O libertad o felicidad en Dostoievski

El pasado 20 de octubre, grupos pro-vida organizaron marchas en varias ciudades del país contra las iniciativas para despenalizar el aborto. Foto: @FamiliaCDMX El pasado 20 de octubre, grupos pro-vida organizaron marchas en varias ciudades del país contra las iniciativas para despenalizar el aborto. Foto: @FamiliaCDMX

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Nuestro amigo Frido Kyan Aliotti sigue de vacaciones. Frido es un amigo fiel de la dialéctica, del diálogo en tratándose de temas de trascendencia político-filosófica. Sin embargo, ha enviado una entrevista virtual que hizo a Fiodor Dostoievski al coincidir con él por casualidad, en un restaurante de San Petesburgo en la Rusia milenaria. Ha advertido que la misma es muy breve pues el genio ruso contaba con poco tiempo. Pero Frido aprovechó al máximo por lo que se ve, cada minuto. Logró extraer del entrevistado ideas de superlativa significación para estos tiempos de penuria intelectual.

Desciende Frido de la mano de Fiodor al subterráneo oscuro del alma humana como en el pretérito, Dante de la de Virgilio con palabras del florentino que dan comienzo a su Comedia:

“Nel mezzo del cammin di nostra vita mi ritrovai per una selva oscura….” (a mitad del camino de la vida, en una selva oscura me encontré…..).

El diálogo versa sobre el tema de la libertad en contraste con la felicidad. Aquí va ese intercambio memorable.

Frido: ¡qué satisfacción encontrarme con usted admiradísimo Fiodor Mijailovich Dostoievski! De usted dijo Nietzsche que era el único explorador del alma humana del que se podía aprender algo. Nunca su persona y pensamiento declinaron hacia el ocaso, sino como Ortega señaló en su momento, siempre se instalaron ambos en lo más “alto de los tiempos”. Muchas gracias por aceptar dialogar con un común mortal, joven apasionado, de origen irlandés pero honrosamente nacionalizado mexicano.

Dostoievski: un gusto encontrarme contigo Frido en este lugar espléndido por su historia y cultura. En esta ciudad fundé, por cierto, en el lejano 1861, la revista Tiempo, desafiante. Me apena decirte que estoy corto de tiempo, por lo que te ruego ser breve. Y por favor háblame de tú.

Frido: seré breve y usaré el tú con gusto. Me intriga y apasiona, Fiodor, el tema de la libertad. En estos tiempos penden sobre ella pesadas amenazas de toda índole. ¿Podrías abordarlo de alguna manera a través de un personaje de tus obras clásicas, imperecederas?

Dostoievski. Claro. El Gran Inquisidor. Éste quiere como los ilusos colectivistas revolucionarios, bajar el cielo a la tierra desde lo alto de la Torre de Babel, edificada por la soberbia humana sin Dios. Es decir, desea la felicidad de la humanidad toda. Pero esa felicidad pone sus condiciones. No se da a cambio de nada.

Frido: ¿y qué condiciones son esas Fiodor?

Dostoievski: el Gran Inquisidor sabe bien de la antítesis entre esa felicidad y la libertad; o libertad o Felicidad, esa es la disyuntiva planteada. Y esto representa para el inquisidor el grave error de Cristo. Confió Cristo en el hombre y puso sobre sus espaldas el peso terrible de la libertad.

Frido: ah ¡qué misterio! Ahora recuerdo esas palabras del Gran Inquisidor dirigidas a Cristo: “Tú has otorgado a los hombres la libertad en lugar de confiscarla. ¿Has olvidado que el hombre habría preferido a la libertad de escoger entre el bien y el mal, la paz, aunque hubiera sido la paz de la muerte? Tú tenías del hombre una idea demasiado elevada: ¡es esclavo aunque haya sido creado rebelde!”.

Dostoievski: tremendas palabras dichas al Cristo silencioso, “creador de libertades”. De ellas se deduce con lógica impecable que el culpable de que se le niegue -a Cristo- con tanta frecuencia sea Él mismo.  Él mismo, por su confianza depositada en el ser humano. Y vuelven a resonar secas las palabras inquisitoriales: “Tú querías ser amado con un amor libre; Tú te has preparado la ruina… .”. ¡Qué inculpación de un hombre a un Dios encarnado e indefenso en ese momento, tan brutal y aterradora! ¡Qué hondura del mal humano tan racional como el bien!

Frido: ¿qué más le puede decir a Cristo el inquisidor después de ese endemoniado latigazo verbal?

