En Cancún, un “cuarto de tortura” para venezolanos

Venezolanos acusan maltrato de autoridades migratorias en el aeropuerto de Cancún. Foto: Tomada de @BastaYaDeMuert Venezolanos acusan maltrato de autoridades migratorias en el aeropuerto de Cancún. Foto: Tomada de @BastaYaDeMuert

CARACAS (apro).- “Yo sólo soy un migrante con una maleta de sueños como muchos del mundo”, dice Carlos Sánchez Aular, venezolano de 23 años que viajó a Cancún para participar en un concurso de belleza. A diferencia de los más de 4 mil compatriotas que han solicitado refugio en México en los primeros ochos meses de 2019, él asegura que sólo iba a la competencia y a vacacionar.

Se le nota nervioso, mira a los lados, pero habla con elocuencia. Vive en Chile desde hace un año. Relata que salió de Venezuela hace tres años, estuvo en Colombia, luego en Perú y finalmente se estableció en Santiago.

El pasado 27 de septiembre llegó al aeropuerto de Cancún con una carpeta llena de documentos para probar que su estadía sería temporal. Pasaporte vigente, copia de los boletos aéreos de regreso, carta de invitación de un ciudadano mexicano, antecedentes penales apostillados de Venezuela y de Chile, su cédula de identidad chilena, entre otros. Pero nada de esto fue suficiente para convencer a la agente de migración que lo atendió.

Las cifras de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados revelan que 4 mil 882 venezolanos han solicitado refugio en México entre enero y agosto de 2019; de ellos, mil 360 ha sido resueltos como positivos. Entre 2013 y agosto de 2019 el Estado mexicano recibió 15 mil 735 solicitudes de refugio de venezolanos y otorgó 6 mil 431.

La cantidad de solicitudes ubica a México como el quinto país en el que los venezolanos piden refugio, lejos del primer ligar que ocupa Perú, con 287 mil 114 requerimientos, según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Según esta misma agencia, son 81 mil 852 venezolanos los que residen legalmente en México.

El ACNUR cuenta más de 4 millones de venezolanos migrantes o refugiados en todo el mundo, pero advierte que “es probable que el número total sea más alto” debido a que muchas de las fuentes de los gobiernos no toman en cuenta a los ciudadanos de Venezuela sin un estatus migratorio regular.

El “cuarto de tortura”

Robo, amenazas y torturas, así describió Sánchez Aular su paso por el aeropuerto de Cancún, donde arribó con la ilusión de participar en el concurso Mister International, como único representante de Venezuela. En entrevista con Proceso, el joven relata a detalle lo vivido con las autoridades migratorias.

Proceso no pudo confirmar la existencia del concurso tal como lo nombró Sánchez Aular, pero se pudo constatar que del 16 al 24 de octubre se realiza el Mr. & Teen Model Caribe Internacional 2019 en esa ciudad caribeña.

El primer contacto que el venezolano tuvo con agentes de migración fue una mujer a la que describe de gafas y cabello canoso, a quien le mostró la documentación que tenía preparada. Esta funcionaria le indicó que debía pasar a una segunda entrevista.

“Pero lo dramático viene a continuación, cuando llega un chico, sin credenciales de migración, y me dice que él era el encargado de hacerme la segunda entrevista. Me pide que lo acompañe y me dijo que pusiera en una bolsa negra todas mis pertenencias y documentos”, relata.

A medida que pasaba el tiempo empezó a sentir temor. “Porque México es reconocido por secuestros, venta de órganos, desapariciones; sentí miedo.

“Antes de llegar al sitio de tortura, el funcionario me exige quitarme toda mi ropa; no lo entendía, pero supuse que era para revisar que no tuviera nada extraño para ingresar al país. Luego de caminar por un pasillo muy largo y blanco, llegamos al cuarto de tortura y me obligó a entrar”, explica y agrega que al entrar se encontró con casi 70 personas, entre niños y adultos. Todos venezolanos.

Describe con horror su experiencia en el aeropuerto de Cancún, le tiembla la voz, la mirada se le pierde al tratar de recordar los detalles de esas horas en lo que él denomina “el cuarto de tortura”.

Uno de los detalles que más conmovieron al joven venezolano fueron las condiciones precarias de ese lugar que describe como inmundo, con baños insalubres, colchonetas en el piso y el hecho de que cerca de una decena de niños “en ropa interior”, estuvieran sometidos a esas condiciones, sin comida y sin cobijo a temperaturas muy bajas.

