Represión en Ecuador: 5 muertos, mil 70 presos y 855 heridos

Manifestantes huyen de las bombas lacrimógenas lanzadas por la policía cerca de la Asamblea Nacional, en Quito, Ecuador. Foto: Dolores Ochoa/AP Manifestantes huyen de las bombas lacrimógenas lanzadas por la policía cerca de la Asamblea Nacional, en Quito, Ecuador. Foto: Dolores Ochoa/AP

QUITO (apro).– Nunca antes Ecuador había registrado cifras tan escandalosas de presos, heridos y desaparecidos. Según la Defensoría del Pueblo, “desde el 03 de octubre de 2019 hasta las 10:00 del 11 de octubre de 2019, se registraron un total de mil 70 personas detenidas, de las cuales 97% son hombres y el 3% mujeres. El mayor número de personas detenidas ha sido en Pichincha (460), seguida por Guayas (308), y Tungurahua (57)”.

En el informe, además, se resalta el registro de cinco fallecidos: Raúl Chilpe, Marco Otto, Chaluisa Cusco José Daniel, Inocencio Tucumbi, José Rodrígo Chaluisa. Y en cuanto a las personas heridas, en los centros de salud a nivel nacional se registraron 855, que fueron atendidas en el Sistema Nacional de Salud, siendo Pichincha donde se registra mayor número (443), seguido de Azuay (118) y Guayas (46). Extraoficialmente se supo de la desaparición de 83 personas.

Y este mismo jueves el presidente Lenín Moreno intentó un acercamiento con los dirigentes del levantamiento popular y fracasó:

“Envío este mensaje a la dirigencia de las organizaciones indígenas y sus bases. Es indispensable frenar la violencia, hay que encontrar soluciones para los temas del país y, sobre todo, del campo. Hago un llamado a los dirigentes a dialogar directamente conmigo. Lo repito: hago un llamado a los dirigentes a dialogar directamente conmigo. Sentémonos, sentémonos para conversar, dialogar sobre el decreto 883, hablemos de a dónde deben dirigirse esos recursos y asegurémonos de que vayan a quienes más los necesitan. Pongamos en nuestras manos la solución de las diferencias. El país debe recuperar la calma, que el país sepa que tenemos la voluntad del diálogo”.

Y al mismo tiempo convocó a los alcaldes de todas las ciudades de Ecuador a una reunión en Guayaquil para que sean los interlocutores de ese diálogo. Hasta las 19:00 horas locales ese encuentro no se concretaba y tampoco se comprobó cuántos alcaldes acogieron la invitación.

De quien sí obtuvo respuesta fue de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie). En un comunicado, una hora y media después de la emisión de Moreno en cadena de radio y televisión, le respondió del siguiente modo:

“…después de 9 días de exitosa movilización nacional y acciones de resistencia en todo el país, por la derogatoria del Decreto 883, le expresamos al Gobierno Nacional que ya motivamos el diálogo hace dos años y medio, sin obtener resultados concretos. En consecuencia, el diálogo que promulga carece de credibilidad en este escenario de lucha social, encabezada por el Movimiento Indígena, el cual integra las demandas de la clase trabajadora, de estudiantes, campesinos, indígenas y los sectores empobrecidos del país, le pertenece al pueblo”.

En otra parte acotó: “El diálogo que el Gobierno Nacional dice promulgar se ha sustentado durante este proceso de resistencia en una de las peores masacres en la historia del Ecuador, una violencia exacerbada interpuesta por la fuerza pública y militar, con la responsabilidad de los ministros de Gobierno, María Paula Romo, y Defensa, Oswaldo Jarrín”.

Y finalizaron con la frase que quedó flotando: “Nos disponemos al diálogo cuando se derogue el decreto 883”, el mismo que elevó los precios de los combustibles, entre otras medidas.

Y cuando esto ocurría, en los alrededores de la sede de la Asamblea Nacional, unas 10 mil personas se agolpaban para intentar ingresar. Al parecer el gobierno esperó que el llamado de Moreno tuviera efecto y no se reprimió a los manifestantes.

Pero tras el comunicado de la Conaie de desató una represión intensa y masiva, con lanzamiento de gases lacrimógenos que cubrió una zona de alrededor de 10 manzanas, con afectación a menores de edad y mujeres que llegaron desde distintas partes del país para apoyar el levantamiento popular.

A la vez, el presidente de la Asamblea Nacional, César Litardo, convocó para mañana a una sesión extraordinaria para abordar la crisis social y política, con la condición de que no sería para trastocar el orden democrático. En otras palabras, negó la posibilidad de tratar el pedido de renuncia a Moreno que plantean algunos sectores políticos, en particular los militantes y legisladores de la Revolución Ciudadana, movimiento liderado por el expresidente Rafael Correa.

Ante la situación crítica en Quito, los partidos de derecha y los que apoyan a Moreno plantearon la opción de reunirse en Guayaquil, a donde el presidente de la República trasladó la sede del gobierno. Si ocurriera así, ya serían dos poderes del Estado funcionando en esa ciudad costera de Ecuador.

Por su parte, Correa insistió en la necesidad de una salida democrática e institucional a través de una renuncia de Moreno y una convocatoria a elecciones inmediatas, para reemplazar al presidente de la República y a la Asamblea Nacional actual. Esta propuesta ha sido rechazada por la derecha y las cámaras de la producción que han difundido sus posturas con el hashtag #LeninNoCedas.

Por ahora no hay una salida institucional a la crisis política y todas las opciones que manejaban los negociadores del gobierno se anularon tras el comunicado de la Conaie y de otros sectores sociales, sindicales, campesinos y gremiales.

Y la consecuencia inmediata es un país paralizado, sin poder movilizarse por las principales vías y carreteras, con una parte de la producción petrolera estancada, aunque los aeropuertos y puertos funcionan con normalidad.

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