado a conocer por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), institución que ofreció sus instalaciones para rendirle un homenaje, lo mismo que la Secretaría de Cultura federal puso a disposición el Palacio de Bellas Artes.

A León-Portilla le sobreviven su esposa Ascensión Hernández Triviño (historiadora), su hija Marisa (historiadora) y dos nietos.

El Colegio Nacional prevé realizar del 13 al 19 de octubre distintas actividades en homenaje  a León-Portilla.

Vía Twitter, el presidente Andrés Manuel López Obrador envió sus condolencias a la familia del autor de La visión de los vencidos:

El especialista en culturas prehispánicas del centro de México, lengua y literatura náhuatl y contenido de códices indígenas (nacido el 22 de febrero de 1926 en la Ciudad de México) dijo varias veces que su preocupación “por ser portavoz del pensamiento y la palabra del antiguo y actual indígena”, lo impulsó a estudiar los códices prehispánicos y coloniales y documentos en náhuatl, con lo cual demostró que existió una filosofía y literatura nahuas de los mexicanos prehispánicos.

“Sólo quiero conocer a los indígenas para poder defender sus intereses, lenguas y cultura. Siguen despreciados y explotados tanto por el gobierno como por la sociedad civil”,  destacó en entrevista con esta reportera.

Apoyó en diversos foros las demandas de los pueblos indígenas de México en defensa de sus derechos, igual lo hizo a través de la prensa en numerosos artículos.

Participó activamente en la creación de la Casa de Escritores en Lenguas Indígenas, A. C., obteniendo el apoyo de la Secretaría de Educación Pública y de la UNESCO.

Para el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, León-Portilla poseía varias facetas:

“Primero la de  investigador, en la que destacó sobradamente y ahí está la prueba de su obra académica, de su obra científica, en los múltiples libros, artículos y conferencias que ofreció acerca de diversos aspectos del mundo mesoamericano, no sólo en México sino a nivel internacional. Segundo, fue un gran maestro en toda la extensión de la palabra. Maestro no sólo es el que educa en las aulas, sino el que también educa con el ejemplo, desde esa perspectiva creo que Miguel León-Portilla llenó de igual manera ese requerimiento, de que fue un buen maestro, igual, lo demostró a través de sus clases, en su Seminario de Cultura Náhuatl y demás.

“Formó a una cantidad de alumnos a lo largo de muchos años”.

El autor de Hernán Cortés y la mar del sur fue investigador y titular en el Instituto de Investigaciones Históricas y profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Estuvo como director del Instituto Indigenista Interamericano y la Academia Mexicana de la Historia. Fue consejero del Instituto de Civilizaciones Diferentes, Bruselas, Bélgica, integrante de la Junta de Gobierno de la UNAM, cronista de la Ciudad de México y embajador de México ante la UNESCO.

Estudió bachillerato, con especialidad en Ciencias Sociales, en el Instituto de Ciencias, en Guadalajara. Luego se graduó con el título de Bachelor of arts  en la Universidad Loyola de Los Ángeles, y después con el de Master of arts, en la especialización en historia y filosofía, en esta misma universidad. En México, obtuvo el doctorado en Filosofía, con especialización en historia prehispánica, en la UNAM.

Su tesis de doctorado causó polémica: La filosofía náhuatl, estudiada en sus fuentes. Esta obra ha sido publicada por la UNAM, en ediciones revisadas y ampliadas (1959, 1966, 1974, 1979, 1983, 1986 y 1993, 1997 y 2001).  También se hizo en ruso por la Academia de Ciencias de la URSS (1961) y en inglés por la Oklahoma University Press (1963, 1970, 1971, 1975, 1978, 1980, 1982 y 1985, 1993). Además existen volúmenes en alemán (Colonia, 1970), en francés (París, 1982) y en checo (Praga, 2002).

A decir de la también historiadora Mercedes de la Garza, el libro La filosofía náhuat, estudiada en su fuentes, “lo que contiene de esencial, a mi manera de ver, es el rescate de la lengua náhuatl y de los textos escritos o narrados o los mitos de los propios indígenas, porque antes de eso, de meterse a fondo a rescatar lo que ellos dijeron, lo que ellos pensaban o los mitos que construyeron, se les veía desde fuera, digamos, con una mirada occidental. Y León-Portilla hay que reconocer, gracias a su maestro Ángel María Garibay que era extraordinario, logró este destacado volumen con otra mirada”.

