Rinden homenaje a León-Portilla en la Sala Nezahualcóyotl de la UNAM

Homenaje a Miguel Leòn-Portilla en la Sala Nezahualcóyotl de la UNAM. Foto: Benjamín Flores

CIUDAD DE MÉXICO (apro).-  La Sala Nezahualcóyotl de la UNAM fue el recinto donde se recordó al humanista, historiador y filósofo Miguel León-Portilla –fallecido el pasado 1 de octubre– como profesor, investigador, cronista, traductor de códices indígenas, defensor de los derechos indígenas y creador de más de 50 libros, además, se destacó, como él mismo siempre comentaba en broma: “Que poseía mucha juventud acumulada”.

Mercedes de la Garza Camino, investigadora emérita de la UNAM, citó al creador de los volúmenes Tiempo y realidad en el pensamiento maya y Visión de los vencidos:

“El auténtico historiador es un rastreador, un intérprete”.

Prosiguió la especialista en cultura maya:

“Miguel León-Portilla fue un auténtico historiador. La basta obra escrita por él, que lo ha acentuado entre los grandes pensadores mexicanos, ha dado a conocer las concepciones del mundo y de la vida de los antiguos nahuas, sus reflexiones acerca de los dioses, del origen del cosmos , de la finalidad de la vida humana, que sin duda merece ser calificada como filosófica, aunque se hayan expresado en lenguaje simbólico tal como se comprueba en su primera gran creación La filosofía en náhuatl, estudiada en sus fuentes, obra de gran originalidad que ha sido traducida a muchos idiomas, proyectando al mundo entero la riqueza y profundidad del pensamiento indígena.

“El historiador-filósofo se ha internado en las claves de la lengua de aquellos ancestros, traduciendo los escritos y desde ahí penetrando en el significado de los antiguos textos, tanto mititos, como históricos y poéticos. No es mucho decir que nos ha abierto el espíritu náhuatl para ayudarnos a comprender sus otras creaciones, y con el impulso de su maestro Ángel María Garibay, León-Portilla dio en México el primer gran paso en el rescate del pensamiento indígena a través de sus propios textos, como una de las obras creadoras más importantes del mundo antiguo”.

Homenaje a Miguel León-Portilla. En la Sala Nezahualcóyotl de la UNAM, en la imagen Enrique Graue, Rector de la UNAM, Vicente Quirarte, Mercedes de la Garza, José Narro entre otros. Foto: Benjamín Flores

 

El arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, honoris causa de la UNAM, recordó que cuando el autor de Quetzalcóatl cumplía 81 años de edad, los editores del libro Aportaciones científicas y humanísticas mexicanas en el siglo XX, le solicitaron que hablara a cerca de sus logros académicos , “Miguel, un tanto sorprendido, respondió: ‘¿Mis logros?’, y al cumplir 90 años recordé estas palabras y les di respuesta basado en la trayectoria que el mismo Miguel nos había dado a lo largo de su vida académica, yo respondí: ¿Tus logros?, son muchos”.

Continuó:

“Hoy puedo decirte querido Miguel que nos has enseñado a pensar, a luchar, a convivir, y es por eso que te llevamos en la memoria. Después de nosotros vendrán nuevas generaciones que tendrán la oportunidad de conocerte por medio de tu legado. Nos enseñaste a través de tus libros cómo el hombre prehispánico poseía su propia manera de concebir un universo en constante movimiento expresado por medio de su libros y cantos ancestrales que analizaste con pasión para llegar a las profundidades de los mismos, para ello penetraste en los arcanos del pensamiento de los antiguos sabios para ser ver que en todas las latitudes y en todos los tiempos el hombre es creador por excelencia, no solo aquellos hombres crearon instrumentos, ciudades y obras excelsas que han podido retar la acción del tiempo”.

Externó que supo darle voz a quienes les había sido arrebatada, y subrayó en uno de los aportes a nivel internacional de León-Portilla:

“Cuando se celebró el llamado descubrimiento de América, discutiste con buenos argumentos para hacerle frente al termino Encuentro de dos Mundos”.

Entonces, rememoró:

“Miguel es el único cronista de la Ciudad de México que ha renunciado. Porque le pidieron, en el entonces Departamento del Distrito Federal, que fuera a nombre de las autoridades a recibir al oso panda que China regalaba a México. Entonces, León-Portilla dijo: ‘Yo mejor renuncio’.”

Ana Carolina Ibarra González, directora del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, enfatizó:

“Se nos fue el dueño de la tinta negra y roja”.

Luego prosiguió:

“Fue el hombre sabio que penetró en planteamientos de gran hondura de los antiguos mexicanos. Que comprendió la fugacidad de cuanto existe y la posibilidad de decir palabras verdaderas”.