Dostoievski: lo más siniestro quedaba por decirse. Habla el Gran Inquisidor: “Hemos corregido tu obra… Los hombres se alegran de nuevo al ser conducidos como un rebaño… Nosotros somos los maestros de la tierra”.

Los hombres y mujeres han sido liberados de las cargas de elegir, pensar y querer.  Enajenados y poseídos por “demonios frenéticos”, son dichosos, muy dichosos. Se les ha extraído desde la raíz la perturbadora libertad, sin la cual no hay pensamiento que inquiete al poder.

Frido: ¡qué realidad tan actual! Los ayer partidarios del Gran Inquisidor son hoy parientes del Gran Hermano, del orweliano  O’Brien, manipulador de las palabras para destruir la verdad de las cosas e instituciones. Parientes del 2+2 son 5. Parientes del despersonalizador “Big Data” y de las redes sociales de cuya naturaleza exhibicionista, patológica, casi pornográfica, habla críticamente Chul Han, el filósofo de la psicopolítica.

Los secuaces del Gran Inquisidor también tienen afinidad con modernos patrocinadores de la ideología de género. Ideología promovida desde las alturas del Nuevo Orden Mundial globalista. Orden Mundial de la derecha multimillonaria cuyo fin es seguir controlando  y dominando el mundo.  Fin ese que confesó cínicamente, hace tiempo, David Rockefeller en sus aburridas pero reveladoras memorias.

Hoy el sorosismo junto con la ONU y otros organismos, financian con miles de millones de dólares la difusión e imposición de tal ideología. Lo hacen con el fin de diezmar a la humanidad descartable con millones de abortos en el mundo y otras medidas deshumanizantes. Lo hacen con el propósito de destruir a la familia tradicional, cuna de la verdadera, fecunda y libre alegría cristiana. Ideología que consumen gustosas gentes de todos los rumbos, desde la extrema izquierda a la derecha recalcitrante, pasando por el centro. ¡Cuánto iluso que se cree importante, libre e inteligente!  Hace tiempo se constató la muerte de Dios, hoy la del hombre y mujer eternos.

Dostoievski: te faltó decir que los partidarios del Gran Inquisidor tienen parentesco también con los promoventes del uso de la canabbis para fines económicos, recreativos, de dicha y felicidad. Para ellos Frido, su uso es muy recomendable como el de aquella droga monopolizada por el Estado llamada soma. Soma de la que se habla en el Mundo Feliz de Huxley -libro que leí con avidez no hace mucho- distribuida con el objetivo de asonsamiento masivo y animal contentamiento. En pocas palabras, soma para controlar y dominar. Espero Frido que haya sido claro con respecto al riesgo de la renuncia a la libertad.

Frido: fuiste clarísimo. Por fortuna todavía hay hombres y mujeres que se afanan por la pesada libertad frente a los que aman la ligera dependencia, la servidumbre que los releva de responsabilidades. Cervantes en el Quijote le señala a Sancho: “por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

Como dice bien E. Cassirer, es mucho más “fácil depender de otros que pensar, juzgar y decidirse por uno mismo”. No te entretengo más admirado Fiodor, genio sin par. Gracias por iluminar la mente de tantos y por haber dicho aquellas palabras insólitas: “si se probase realmente que la verdad está fuera de Cristo, preferiría quedarme con Cristo antes que con la verdad”. ¡Qué grandeza, qué rotundidad hay en esas tus palabras!

Dostoievski: desde la venida del Cristo, “creador de libertades”, no hay ya sorpresas en la historia Frido. La persona libre está ya salvada en esperanza. Porque con la Verdad Encarnada no se transige.   Fin del diálogo.

Dedico este artículo al matemático brillante a quien tanto estimo y cuyas observaciones pulen el contenido de los textos. También a los hombres y mujeres valientes que se afanan por la libertad y desnudan las insensateces de la ideología de género, destructora de la naturaleza esencial del ser humano, del sentido común, de las evidencias de la ciencia. Ideología incorporada ya en la nueva Ley General de Educación, en la mastodóntica Constitución de la Cd. de México, en normas oficiales mexicanas. Personas valientes que desenmascaran los peligros del uso “recreativo” de la cannabis para la salud mental y emocional de millones de jóvenes. Peligros demostrados científicamente. Uso promovido por el poder con fines claros de control y dominación a la luz de lo dicho en este diálogo entre Frido y Fiodor. Hasta el próximo.

 

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