Adolfo Mexiac, uno de los más destacados grabadores mexicanos, murió a los 92 años

El grabador Adolfo Mexiac en un retrato de noviembre de 2010. Foto: Germán Canseco El grabador Adolfo Mexiac en un retrato de noviembre de 2010. Foto: Germán Canseco

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Creador de uno de los grabados más difundidos a nivel internacional, que simboliza la lucha contra la represión, el artista plástico Adolfo Mexiac murió este sábado 12 de octubre a los 92 años, en Cuernavaca, Morelos, donde residía desde hace años, informó la artista Patricia Salas.

La triste noticia fue dada también por su nieto Rodolfo Anaya a través de la cuenta en Twitter de Mar Arquitectos en la cual escribió:

“El día de ayer nos dejó el gran maestro muralista Adolfo Mexiac. A sus familiares nos dejó sus experiencias, enseñanzas, intensidad, compromiso y cosas indescriptibles. ¡Infinitas gracias por todo! Te quiero abuelo.

En una breve semblanza del creador, nacido en Cuto de la Esperanza, Michoacán, el 7 de agosto de 1927, y quien se llamaba en realidad Adolfo Mejía Calderón, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), recordó a través de un comunicado que formó parte de la Academia de Artes, el Salón de la Plástica Mexicana y el Taller de la Gráfica Popular (TGP).

Fue discípulo de José Chávez Morado, Leopoldo Méndez y Pablo O’Higgins. Realizó estudios en la Escuela de Bellas Artes de Michoacán, y posteriormente en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La esmeralda” y en la Escuela de Artes del Libro, ahora Escuela Nacional de Artes Gráficas.

Asimismo, realizó obra mural en espacios como el Palacio Legislativo en San Lázaro, cinco murales en la Universidad de Colima, dos en Argentina y uno más titulado Las Montañas de Michoacán, en su tierra natal. Y fue ilustrador en el periódico Ceteme y sus obras están impresas en libros de Rosario Castellanos y Max Aub.

Hay que destacar que su grabado Libertad de expresión ha sido conocido y reconocido a nivel internacional. Muestra a un joven con los ojos desorbitados y con la boca amordazada por una cadena. Durante la marcha del 2 de octubre de este 2019, a 51 años de la matanza de Tlatelolco, y al cumplirse 65 años de su creación, la obra volvió a salir a las calles para seguir simbolizando la lucha de los movimientos sociales.

En entrevista en noviembre de 2010, al hacer su juicio sobre las conmemoraciones por los 200 años del inicio de la lucha por la Independencia, el artista explicó que el grabado no fue hecho para el movimiento estudiantil de 1968, para el cual sí hizo otras obras, sino en 1954 cuando trabajaba en Chiapas para el Instituto nacional Indigenista (INI):

“Yo estaba en Chiapas y en esa época todos los días oíamos pasar un avión que le llevaba pertrechos a un coronel, el que puso la CIA en Guatemala para derrocar a Jacobo Árbenz, el coronel Carlos Castillo Armas. Entonces había una gran efervescencia y mucho coraje de las gentes que trabajábamos en el INI porque sabíamos lo que estaba pasando con nuestro vecino.

“Es el año en que muere nuestra gran pintora Frida Kahlo y cuando la velan en Bellas Artes y ponen la bandera de su partido (comunista), al que castigan y corren es al director de Bellas Artes (Andrés Iduarte), y claro cayó también Árbenz por la presión de Estados Unidos. Eso me indignó mucho. Se hablaba mucho de democracia –como se habla ahora–, que esto y lo otro y ni en México ni en Estados Unidos ni nadie respeta la democracia ni nada.

“Entonces pensé en hacer algo y mandarlo al Taller. Le pedí a un muchacho tzotzil de Chamula que posara, lo puse a posar con alguna cosa ahí, hice el dibujo sobre un linóleo, lo grabé y lo mandé al Taller. Y desde un principio tuvo mucho éxito, pero cuando realmente brincó fue en 68. Lo utilizaron tanto en México como en Francia.”

Cuando se le preguntó cómo había sido la internacionalización de esa obra, contó que hizo un viaje a Europa en 1959 para asistir al Festival de la Juventud y ahí regaló una copia del grabado a un grupo de franceses, los cuales debieron hacerlo publicó más tarde. Patricia Salas, consigna en el libro Adolfo Mexiac: la impronta de los años que el grabado aparece en la película Munich, de Steven Spielberg.

La imagen ha sido utilizada en diferentes protestas por todo el mundo. La llevaban consigo los estudiantes del mayo de París de 1968 y también fue enarbolada por el movimiento estudiantil de México del mismo año, y por los campesinos que participaron en el movimiento de resistencia en Estados Unidos encabezado por César Chávez, entre otros.

En octubre del año pasado, el historiador de arte Alberto Híjar presentó en las Galerías abiertas de las Rejas de Chapultepec, en Paseo de la Reforma, la exposición Gráfica. Movimiento Estudiantil de 1968, documentos de la Colección Arnulfo Aquino, y expresó sobre la reconocida obra de Mexiac:

“Que el grabado más emblemático y más difundido sobre el 68 mexicano sea un tzotzil con el candado y la cadena en la boca, con los ojos desorbitados, y que siga circulando en los movimientos populares, es un importante homenaje al Taller de la Gráfica y a Adolfo Mexiac.”

Recibió diversos reconocimientos en vida, entre ellos la exposición retrospectiva Adolfo Mexiac. Homenaje, con una selección de alrededor de 200 obras, realizadas entre los años 1940 hasta el 2016, montada en el Instituto Politécnico Nacional. Una muestra de la vasta producción del artista plástico. Igualmente, el Museo Nacional de la Estampa organizó una exposición en su honor en 2018.

Su obra forma parte de colecciones nacionales e internacionales como la del Victoria and Albert Museum, de Londres, y el estado de Colima creó el Centro Cultural Mexiac, donde resguarda el Archivo Gráfico Mexiac y una exposición permanente de su obra. 

Mexiac es velado en la funeraria Naser, en Cuernavaca. El boletín del INBA no informa acerca de posibles homenajes, a quien era ya uno de los últimos grandes representantes del Taller de la Gráfica Popular.

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