El proyecto electoral de Gustavo de Hoyos que divide a la Coparmex

Carlos Chavira, por un nuevo órgano empresarial. Foto: Benjamín Flores

Para el empresario Carlos Chavira, la reforma a los estatutos de la Coparmex a fin de que se reelija por cuarta vez su actual presidente, Gustavo de Hoyos, es un paso más en el proyecto político-electoral de un pequeño grupo que, por llegar a puestos de poder, desatiende la representación de sus afiliados y es cómplice de funcionarios corruptos. Por eso, anuncia Chavira en entrevista, él impulsa la creación de otro organismo de emprendedores que sí se dedique a mejorar las condiciones para la actividad económica de la iniciativa privada. 

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Con la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) “capturada” por el grupo de Gustavo de Hoyos Walther, “quien la utiliza para su proyecto político-electoral hacia la Presidencia de la República”, el empresario Carlos Chavira irrumpe para crear un nuevo organismo que, dice, realmente represente los legítimos intereses de los empresarios y emprendedores del país.

Expresidente de la Coparmex en Ciudad Juárez y frustrado aspirante a la presidencia nacional de ese organismo, Chavira afirma que De Hoyos forma parte de un “pequeño grupo” que, por impulsar su proyecto político –contrapuesto al del presidente Andrés Manuel López Obrador–, ha dejado de ser interlocutor con las autoridades federales y ha desatendido las necesidades y demandas de los empresarios.

Tras la modificación de los estatutos de la Coparmex el mes pasado, que le permitirán a De Hoyos reelegirse por cuarta ocasión como presidente y que le restan participación a los centros empresariales del país, anuncia:

“A partir de los cambios en los estatutos, que confirman que se está manipulando políticamente a los socios y a los centros empresariales, estoy impulsando la iniciativa de constituir un nuevo organismo empresarial que represente genuinamente los intereses de los empresarios y emprendedores del país.”

Afirma que, con apoyo de “muchos presidentes de centros empresariales y socios de la Coparmex”, el nuevo organismo empresarial tendrá el objetivo de que los socios tengan verdadera representatividad para canalizar esquemas de inversión a los estados, integrar cadenas productivas y reactivar el mercado interno. “Más que para andar buscando un proyecto de tipo político electoral y de intereses para un pequeño grupo que se siente despojado de las prebendas que ha tenido en los últimos años, lo que sigue ahorita es buscar áreas de oportunidad de inversión para los empresarios”, subraya.

–¿Sería una nueva Coparmex?

–Sería un organismo empresarial que busque darle voz, presencia y voto a todo el sector empresarial que actualmente no está siendo atendido en parte por la Coparmex, pero en un universo mucho más amplio en todo el país.

–¿Es viable un nuevo organismo sin el apoyo del gobierno de López Obrador?

–Yo no he tocado base, no he tenido contacto con el poder político. Es un tema que tiene que ver directamente con los empresarios. Yo he tenido mucho contacto con actores de la actividad económica del país.

Chavira advierte que existe mucha molestia en el empresariado porque la Coparmex, que encabeza De Hoyos, ha estado ausente de las principales acciones y acontecimiento del gobierno para reactivar la economía, como la reunión en Palacio Nacional, el 1 de agosto, con Carlos Slim, así como con los presidentes del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar, y del Consejo Mexicano de Negocios, Antonio del Valle.

“La capacidad de interlocución de la Coparmex la ha venido perdiendo a pulso por acciones que obedecen a intereses políticos de su actual dirigente y su grupo, no a la intervención de nadie más, y esto está generando un daño muy grave al empresariado”, insiste, en referencia al proyecto de Alternativa por México (Proceso 2231).

Los integrantes de este grupo son Gerardo Gutiérrez Candiani, quien –afirma Chavira– usó a la Coparmex para buscar sin éxito ser gobernador priista de Oaxaca; Alberto Espinosa, presidente interino, y Juan Pablo Castañón, quienes antecedieron a De Hoyos en la presidencia del organismo y que, revela el entrevistado, son cómplices también en el manejo “fraudulento” de varios millones de pesos de dinero público.

Chavira le reprocha a De Hoyos: “Es un operador tramposo que se presta a manipular, como lo hizo en mi caso para perseguirme políticamente, de lo que tengo evidencias documentales y grabaciones. Por lo mismo es una persona que no es de fiar. No es una persona íntegra. En los hechos ha sido cómplice de personajes corruptos. Ha avalado y ha dado indebido apoyo público de la Coparmex a propósitos que son inconfesables”.