Detalla:

“León-Portilla ve que los mitos, los poemas, los cantares, varios textos que recogió fray Bernardino de Sahagún, fundamentalmente, poseen la característica de ser el pensamiento de los indígenas y el pensamiento es filosofía. Los griegos lo explicaron de otro modo, ya deslindándose de los dioses, pero todos los demás pueblos no. Todos explicaron a través de mitos e historias sagradas su concepción del mundo y de la vida”.

El también estudioso del humanismo hispánico en México, las interrelaciones culturales entre el noroeste de México y el suroeste de Estados Unidos y la etnohistoria de Baja California publicó Siete ensayos sobre cultura náhuatl (UNAM, Facultad de Filosofía y Letras, 1958) y Ritos, sacerdotes y atavíos de los dioses (UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 1958).

Fue en 1959 cuando hizo Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la Conquista (México, UNAM, Biblioteca del Estudiante Universitario, 1959). Es el libro que ha tenido la mayor circulación entre todos los publicados por la UNAM. En 2017 se lanzó la edición en náhuatl. A León-Portilla le urgía que se publicara en esta lengua ya que había sido editada  en otomí. A la fecha se ha publicado en 20 idiomas, entre ellos el alemán, francés, inglés, italiano, japonés, coreano y chino mandarín.

Acerca de este volumen el poeta José Emilio Pacheco escribió: “Visión de los vencidos es ya un libro clásico y una obra de lecturas indispensable para todos los mexicanos. La crónica de la batalla heroica de los antiguos mexicanos en defensa de su cultura y de su misma vida, elegía de una civilización que se perdió para siempre, gran poema épico de los orígenes de nuestra nacionalidad”.

Discípulo de León-Portilla, Patrick Johansson Keraudren rememora:

“Cuando salió por primera vez Visión de los vencidos en 1959, muchos lectores sorprendidos se percataron de que los indígenas precolombinos quienes habían sido hasta entonces, en el mejor de los casos, objeto de curiosidad académica, eran sujetos que veían y habían visto y, a través del apartado gráfico de rescate de la cultura náhuatl estructurado por los españoles, habían dejado un testimonio escrito de visión de los hechos sangrientos de la conquista así como de su propia cultura”.

León-Portilla continuó publicando volúmenes, más de cien, como Los antiguos mexicanos, a través de sus crónicas y cantares, Trece poetas del mundo azteca, Quetzalcóatl; Nezahualcóyotl, Poesía y pensamiento; Historia de México, México: su evolución cultural; Culturas en peligro, Literatura del México antiguo. Los textos en lengua náhuatl y Los manifiestos en náhuatl de Emiliano Zapata.

Literaturas de Mesoamérica, Hernán Cortés: Su primera y olvidada biografía. La obra de Lucio Marineo Sículo; Bernardino de Sahagún, Literaturas Indígenas de México, Quince poetas del mundo náhuatl, Fray Bernardino de Sahagún en Tlatelolco, Códices y Los antiguos libros del Nuevo Mundo, entre otros.

Dirigió a lo largo de 51 años el Seminario de Cultura Náhuatl en la UNAM, al que han concurrido y concurren numerosos estudiantes de posgrado, incluyendo de origen indígena, por ejemplo, de las etnias náhuatl, otomí, purépecha y zapoteca. En este Seminario, ahora bajo la dirección de Johansson Keraudren, se discuten temas relacionados con el pasado prehispánico colonial y moderno hasta llegar a la problemática contemporánea.

Estuvo al frente, de 1955 a 1966, de la revista América Indígena, órgano del Instituto Indigenista Interamericano.

Con motivo del Quinto Centenario del Encuentro de Dos Mundos en 1992, fue nombrado algunos años antes coordinador de la correspondiente Comisión Mexicana. Al frente de ella organizó varias reuniones de pueblos indígenas de México, Guatemala y Perú.

León-Portilla siempre recordó que fue discípulo de uno de los principales estudiosos de la lengua y la literatura nahuas, Ángel María Garibay  (1892-1967), y de su tío Manuel Gamio (1883-1960), el iniciador de la moderna antropología.

Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, la Sociedad de Antropología de Nicaragua, correspondiente de la Real Academia Española, la Sociedad Defensora del Tesoro Artístico de México, la Sociedad Mexicana de Historia y Filosofía de la Medicina, El Colegio Nacional, la American Anthropological Association, el Comité Permanente de Historiadores Mexicanos y Norteamericanos y el Consejo Interno del Instituto de Investigaciones Históricas.

Recibió 30 doctorados honoris causa de diversas universidades nacionales e internacionales. Leía, hablaba y escribía español, inglés, francés y náhuatl. Leía y hablaba alemán, italiano y portugués. Y sólo leía latín y griego.

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Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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