La Ciudad de las Mujeres agoniza bajo el estigma de Rosario Robles

En vilo, la continuidad de la Ciudad de las Mujeres. Foto: Miguel Dimayuga En vilo, la continuidad de la Ciudad de las Mujeres. Foto: Miguel Dimayuga

En Tlapa, en la Montaña de Guerrero, una zona donde la violencia contra las mujeres es endémica, fue creada hace cuatro años la Ciudad de las Mujeres, dedicada a la atención médica, educativa y legal de las habitantes más pobres de esa región del país. Pero la institución ahora está en el limbo, pues no ha recibido recursos desde que empezó el gobierno de López Obrador. Su existencia misma corre riesgo y se cree –lo dicen las trabajadoras del centro– que todo se puede atribuir a que su creadora fue Rosario Robles.

TLAPA (Proceso).- En un conjunto de edificios gubernamentales, entre caminos de terracería a la entrada de Tlapa de Comonfort, se encuentra la Ciudad de las Mujeres, donde un grupo de trabajadoras da atención integral a las habitantes más pobres de la región más pobre de Guerrero.

Pero el lugar está en el limbo y las trabajadoras no han recibido sus salarios hace meses, presumiblemente porque la Ciudad de las Mujeres tiene un estigma: fue creada por Rosario Robles.

Ubicada en una zona de riesgo para las mujeres –en 2017 se decretó la alerta de género en el municipio de Tlapa–, el centro no ha recibido recursos federales desde que comenzó el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y está en peligro de desaparecer, pese a que atiende mensualmente a entre mil 500 y 2 mil mujeres, en su mayoría indígenas.

La Ciudad de las Mujeres se compone de siete edificios, en cada uno de ellos las usuarias encuentran gratuitamente diferentes servicios: educación en salud sexual, reproductiva y preventiva para reducir la mortalidad materna y el embarazo adolescente; educación básica y media superior; acompañamiento legal y atención psicológica en caso de ser víctimas de violencia; y clases de computación y cursos de enfermería y estilismo para que desarrollen su autonomía económica.

Ahí dan atención, asesoría y acompañamiento a mujeres como María Aceves, quien ha sido extorsionada y amenazada de muerte por su hermano; a Ofelia Barrera y a su hija, que sufrieron violencia intrafamiliar; a Dominga Juárez con su divorcio y a María Albino, quien lucha por la pensión alimenticia de sus cinco hijos.

Las imágenes de Simone de Beauvoir, la sufragista Elvia Carrillo Puerto, la poeta Sor Juana Inés de la Cruz, la activista Malala Yousafzai y la premio nobel Wangari Maathai y la frase “Todos los días son 8 de marzo”, adornan el salón de usos múltiples del edificio donde se imparte el módulo de atención a mujeres jóvenes.

(Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2240, ya en circulación)

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