–¿Por los personajes detrás de él, como Claudio X. González, padre e hijo?

–Exacto. Tenemos que ser muy críticos todos, no se trata de ser complacientes con el poder, pero tampoco de descalificar de manera sistemática, curiosamente desde el mes de diciembre para acá.

Grupo corrupto

Vía telefónica desde Estados Unidos, Chavira Rodríguez explica por qué desistió de buscar la presidencia de la Coparmex este año, como lo hizo en 2012, cuando le fue negada por el grupo de De Hoyos con el pretexto de que el gobernador priista de Chihuahua, César Duarte Jáquez (2010-2016), lo acusaba de fraude.

“Todo fue una persecución política de Duarte, que contó con la complicidad de los dirigentes de la Coparmex”, dice sobre la acusación de no comprobar 20 millones de pesos del erario estatal cuando organizó, en 2011, el Primer Expo-Encuentro Empresarial, Cultural y Deportivo Juárez Competitiva.

El dinero público de Chihuahua lo ejerció y comprobó a cabalidad la Coparmex de Juárez, asegura el empresario, pero en 2012 comenzó la persecución política en su contra, como lo acreditó un expresidente de la Coparmex, Bernardo Ardavín.

“No entiendo cómo se puede decir eso si el convenio está firmado con el Centro Empresarial. Parece algo extraño”, subrayó Ardavín en una grabación que Chavira conserva con pláticas entre miembros de la dirigencia nacional de la Coparmex, que no lo respaldó porque pretendía postularse a la presidencia nacional del organismo.

En ese entonces Gutiérrez Candiani presidía la Coparmex y planeaba ser gobernador de Oaxaca por el PRI, el partido de Duarte; De Hoyos era el gerente jurídico del organismo.

“No sólo no hicieron nada a mi favor, sino que la entonces dirigencia y el gerente jurídico de la Coparmex validaron la persecución de Duarte, asumieron una posición de complicidad y me negaron sin justificación mi registro como candidato”, recuerda Chavira, quien ha ganado todos los juicios en su contra.

Según él, Gutiérrez Candiani se confabuló con Duarte para cerrarle el paso y dejar en la presidencia de la Coparmex a un incondicional, Juan Pablo Castañón –con Alberto Espinosa como interino–, y él poder irse a presidir el CCE, que usaría como trampolín para ser candidato a gobernador de Oaxaca.

“Este grupo de personajes maniobra para rechazar mi candidatura e impulsar al candidato oficial de Gutiérrez Candiani, Castañón, teniendo como interino a Espinosa, quien llegó a declarar que Duarte era ‘el mejor gobernador en la historia’”, subraya Chavira.

Pero él asegura que los dirigentes de la Coparmex malversaron “varios” de los 60 millones de pesos que la Secretaría de Economía (SE) otorgó para la remodelación y equipamiento de centros empresariales de 15 estados.

Presidente de la Coparmex Ciudad Juárez de 2008 a 2012, Chavira cuenta que la SE del gobierno de Felipe Calderón, que encabezaba Bruno Ferrari, destinó esos 60 millones en 2009 para ser comprobados a finales del mismo año, como él mismo lo hizo con el millón 400 mil pesos que le correspondieron.

En 2012, después de los mismos tres años en los que Gutiérrez Candiani estuvo al frente de la Coparmex, el presidente interino, Alberto Espinosa Desigaud, solicitó a los centros empresariales de los estados “aportaciones personales” para cubrir un faltante de parte de esos 60 millones de pesos que no se habían ejercido.

Se formó una comisión de auditoría, encabezada por el expresidente Alberto Núñez Esteva, porque Ferrari exigía que “esos recursos se reintegraran a la brevedad, pues de lo contrario presentaría una demanda penal por peculado. Ese faltante, entiendo, era de varios millones de pesos”, dice Chavira.

De ese faltante, agrega, tuvieron conocimiento la vicepresidenta de la Coparmex, Patricia Terrazas, ahora diputada federal del PAN, y el propio De Hoyos: “A él le tocó como gerente jurídico participar en la formalización de ese tipo de compromisos que tenía la Coparmex con entidades públicas”.

