El de Edgar Leonardo, un caso de ejecución extrajudicial que la autoridad niega

El criminólogo José Gutiérrez muestra informes de la carpeta de investigación sobre un presunto enfrentamiento entre policías estatales y dos jóvenes de Santa Rosa de Lima, sede del cártel del mismo nombre en Villagrán. Foto: Verónica Espinosa El criminólogo José Gutiérrez muestra informes de la carpeta de investigación sobre un presunto enfrentamiento entre policías estatales y dos jóvenes de Santa Rosa de Lima, sede del cártel del mismo nombre en Villagrán. Foto: Verónica Espinosa

SILAO, Gto. (proceso.com.mx).- Las sospechas de una posible ejecución extrajudicial de la que habría sido víctima Edgar Leonardo García Aguilera, un joven de la comunidad de Santa Rosa de Lima en Villagrán, por policías de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado, se mantienen flotando desde el día de su muerte.

Poco antes del mediodía del 11 de julio pasado, Leonardo y otro joven, Jesús Rodríguez Martínez, de 18 años, supuestamente enfrentaron a tiros a los agentes desde una camioneta Ranger (que había sido reportada como robada un día antes) cuando los de FSPE les marcaron el alto, en la carretera lateral de Celaya-Villagrán.

Esta versión oficial señala que, en el intento de pasar un retén de una caseta, la camioneta Ranger cayó en una zanja y frenó bruscamente, por lo que una patrulla de los FSPE chocó por detrás; los dos jóvenes bajaron del vehículo y uno de ellos –Leonardo- comenzó a dispararles a los agentes, que repelieron el ataque y así dieron muerte al muchacho.

Oficialmente, Leonardo murió en un intercambio de disparos con los policías estatales, mientras que Jesús quedó herido y, tras abandonar el hospital, quedó preso en el Centro de reinserción social de Valle de Santiago, el Cereso Mil.

Pero unas horas después de lo ocurrido –que desató incendios de vehículos por parte de habitantes de Santa Rosa de Lima-, la madre de Leonardo acusó a los elementos de FSPE de ser responsables de torturar y posteriormente asesinar a su hijo, apoyada en fotografías y testigos que apuntarían a que las cosas no ocurrieron como las autoridades han insistido en afirmar.

Ni siquiera por esta denuncia, hecha inicialmente al periodista Humberto Padgett y después formalizada en una queja ante la Procuraduría Estatal de los Derechos Humanos, las autoridades aceptaron iniciar una investigación para aclarar la actuación de los agentes estatales.

El gobierno del estado deslindó de antemano a los agentes de las FSPE de cualquier posible acto indebido o ilícito, ignoró fotografías que han circulado de los instantes posteriores a la muerte del muchacho, donde se ve su cadáver esposado (a pesar de haber sido abatido en el presunto enfrentamiento) y huellas de sangre en la camioneta que tripulaba, a pesar de que se afirmó que Leonardo descendió del vehículo y disparó a los patrulleros estatales.

La única carpeta de investigación abierta por la Fiscalía general del estado alude a ese enfrentamiento y sostiene la acusación en contra de Jesús Rodríguez de intento de homicidio en contra de los elementos policiacos del estado.

Pero datos y peritajes que forman parte de esta carpeta plantean inconsistencias e, incluso, plasman errores tan garrafales como el informe de indicios de uno de los peritos en el mismo lugar de los hechos (la carretera Celaya-Villagrán) que ubica el cadáver de Leonardo García “en la cocina” y usando “calzado tipo chanclas”, fuera de toda lógica y sin ninguna relación con el sitio y condiciones en que quedó el muchacho, en la vía pública.

La carpeta sostiene las declaraciones hechas por 12 elementos de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado que estuvieron involucrados en este incidente, quienes declaran la misma versión del choque y el ataque a balazos que tuvieron que responder.

Cinco de ellos dispararon sus armas en el supuesto intercambio de disparos con Leonardo. Cuatro lo habrían hecho con su rifle R15 y el quinto con un arma 9 milímetros, mientras que Leonardo presuntamente disparó también con una pistola 9 milímetros.

Enfrentamiento en duda.

En entrevista con Apro, el criminólogo José Gutiérrez, quien asesora a la familia de Leonardo García y tuvo acceso a la carpeta de investigación, explicó que, de acuerdo con los peritajes revisados en la carpeta, sólo se recabaron dos casquillos de una de las armas 9 milímetros y un casquillo de la segunda.

