El eco del 68 llegó a Los Pinos, donde el presidencialismo se volvió autoritario

Presentación de Ecos del 68 en Los Pinos. Foto: J. Raúl Pérez

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los muros en donde el presidencialismo se volvió autoritario y se dio la orden de reprimir con toda la fuerza del Estado a los estudiantes aquella tarde del 2 de octubre de 1968, ahora fueron testigos de la conmemoración de aquel trágico día, a través de la presentación de las 128 páginas del libro Ecos del 68 (Ediciones Proceso, 2018) del periodista Arturo Rodríguez García.

“En este perímetro se encerró el presidencialismo autoritario y en este libro abordamos la brutalidad de la represión al movimiento estudiantil y que por ser justamente en este lugar… siendo público un recinto privado, al que hoy accedemos para mantener viva la memoria de las víctimas, de la prepotencia, de la vileza y del abuso que en este lugar habitaban”, soltó el autor y reportero de la revista Proceso.

La presentación del libro se llevó a cabo en la cancha de tenis techada del ahora Complejo Cultural Los Pinos, antes, la Residencia Oficial, donde habitaron una buena parte de los presidentes priistas y dos panistas. Sin dejar de mencionar a Gustavo Díaz Ordaz, principal artífice de la masacre en la Plaza de las Tres Culturas.

Ecos del 68, ediciones Proceso. Foto: J. Raúl Pérez

Mientras que el sobreviviente a 1968, el cantante y compositor Óscar Chávez afina la voz y realiza pruebas de sonido en el jardín contiguo a la cancha de tenis, para su concierto, Rodríguez García, suelta:

“Una de las formas en que yo suelo ver este perímetro que hoy ocupamos, es una tierra amarga, una tierra amarga sobre la que se construyeron nuestro fracaso, porque aquí, el inquilino perverso, durante tantos sexenios, dio las ódenes serviles que arrasaron con miles de vidas y de existencias”.

Acompañado por el director de este semanario, Rafael Rodríguez Castañeda, así como por el subdirector de información Homero Campa y el reportero Álvaro Delgado; además de Olallo Rubio, quien lleva las riendas de Convoy Network; Rodríguez García relata al público presente lo que se planeaba en Los Pinos.

Campa, Rodríguez, García y Delgado, en Los Pinos. Foto: J. Raúl Pérez

“Es entre estos muros en los que nos encontramos, la casa presidencial palaciega Miguel Alemán, a unos pasos del cuartel general del Estado Mayor Presidencial en donde se dieron las órdenes, se recibieron los informes de cada una de las infamias, y entre tantas infamias, una que ha resultado muy dolorosa para el imaginario colectivo, será siempre la del 2 de octubre de 1968, que tuvo aquí en este perímetro al responsable personal, ético, político, jurídico e histórico que fue Gustavo Díaz Ordaz”, dijo.

Arturo Rodríguez comentó que el autoritarismo de Díaz Ordaz era muestra de ese reclamo del gobernante a mandar, exigiendo una obediencia incondicional y que, ante la rebeldía de los universitarios de aquella época, decidió imponer su voluntad a través de los medios coercitivos del Estado, muchas veces brutales.

“Aún ante aquella rebeldía digna, y que si vemos el pliego petitorio de los estudiantes podremos decir que es un pliego petitorio tímido, no es un pliego que planteé cambios revolucionarios para la instauración de un régimen comunista, como decía el presidente y el Estado mexicano”, acotó.

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El génesis de Ecos del 68 es un podcast, una cápsula de audio que describió con testimonios aquella fecha marcada entre los mexicanos a través de las generaciones.

Arturo Rodríguez García habla de cómo nació el proyecto:

“Pasando la campaña presidencial del 2018, Olallo Rubio aceptó que hiciéramos un podcast documental sobre el 68 en la plataforma Convoy, que inauguró también una alianza informal con Proceso, porque Proceso se había situado con Homero Campa a la cabeza del proyecto A 50 del 68, que era esa plataforma de reproducción de hechos que en tiempo real, repasó todo el movimiento estudiantil, para tratar de mostrar la historia con ese ejercicio que hoy conocemos como redes sociales”.

Arturo Rodríguez García, autor de Ecos del 68. Foto: J. Raúl Pérez

Abundó que “durante esas semanas, nosotros tratamos de demostrar los ecos que se escuchaban hace 50 años de distancia, en los grupos de choque, en los infiltrados, ecos de las razzias policiales brutales, ecos de las masacres, o la de las desapariciones como la de los 43.

“Ecos que recordaban la creatividad y el ambiente festivo de esos jóvenes de entonces y de hoy, como lo hacen los jóvenes en los procesos de cambio, de incesantes generaciones que expresan su rebeldía y creen que todo es posible”.

No solo eran aquellas voces, Rodríguez enumera algunos ecos más como los de la consigna de “prensa vendida”, de aquel periodismo añejo, acotó, que seguimos conociendo como apologista de las verdades históricas de Ayotzinapa, porque de ese periodismo, todavía mucho queda.

Sobre el actuar de la prensa, el director de Proceso, Rafael Rodríguez Castañeda, reflexionó:

“La crítica mayor es la que con frecuencia se ha recogido en muchos medios de comunicación, que es la autocensura, la autolimitación en las tareas informativas; los periodistas de aquel entonces teníamos encima la losa de la manipulación informativa por parte de las estructuras del gobierno y creo que no ejercíamos como debió haber ocurrido conforme a las garantías constitucionales de la libertad de prensa y libertad de expresión”.

Enseguida, matizó: “Yo creo que han evolucionado mucho los medios de comunicación, no podemos decir que en todos los medios se ejerce la libertad de expresión, pero sin duda es más extendida que en aquellos años tan rígidos”.

Rodríguez Castañeda recordó que precisamente Excélsior sobresalía en aquellos años en que Julio Scherer fue director: “destacaba por el ejercicio pleno de esta libertad que culminó con el golpe propiciado por Luis Echeverría contra la dirección de Scherer, que obligó a don Julio y a un nutrido grupo de periodista a abandonar el periódico en julio de 1976”.

Casualmente, remató, ese golpe brutal fue el despertar de un comienzo, de otros medios de comunicación, ya que propició el nacimiento de la revista Proceso, del periódico Uno Más Uno y posteriormente del periódico La Jornada.

Después del paréntesis, Arturo Rodríguez reveló cómo vio la luz Ecos del 68.

“Los dos proyectos, el podcast como el libro, fueron generados a marchas forzadas, a final de cuantas estuvo listo a finales de octubre del 2018 y así completamos en un ámbito más, la alianza que se venía creando, incluso antes del podcast, la coincidencia que había con una revista histórica como lo es Proceso, que ha tenido un papel definitivo en el periodismo y en la vida pública de este país, con una plataforma nueva de contenidos de audio digital que reivindica principios como la libertad, la autonomía, la independencia y el pluralismo en sus actividades”.

Se trata entonces, de una obra que nació de un podcast, pero que en palabras del periodista coahuilense, su “propósito es conservar los testimonios para contribuir a la memoria y recordar a las víctimas acaecidas o sobrevivientes”.

Hoy, a 51 años del 2 de octubre que no se olvida.

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