Añade: “¿Dónde quedó ese dinero? ¿Por qué no están los millones de pesos de recursos federales etiquetados para un fin específico? ¿Y por qué sólo tres años y medio después, cuando se va a acabar el periodo del gobierno federal y se recibe el señalamiento fuerte del titular de Economía de que se va a proceder a acciones legales –algo inédito– se piden aportaciones? La actual dirigencia tiene mucho que explicar”.

–¿Es corrupción con dinero público?

–Tiene que haber investigación y deslindarse responsabilidades legales. Si esto no se cubrió a tiempo, el señalamiento de la SE era que se estaba produciendo un delito de peculado.

“Si esto se cubre y se sustituye y se aporta con recursos que les piden a los mismos socios de la Coparmex y hubo un faltante o un desfalco, estamos hablando de un tema de administración fraudulenta. En cualquiera de los casos hay un desfalco, un tema que tiene que investigarse y saber qué sucedió y quiénes son los involucrados.”

–Ellos pueden decir que eso tiene más de un sexenio…

–Es un tema que tiene que ver con la claridad con la que ahora se exigen muchas cosas. Ha habido complicidad de la dirigencia actual y de las anteriores con personajes como César Duarte, porque jamás realizaron ni un solo comentario crítico a la corrupción, al saqueo generalizado de recursos públicos, que contrasta con una crítica constante a todo tipo de actos del gobierno actual. Seamos congruentes: antes nos quedamos callados y ahora sólo existen proyectos críticos.

Silencio ante la corrupción

Chavira no tiene duda: La Coparmex está capturada con fines político-electorales por Gutiérrez Candiani y De Hoyos, confeso aspirante presidencial.

“Desde 2009 era público que Candiani buscaba la gubernatura de Oaxaca. Desde entonces se van acomodando los calendarios, como ahora parece que se están acomodando para De Hoyos, pero además se manipulan hasta las fechas de los estatutos, como recientemente se hizo.”

Recuerda que el actual dirigente de la Coparmex quería ser primero candidato al gobierno de Baja California por el PAN, después diputado federal y ahora ambiciona la Presidencia de la República. Por eso considera que, así como Gutiérrez Candiani modificó los estatutos y el calendario para dejar un incondicional como su sucesor, ahora “cómodamente vuelven a manipular y a impulsar cambios en los estatutos para que, en los hechos, Gustavo de Hoyos se quede un año más. Ese es el cambio significativo. Ahora al presidente de la Confederación se le permite un periodo hasta de cinco años”.

En agosto la Asamblea de la Coparmex hizo una actualización integral de sus estatutos, supuestamente aprobada por unanimidad de los 65 centros empresariales, lo que permite a De Hoyos quedarse hasta cinco años como presidente.

Pero Chavira dice que la reforma no se aprobó por unanimidad, porque no asistió el 25% de los presidentes de los centros patronales: “Hubo 17 ausencias de centros empresariales que, por penurias económicas, no asistieron” a dicha asamblea, subraya.

“De Hoyos debería canalizar parte de su energía en la defensa de mejores condiciones de los centros empresariales, en vez de aventuras de carácter político-electoral a las que está llevando a la Coparmex. El tema de fondo es ese, el daño que esto le viene causando.”

Asegura: “Muchos socios de la Coparmex no están conformes, me lo han hecho saber, con la forma en que se viene manipulando a la confederación para proyectos político-electorales personales”.

–¿Ya no está pensando en postularse para presidir la Coparmex?

–Cambia todo el escenario con esta nueva modificación que hacen a los estatutos. Unos pocos centros definirían la elección en perjuicio de los demás. Este tema es rechazado.

Según él, la reforma deja en manos de los principales centros empresariales la ­decisión de nombrar al próximo presidente de la Coparmex, quien seguramente será “otro incondicional” del grupo de De Hoyos.

Por eso, insiste, es mejor comenzar la construcción de un nuevo organismo que sí defienda los intereses de los empresarios de México. Y él dice contar con el respaldo del sector.

“Soy empresario desde hace 30 años. Tengo negocios en varias partes del país, tengo consenso y tengo el pulso de lo que está pasando. También tengo comunicación con grupos de empresarios de México en Estados Unidos que quieren alianzas para proyectos productivos. Hay muchas áreas de oportunidad que no se han visto.”

Esta entrevista se publicó el 29 de septiembre de 2019 en la edición 2239 de la revista Proceso

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Reportero de Proceso desde 1994, Premio Nacional de Periodismo en periodismo de investigación y autor de tres libros.

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