Es decir, si Leonardo utilizó una de las dos armas 9 milímetros consignada en el peritaje (donde no se precisa cuál era el arma que se le adjudicó) habría disparado a lo mucho dos veces.

Informe pericial sobre los casquillos, vehículos y un cadáver. Foto: Verónica Espinosa

Informe pericial sobre los casquillos, vehículos y un cadáver. Foto: Verónica Espinosa

En tanto, de las armas R15 se efectuaron 12 disparos en total.

“El arma que supuestamente traía Leonardo la encuentran con seis cartuchos útiles sin detonar. Si los casquillos del Águila (una de las armas 9 milímetros) son del policía eso quiere decir que solamente hay un casquillo del arma de Leonardo. Eso quiere decir que Leonardo disparó una sola vez; eso no habla de un enfrentamiento…ellos mencionan que le disparan a Leonardo y a Jesús y la camioneta (Ranger) en que viajaban tiene impactos, (pero también) mencionan que Leonardo los agredió a balazos y las patrullas no presentan ningún daño por algún proyectil, sólo el choque”, fueron los detalles encontrados por el criminólogo.

Para Gutiérrez –con Maestría en Política Criminal y director de la Red internacional de criminología- “no queda esclarecido de qué arma salieron los disparos que supuestamente detonaron. No sabemos quién porque la información en los peritajes está incompleta; no sabemos quién disparó una vez y quién dos veces con las armas 9 milímetros”.

También aclara que la escena “no pudo ser modificada por otras personas, porque los policías en todo momento tuvieron control del lugar; aquí no se puede alegar manipulación de una gente externa”.

El asesor de la familia de Leonardo García afirmó que se ha tenido que solicitar el acceso a otras pruebas documentales como el registro fotográfico de los casquillos y las armas.

Pero hay otros peritajes ausentes sobre los cuales prácticamente es ya imposible retomar la mecánica de los hechos, dijo el criminólogo. Tal es el caso del que se tendría que haber aplicado en materia de vialidad y tránsito con las patrullas y la camioneta Ranger para precisar los movimientos y corroborar el dicho de los elementos estatales sobre la persecución y el desplazamiento de todas las unidades involucradas.

Dentro de la revisión de la carpeta de investigación, se encontró un error garrafal en uno de los peritajes de los indicios recabados en el lugar del presunto enfrentamiento y donde quedó el cuerpo de Leonardo, cuya descripción no corresponde ni con el cuerpo del muchacho ni con el lugar:

“Indicio 12. Cadáver del sexo masculino, hasta el momento no identificado, se aplica el procedimiento de inspección técnica a cadáver obteniendo el siguiente resultado (…) localizado sobre el suelo del área de cocina parte posterior del inmueble y junto al muro poniente de la cocina inmueble localizado en la calle Nardo. Viste una camisa sin manga en color blanco, una camisa con mangas color en colores rojos grises y blancos, pantalón de mezclilla, zapatos tipo chanclas…”.

La autopsia de Leonardo consigna algunas lesiones que, dijo el perito José Gutiérrez, corresponden con golpes con un objeto contundente, lo que tampoco se logra explicar claramente, además de quemaduras que se atribuyen al tiempo en que el cuerpo estuvo expuesto al sol.

En otra parte de la carpeta se informa sobre la detención de Jesús Rodríguez –el joven que iba con Leonardo en la camioneta con reporte de robo- registrada a las 11:46 horas de ese día 11 de julio.

Según el reporte oficial, la detención se hizo “informándole que dicha detención era por homicidio en grado de tentativa y robo equiparado en agravio de la procuración y administración de justicia, dándole lectura de sus derechos a las 11:47 horas sin que le quisiera firmar dicho formato”.

Tres minutos después de hacer toda la explicación de la imputación y los derechos al detenido, los agentes “observan que dicha persona se encontraba sangrando del cuello (sic)” por lo que “se procede a solicitar el arribo de un cuerpo de rescate al lugar, arribando la ambulancia de la Cruz Roja de Villagrán, que lo trasladó al Hospital general de Celaya”.

Según las declaraciones de los 12 policías estatales, a Jesús lo ubican siempre detrás de Leonardo y señalan únicamente a éste como quien les disparaba. A pesar de esto, Jesús permanece recluido y vinculado a proceso judicial por intento de homicidio.

 

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