Comité del 68 pide a encapuchados no provocar, para que no sufran lo que ellos

CIUDAD DE MÉXICO (apro).– “Que esta marcha no haya pasado a mayores es reconocimiento de todos”, se dijo al final del mitin conmemorativo del 51 aniversario de la matanza del 2 de octubre de 1968, aunque para ello intervinieron los sobrevivientes agrupados en el Comité del 68 y los jóvenes que se autodenominan “anarquistas” y quisieron vandalizar la manifestación.

Para recordar a los caídos en la Plaza de las Tres Culturas se montó un templete en el Zócalo capitalino. A las 19:30 horas comenzaron los discursos y cuando el primer orador, Raúl Ronquillo, de la Unión de Vendedores Ambulantes 28 de octubre de Puebla, comenzó a hablar, un grupo de jóvenes “anarquistas” vestidos de negro apareció para quererse incrustar y desde el micrófono el orador les pidió:

“Les pedimos a los contingentes que vengan con otra actitud, les invitamos a que se retiren del Zócalo, que nos dejen estar aquí, en esta manifestación que es pacífica, no queremos ninguna lesión, que ninguna gente con ningún tipo de objeto venga a agredir a las personas; quienes estamos aquí venimos a escuchar estos discursos, organizados y con ganas de denunciar al Estado por su responsabilidad”, dijo el presentador.

Después de 4 minutos de discurso de Ronquillo, Francisco Martínez Marcué, del Consejo Nacional de Huelga de 1968, se confrontó a unos jóvenes que, retadores, le increpaban el por qué ellos no podían agredir a los policías que resguardaron las calles del primer cuadro de la ciudad, si a ellos los había reprimido el Estado.

–¿Qué diferencia hay entre el movimiento del 68 y los disturbios que están haciendo estos jóvenes?, –se le preguntó.

–Es mucha la diferencia. Ellos no habían nacido siquiera, –respondió.

“Porque la razón que nosotros teníamos en el 68 es que no queríamos represión y nosotros lo que no queremos es que a ellos los repriman, que provoquen. Aquí, el 27 de agosto de 1968 pasado entró el Ejército, en la madrugada y por altavoz nos dijeron: ‘tienen 10 minutos para irse de la plancha porque están violando algún artículo y nos salimos. El 2 de octubre de 1968 se fueron sobre nosotros. No avisaron. Las bengalas y ahí fue”, recordó, en entrevista con Apro.

“¿Cómo creen que queremos que lo que nosotros pasamos lo sufran? Están provocando. Además, hay muchos intereses, la derecha internacional está provocando problemas como en Venezuela, en Argentina, en Bolivia, que son gobiernos democráticos”, añadió, visiblemente molesto por la actitud de estos jóvenes que, de grupos de seis personas, se infiltraron entre los contingentes de los estudiantes de la UNAM, mientras que los normalistas se portaron muy disciplinados.

“No vamos a permitir que el gobierno agreda a los jóvenes, pero que ellos no provoquen”, indicó y menos si están becados por el gobierno, se le cuestionó y asintió.

“Los anarquistas tienen toda una filosofía, pero estos jóvenes que vandalizaron en las pasadas manifestaciones no lo son, no hay debates de ideas. Un anarquista viene aquí y habla y arma un debate. Ellos no, el único lenguaje que les conocemos es el de la violencia, romper, destruir, como vandalizaron los monumentos públicos y los negocios”, añadió.

“Los del Comité del 68 estamos en contra de eso. ¡No queremos! ¡No queremos! ¡No queremos que haya violencia ni represión ni que se manche este acto del 2 de octubre! Las marchas del 68 eran pacíficas, sin violencia, incluyendo la del 2 de octubre de 1968, donde cayeron mis amigos y otros se fueron a la cárcel”, exclamó.

Los integrantes de llamado "cinturón de la paz". Foto: Octavio Gómez
Los integrantes de llamado “cinturón de la paz”. Foto: Octavio Gómez

Celebraron que el gobierno de la Ciudad de México haya formado un cinturón de paz, porque se pudo contener a esos grupos de choque que ya, muy jóvenes, actúan como paramilitares.

Por su parte, el fundador y primer director de la Prepa Popular Criticó la actitud de los jóvenes, porque aunque tienen mucha fuerza de lucha, no tienen ideología.

“A nosotros nos han invitado en las universidades y les hemos contado nuestra historia porque somos sobrevivientes del 2 de octubre en Tlatelolco y nos han hecho muchas preguntas y ha habido buena identificación, entonces hay muy buenos jóvenes, pero hay otros que son como los que llamábamos en aquella época, ‘ideológicamente trastornados’”, expresó, en entrevista con Apro.

