De las estrellas de “Ad Astra” a los astros

Un fotograma de la cinta "Ad Astra". Foto: Especial Un fotograma de la cinta "Ad Astra". Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Desde el inicio de la cinta Ad Astra, protagoniza por Brad Pitt, se advierte la carrera por conquistar tierra –ya ni siquiera de nuestro planeta sino extraterrestre–, aunque el título engloba un significado más profundo al tomarse del latín “a las estrellas”, de acuerdo al guionista del filme Ethan Gross.

Gross –coguionista junto al director James Gray de la película Ad Astra–, reveló a medios estadunidenses:

“Escribí Ad Astra por poner un nombre de marcador al archivo, pero siempre nos gustó. Es un título un tanto misterioso. La parte tácita del nombre per aspera, es realmente de lo que trata gran parte de la película”.

Se refiere al significado de la frase en latín Ad astra, per aspera, cuya traducción al español sería “A las estrellas, por el camino más difícil”.

El “Ad Astra” en realidad lo escuchó de una frase de la canción “What it means to be alone” (Lo que significa estar solo) del grupo de rock progresivo The Deer Hunter, y cuando Gross buscó el significado de una línea en particular, la cual dice “Ab ovo, the angel sings, Ad astra” (Desde su origen, el ángel canta a las estrellas), el guionista jamás olvidó el sentido de la frase latina.

Ahora bien, astros y estrellas, ¿son lo mismo? Astra bien se puede confundir con astros, pero ojo, estos últimos engloban a cualquier cuerpo celeste de forma definida: Un astro puede ser un planeta, cometa, satélite,  luna, meteorito… mientras que las estrellas son cuerpos celestes que brillan con luz propia. De ahí que podemos decir: el Sol es la única estrella de nuestro sistema solar (una de las 200 mil millones que existen), y tiene un conjunto de astros (planetas) que giran a su alrededor.

Es decir, llegar a la cima, buscar en los sueños, en lo más alto (en las estrellas, no en cualquier astro), y de ser necesario por el camino más complejo, pero alcanzarla.

Desde la afamada cinta Odisea 2001 de Stanley Kubrick, pasando por Contacto y Gravedad de Alfonso Cuarón, hasta Ad Astra, todas con elementos futuristas y despliegue de avances tecnológicos que dejan ver la posibilidad de llegar a una aparente felicidad, pues existen los elementos para sentirse “bien físicamente” debido a los avances, todas esas cintas, sin excepción, dejan ver la necesidad más elemental:

La de la relación humana, que permite conectarse con el otro a través de una mirada, un gesto, un abrazo, una aprobación, sin ningún otro elemento de por medio.

No en balde el exlibris de Carlos de Sigüenza y Góngora, amigo entrañable de sor Juana Inés de la Cruz, era Sic itur ad astra (“Así se viaja a los astros”).

 

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Licenciada en Ciencias de la Comunicación (2005) con Diplomado en Relaciones Públicas (2014), habla inglés y francés, amante del cine y los idiomas. Se inició como reportera de deportes en su natal Veracruz, y luego en publicaciones de la Editorial Vía Satélite de la Ciudad de México. Forma parte de la Sección de Cultura y Espectáculos de Proceso desde 2007.

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