“Sé cuáles son mis derechos al viajar a otros países, cuáles son los requisitos que te exigen e ir preparado (…) tenemos derecho a una llamada, a un abogado migratorio, pero no nos permitían comunicarnos (…) Pensé que era mi último día de vida, en un momento pensé que iba a morir”, asegura.

Califica la experiencia como traumática y una tortura psicológica. “Entendí que no nos iban a matar cuando el policía de migración regresa, lanza comida en el piso y la pisotea. Había niños que no habían comido, ¿qué necesidad tenían de hacer eso? Nos decía que en Venezuela no hay una crisis, que no hay dictadura, era como un lavado de cerebro”, narra.

Aunque el joven iba por motivos de trabajo, reconoce que otras personas que lo acompañaron en el cuarto de no admitidos tenían intenciones de pedir refugio en México. “Obviamente que no es un secreto que algunos venezolanos van a otros países a buscar una mejor vida, pero no era la situación de todos los que estábamos en ese cuarto de tortura”.

A su regreso a Chile buscó ayuda psicológica y afirma que está bajo medicación por ataques de pánico y estrés postraumático. También indica que tuvo que mudarse con una amiga porque le da miedo vivir solo luego de las amenazas que, asegura, recibió de los agentes de migración.

Testimonios coincidentes

El caso de Sánchez Aular no es único. En las últimas semanas se han viralizado en redes sociales testimonios, videos y fotos de venezolanos que denuncian tratos crueles y expulsión injustificada, y donde aseguran que muchos de ellos cumplían con los requisitos establecidos por el Estado mexicano para ingresar al país.

Proceso habla con otro joven venezolano al que llamaremos Luis –nombre ficticio para resguardar su identidad–, quien accede a una entrevista telefónica desde México.

Como Carlos, Luis llegó a México por Cancún, pero no venía de Venezuela sino de Colombia, donde reside. “Les dije que venía por 11 días a una activad religiosa, mostré todos los documentos en regla que se requerían para entrar, ella (agente de migración) revisó y me dijo que preguntaría en la oficina de control. Al volver me indicó que me fuera a la oficina para una segunda entrevista”, cuenta.

En la segunda entrevista les informaron a Luis y a otros venezolanos, que querían asegurarse de que cumplían con los requisitos para ingresar, pero no les indicaron cuáles eran. Les advirtieron que no podían usar el celular ni llamar a familiares ni amigos, sólo al consulado venezolano; pero todos habían huido del régimen de Nicolás Maduro, así que ninguno pensaba que pudieran ayudarlos. Al contrario, temían ser identificados por el gobierno de su país.

“Fue vergonzoso porque me hicieron pasar frente a todos los demás pasajeros como si trajera algo ilegal. En el lugar había tres personas en sus escritorios. Detrás de una pared de vidrio había un salón donde nos sentaron a todos. Éramos 20 venezolanos, una colombiana y una argentina. Había familias enteras y no le permitieron comer ni abrigarse del frío enorme que hacía allí… Una niña estaba con un oído enfermo y no le dieron atención médica ni comida a nadie, de los 20 sólo yo logré pasar”, narra Luis.

Ambos jóvenes dicen a Proceso que los agentes de migración que los retuvieron los amenazaron. “Te vamos a poner una alerta migratoria para que no puedas entrar ni a México ni a varios países”, asegura Sánchez Aular que le dijeron.

“Tienes que salir en la fecha indicada de regreso de tu pasaje; si no lo haces, tenemos tus datos y tu cara y si no sales daremos una alerta migratoria y haremos una orden judicial para que te busque la policía y te saque del país”, fueron las palabras de los funcionarios, según el testimonio de Luis.

Sánchez Aular también denunció que los funcionarios de migración se quedaron con 800 dólares que llevaba para su estadía en Cancún y aseguró que a otros pasajeros les hicieron lo mismo. Luis, en cambio, logró ingresar y no le quitaron ninguna de sus pertenencias, pero afirmó que sus compatriotas no admitidos, fueron despojados del dinero que portaban.

En un comunicado fechado el viernes 4, el Instituto Nacional de Migración respondió a la queja interpuesta por la asociación civil Sumando Venezuela. Aseguró que los funcionarios que incurran en este tipo de faltas serán sancionados: “La administración del comisionado Francisco Garduño ha instruido que la atención a las personas esté apegada a la ley y a los protocolos establecidos a fin de respetar los derechos humanos de las mismas. El gobierno de México sancionará a los funcionarios que lleven a cabo algún maltrato o incumplan el principio de no discriminación”.

En el último mes y medio aproximadamente 500 venezolanos han sido rechazados en México, según Marilyn Torres, presidenta de Sumando Venezuela, que opera en Quintana Roo.

 

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