Señaló que tienen mucho trabajo para que esos jóvenes tengan esa memoria sobre la lucha histórica que protagonizaron, porque, añadió, es una contradicción que, si ellos han luchado durante muchos años porque no haya represión ni violencia, unos tipos la generen.

“Nosotros no queremos eso y ya con la experiencia de tantas marchas, cada año que venimos pues nos protegemos. Nosotros tenemos nuestra propia valla, pero bueno, ahora nos ayudó el gobierno de la ciudad y nos sentimos más seguros”, agregó.

“Como ves en el Zócalo no hay policías, porque lo verían como provocación, y es lo que no queremos, que nos digan que somos violentos, por eso nos enojamos que haya provocadores y afortunadamente ayer, al Comité del 68 nos citó Gobierno del DF para ver la estrategia para ahorita, entonces podrás ver a algunas personas colocadas estratégicamente adentro de la plaza y por eso nos sentimos muy seguros”, indicó.

 

Encapuchados realizaron pintas en Eje Central. Foto: Benjamín Flores
Encapuchados realizaron pintas en Eje Central. Foto: Benjamín Flores

Empujón generacional

Al salir de la Plaza de las Tres Culturas comenzó la desorganización. Los contingentes comenzaron a desordenarse, a agarrar camino por el Eje Central. Los jóvenes cubrieron sus rostros con paliacates y se distinguían de los anarquistas por el color negro. Había niños entre ellos.

En la plaza estaba Edgar Sánchez, del desaparecido Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), que impulsó a Rosario Ibarra de Piedra como candidata presidencial; consideró que en esta marcha no habría represión porque se supone que llegó a la presidencia un gobierno democrático.

Otro señor, que no dio su nombre, contó que su única salvación de la desaparición estudiantil ese 2 de octubre fue que era militar inactivo.

Los miembros del gobierno y voluntarios portaban sus camisetas blancas con la leyenda “Cinturones de paz” y se apostaron en las acercas del Eje Central.

En el contingente del CCH Azcapotzalco, un joven portaba una pancarta con la leyenda: “¡Quiero estudiar, no morir en el intento!”, mientras un grupo de cinco anarquistas de la llamada Red Juvenil se les pusieron enfrente. Le siguieron los de la UACM, Bachilleres y el MTS, vigilados por los de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.

También participó el SNTE y la CNTE ya unidos, el INBA, la UAM Xochimilco y la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM con una pancarta con la leyenda: “¡Ni perdón, ni olvido!”.

Los anarquistas y otros muchachos que siguieron sus pasos hicieron pintas durante todo el recorrido. Recordaban otras luchas como la de los 43 desaparecidos en Iguala, en 2014, cuyo contingente solo fue a exigir justicia porque “¡si vivos se los llevaron, vivos los queremos!”

A la altura de Garibaldi, hasta el Zócalo, la nueva Policía Federal se apostó en calles aledañas, se hincaron y cubrieron con sus escudos, algunos portaban chalecos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM).

“¡Qué no te eduque la Rosa de Guadalupe!”, gritaron otros. Unos más avisaban que el capitalismo es como la materia, no se crea ni se destruye, solamente se trasforma. “¡Solo la revolución obrera hará justicia!”, se leía en otra pancarta.

A los de blanco, los anarquistas les gritaron: “¡Esos de blanco, qué pena me das, presionando al pueblo, en nombre de la paz!”

Hubo algunos connatos de violencia hacia los de los cinturones de paz. A la altura de la calle Bolivar se comenzaron a quitar las camisetas. “¡Corran! ¡Corran como ratas!”, les gritó una encapuchada.

Se tranquilizó el mitin y habló el FTSU de las normales rurales, la Asociación de Egresados de la Prepa Popular AC. Habló Ignacio del Valle, del Frente Popular Francisco Villa, para mostrar su apoyo y defender Atenco y gritar, junto a los macheteros: “¡Se llama Díaz Ordaz, se llama Echeverría, se llama Peña Nieto, la misma porquería!”

Luego, tras los connatos de violencia, habló Francisco Hernández Gamundi, del Comité del 68: “Organicémonos para un país nuevo. Nadie nos va a regalar nada”, dijo, mientras alguien señaló que la marcha había sido detenida por policías entre Palma y 5 de Mayo, y al final exigieron la libertad de Miguel Ángel Peralta Betanzos, que lleva 14 días en huelga de hambre y vocearon a Brando Martínez y Jorge Iglesias de la Prepa 2 que, hasta ese momento, estaban extraviados.

La demanda de los oradores, al final, fue la misma: “¡Justicia!”

La marcha por la conmemoración del 2 de octubre en Eje Central. Foto. Benjamín Flores
La marcha por la conmemoración del 2 de octubre en Eje Central. Foto. Benjamín Flores
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