Se refirió a La filosofía náhuatl…:

“Esta obra marcó un hito en el estudio de las culturas indígenas al mostrar la existencia histórica de un saber filosófico entre los nahuas y dio un salto enorme en defensa de las grandes civilizaciones americanas. Se anticipaba por mucho el maestro a las corrientes y enfoques que se discuten en la actualidad, y sembró entre nosotros los estudiantes un amor verdadero hacia el conocimiento de los pueblos originarios, y trabajó intensamente cada día”.

Vicente Quirarte, miembro de la junta de gobierno de la UNAM, dijo:

“Hoy nos convoca un hombre de palabra, lo hace en la casa de canto que nos enseñó a mirar con otros ojos, y a comprender por entero las palabras del rey poeta, que preside en esta sala de conciertos, Nezahualcóyotl, por fin lo comprende mi corazón, escucho un canto, contemplo una flor, ojalá no se marchite. Miguel León-Portilla fue ante todo un hombre de palabra, la defendió, la honró, la enalteció, y ahora la deja braza ardiente en nuestras manos. Hombre cabal e integro, fue una leyenda viviente, como lo pregona una de las distinciones por él recibidas. Nunca envejeció, como afirmaba, tenía juventud acumulada y por ello fue nuestro privilegio disfrutar muchos años de su generosidad y enseñanza, su constante energía y ánimo creativo quedan demostrados en los proyectos que diariamente imaginaba y que llevó a cabo en su cubículo o en su eterna mesa de trabajo junto a la ventana de su jardín de príncipe feliz en Coyoacán”.

Mario Humberto Ruz Sosa, director del Instituto de Investigaciones Filológicas, relató que León-Portilla, “maestro en el sentido pleno del término, no se conformó con dominar el espléndido arte de saber contemplar, lo habitó también  la pasión por compartir , por mostrar y demostrar, por hacer visible diversos matices del polifacético prisma mesoamericano , muchos de los cuales había quedado eclipsados, soterrados, mientras que otros hubieron de ocultarse en el arcón de lo velado desde el cataclismo socio cultural que significó la conquista”.

Después subrayo en el último libro del historiador Erótica náhuatl, donde “se permitió exhibir con buen gusto, pero sin tapujos, la desnudes entre hombres y mujeres”. Y le agradeció que “nos ayudara a vislumbrar lo que resguarda el mundo mesoamericano”.

Francisco Morales, alumno del autor de Trece poetas del mundo azteca, destacó:

“Sí, Miguel León-Portilla, tú fuiste el escultor de tu propia estatua, pero esta escultura está en nuestro corazón, en nuestro afecto y en nuestro sentimiento. Y cuando pienso que tú fuiste haciendo poco a poco tu imagen. Y, ahora simplemente, quien lo dijera, hemos venido a develarla. No te decimos adiós por eso. Develamos tu figura, la que hemos guardado y conservado dentro de nuestro corazón, y a la que tú le diste el último toque y el último retoque con esta muerte súbita que nos puso perplejos, inquietos llenos de temor y de duda también”.

Manifestó:

“¿Pero cómo es posible que la vida se termine tan pronto?, ¿cómo es posible que la gente que todavía tiene mucho que hacer y ofrecer con tantos años de juventud acumulada, nos diga adiós? Este sentimental que fuiste tú, este romántico que se esforzaba en no ser romántico, en parecer muy sencillo, humano, batallador y decisivo, este idealista es al que ahora le decimos hasta luego. No adiós”.

Al final el rector de la UNAM Enrique Graue Wiechers enfatizó que a una semana de la partida de León-Portilla se reúnen para recordarlo:

“Lo que escuchamos fueron pinceladas de lo que fue una vida plena dedicada al estudio, prolija y contantemente creativa. Lo dije hace algunos días, nuestro país ha perdido a uno de sus mejores hombres y la UNAM a uno de sus más ilustres hijos. Todos sabíamos que un día tenía que irse, pero todos también queríamos que se quedara y de ser posible indefinidamente.”.

El rector Enrique Graue en el homenaje a Miguel Leòn-Portilla en la Sala Nezahualcóyotl de la UNAM. Foto: Benjamín Flores

También asistieron los ex rectores de la Máxima Casa de Estudios

Guillermo Soberón Acevedo, Octavio Rivero Serrano, José Sarukán Kermez, Francisco Barnés de Castro y José Narro Robles.

Por supuesto estuvieron presentes la viuda de León-Portilla, Ascensión Hernández Treviño, historiadora, y su hija María Luisa León-Portilla, igual historiadora, con su esposo Gerardo Hierro, y su nieto Miguel.

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Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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