Peter Handke, el polémico

Peter Handke. Foto: AP / Francois More

El Premio Nobel de Literatura 2019 a Peter Handke le devuelve verosimilitud a la Academia Sueca, toda vez que esta dejó de lado la postura política del escritor austriaco, según el crítico Héctor Orestes Aguilar, quien avala la importancia de su obra para las letras alemanas desplegada a lo largo de más de 40 títulos en seis grandes volúmenes.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Para Héctor Orestes Aguilar, ensayista y lingüista, la Academia Sueca le perdonó al austriaco Peter Handke una postura política, y en un acto que calificó de “justicia” a un autor 100% vigente, le entregó el Nobel de Literatura 2019, reconocimiento que incluso el mismo escritor ya había dado por descartado.

Con más de cien títulos en su haber, como las célebres novelas Los avispones (1966, la primera), La mujer zurda (1976), El miedo del portero ante el penalti (1970), Ensayo sobre el jukebox (1990); piezas dramatúrgicas vanguardistas como Insultos al público (1966); y guiones para cine, al mismo Handke, de 76 años, a quien se señala como un hombre huraño, lo tomó por sorpresa la llamada del Nobel el mediodía del jueves 10 en su casa, ubicada en el poblado de Chaville, Francia, desde donde declaró a la prensa:

“No sé si estoy feliz, pero estoy emocionado, no lo puedo demostrar con las cámaras y los aparatos de fotos, es difícil estar emocionado… No sé cómo celebrarlo, me gustaría beber, pero no he comido, no tengo hambre.

“Como escritor has nacido culpable. Y hoy, a esta hora, no me siento culpable, me siento libre.”

Por ello Orestes Aguilar, investigador de la ENAH, traductor del alemán al español y lector insaciable de Handke, el “premio justo” se justifica así:

“Retomo las palabras de la premio Nobel 2004, Elfriede Jelinek, quien declaró a la prensa que quien lo merecía antes que ella era justamente Peter Handke. Creo que se cumple un acto de justicia, es un Nobel que se esperaba desde hace mucho tiempo, porque se internacionalizó siendo muy joven, su obra se empezó a traducir a mediados de los setenta, y para la mitad de la década de los ochenta estaba en la escena internacional.

“De hecho el volumen Historia de la literatura alemana (1961) de Rodolfo E. Modern, que sigue siendo un texto de referencia en las escuelas a pesar de estar rebasado históricamente, termina su recuento apuntando a la emergencia de Handke. Creo que esto da idea de la estatura que ya tenía.

“Ahora mismo Handke es un clásico en vida. Ya no hay autores que tengan la calidad estética y sobre todo la consistencia en una trayectoria como él, en las letras alemanas es un autor que no sólo tiene trayectoria notable sino que conserva vigencia, gran parte de su obra no ha perdido un ápice de vigencia.”

Los aportes

Orestes Aguilar conoció su obra en 1981 con el volumen El peso del mundo (1977), y más tarde lo vio en un par de ocasiones: en 1985 cuando presentó El miedo del portero ante el penalti en el Instituto Goethe y se lo encontró en el aeropuerto de la Ciudad de México; y en la ciudad de Viena con motivo de una charla.

Para él, hay cuatro aportes del austriaco a través de la narrativa, el teatro, el cine y la poesía. Explica:

“Su obra es muy sólida y está desplegada a lo largo de más de 40 títulos, reunida en seis grandes volúmenes (tres de ellos de prosa). Y lo más interesante es que, desafiando la tradición de grandes obras, sobre todo la alemana, Handke apuesta siempre por la que se considera ‘menor’ como es el relato, las novelas breves, que combinan la auto-ficción con un ejercicio de desmemoria y nostalgia literaria, traumas psicológicos anclados en el pasado e incluso hechos inmediatos; el mismo Handke ha hablado de la ‘literatura de intersticios’ en la memoria de la historia, de acontecimientos en entornos muy cerrados, con elementos de la cultura pop, pues perteneció a esa época.

“Otro campo sería su colaboración como guionista. Intervino en adaptación de varias de sus novelas que fueron dirigidas por Win Wenders –quien a su vez ha dicho en entrevistas que fueron los guiones de Handke los que ayudaron a despegar su carrera–: La mujer zurda, publicada en 1976 y llevada al cine dos años después, Falso movimiento (1975) y El miedo del portero ante el penalti (estrenada en 1972). Pero la más celebré es El cielo sobre Berlín (1982), que forma parte del llamado Nuevo Cine Alemán, esos trabajos le dieron una proyección internacional adicional.

“En los aportes al teatro tiene obras como Gaspar –que incluso se ha montado en México– e Insultos al público, esta última una obra transgresora, la más transgresora de su narrativa, donde está presente su pasado nacional-socialista. Tuve la oportunidad de verla en un teatro de Viena en 1999, y más allá de la escenografía que ocupa con una maquinaria muy avanzada para el momento con tres actores en escena, era hasta chocante para el público austriaco porque iba contra el conservadurismo (en lo particular, la moral vienesa y en lo general la austriaca).

“En el caso de los poemas hay lecturas escolares para preuniversitarios.”

Debate

En palabras del ensayista mexicano, el Nobel a Handke le devuelve la verosimilitud y plausibilidad a la Academia Sueca, toda vez que esta dejó de lado la postura política del escritor. Dice Orestes:

“Handke nunca dudó en escribir a favor de Slobodan Milosevich, de la defensa de los serbios, así que el hecho de que la Academia haya decidido omitir esa acción pública de la obra literaria, a mi juicio es un acto de justicia que devuelve una confianza en la Academia, en que la literatura festejó por todo lo alto esa decisión que impidió que en el pasado se le premiara.”

El ensayista se refiere a la postura de Handke frente a la separación de Yugoslavia en la cual tomó partido por Serbia y apoyó al expresidente Slobodan Milosevic (1941-2006), apodado El carnicero de los Balcanes, además de protestar por el bombardeo de la OTAN. Tras el fallecimiento de Milosevic acudió a su funeral, lo que le acarreó que la Comedie Française cancelara la representación de la obra El juego de las preguntas. Y al ganar el premio literario Heinrich Heine, ante las críticas y presión, terminó por rechazarlo.

Incluso el mismo Handke declaró ahora, tras ser designado nuevo Nobel: “Por los problemas que tuve hace años nunca pensé que me eligieran”.

Las críticas aún no paran, pues intelectuales en Bosnia y Kosovo condenaron la entrega. Finaliza Orestes Aguilar:

“Este premio es el levantamiento del veto a una posición pública que no demerita la obra literaria, esa madurez nos permite ser lúcidos. Es un contrapeso al exceso de corrección política que existe actualmente.

“Es un autor de actualidad, accesible, su lectura no implica una comprensión descomunal y te puede cambiar la vida. Me cambió la vida. Con mucha seguridad lo digo.”   

Este texto se publicó el 13 de octubre de 2019 en la edición 2241 de la revista Proceso

Comentarios

Load More

Informate en la revista digital de Proceso